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economia

El Cuco de la banca dominicana

En algún momento habrá un nuevo presidente. Pero hay mucho más continuidad en la Reserva Federal como grupo."

Ben Bernanke

Presidente de la Reserva Federal de los EE.UU. (26 de enero de 2012)

Juan -Sonrisas- Hernández. El secreto bancario. Altagracita Paulino. La tasa de cambio. La competencia del Banco Central en el mercado de dinero y de divisas. HVA. El impuesto a los activos. La Superintendencia de Bancos. Los proyectos de ley para restablecer la ley de usura y las tarjetas de crédito. Un panfleto "anónimo" y de mal gusto.

Todos los anteriores son algunos de los "cucos" que, de cada vez en cuando, se asoman en los sueños (¿pesadillas?) de los banqueros dominicanos.

Ningún cuco más recurrente, eso sí, que el de la nefasta conspiración de los poderes ocultos para desestabilizar la banca criolla de tal forma que sea vendida, a precio de "vaca muerta", a un rapaz y angurrioso banco extranjero.

El párrafo anterior me recordó a un ex-"banquero" que, por años y años, mareó a sus accionistas y directores (muy efectivamente, por cierto) con esta teoría de conspiración.

Toca reconocerlo: el mito, nuevo no es. Ya otros (como los propagandistas antisemitas y los nazis) se nos adelantaron cuando denunciaron, a inicios del siglo pasado, la "conspiración internacional del interés bancario judío".

Casi que se me había olvidado la macabra conspiración, dentro de la cual el ex-banquero, entre otros, en su momento me incluyó, despectivamente llamándome "El Extranjerizador".

Pero en días recientes volví a escuchar el término (sobre la inminente "extranjerización" de la banca) y no pude dejar de sonreírme hasta, lo reconozco, con cierta melancolía.

Desvelando al verdadero cuco

Ciertamente, desde inicios de este siglo, la banca privada nacional ha visto mermar parte de su participación de mercado.

De controlar el 68% de los activos a inicios del 2000 (y alcanzar el 74% en el 2003), ya cerrando el 2011 la banca múltiple criolla vio reducir su "market share" a 61%, una caída decenal de 13%,

De seguro que esos vampiros pálidos y de ojos azules del Scotiabank y el "Citi" o los más trigueños de Promerica, Republic Bank, BancAmerica y Banesco son los responsables de esa pérdida. ¿Verdad?

Qué va.

En la última década, y a pesar de que ciertamente más del 50% de la banca privada nacional se "desestabilizó" (¿por culpa de la banca extranjera?), la presencia foránea en el país se ha... ¡reducido!

Simpáticamente, don "Cuco" no se apellida ni Botín, ni Reed, Weill o Pandit y aún menos Waugh o Gulliver. "No Sir!"

Como vemos en la primera y segunda gráfica, con la excepción del Scotiabank, la presencia de la banca extranjera en el país ha sido, más que todo, tímida.

Iniciando la década con una participación de 12% y luego de alcanzar un 14% en el 2003, durante buena parte del último quinquenio (hasta el cierre de 2011), los extranjeros no superan el 10%.

¿Quién, entonces, es el cuco bancario?

Cosas de la vida, don "Cuco" y su gente desayunan mangú con salchichón, y su apellido, que varía cada lustro, incluye el de Lara, Toribio y Bengoa.

En efecto, nadie en el año 2000, o a inicios de los 1990s, cuando se puso de moda la conspiración de la extranjerización a raíz de la primera reforma bancaria, hubiese imaginado que los banqueros privados perderían su cuota de mercado, nada más y nada menos, que al Banco de Reservas de la República Dominicana.

El coloso público, estemos claros, fue el gran "beneficiario" del descalabro de 2003 y de la amenazante globalización y reforma financiera de los últimos años.

¿Lo celebramos o lamentamos?

El desempeño de las diferentes bancas, como vemos en la tercera gráfica, aunque desiguales, no muestran un grado de divergencia importante, sobre todo entre la banca privada local y la extranjera.

Los niveles de competencia que los bancos extranjeros han traído al país, estemos claros, no han sido de relevancia.

Basta con ver que las tasas de interés, y sus prácticas de mercadeo, en el negocio de las tarjetas de crédito no varía, en lo absoluto, de las de los financistas criollos.

Naturalmente, y lo escribe alguien que aprendió el oficio bancario en una entidad extranjera (de esas que antes llamábamos "de primera línea"), los foráneos aportan al país nuevas tecnologías, capacitaciones y procedimientos modernos.

También los extranjeros nos conectan con el mercado financiero global y sus "goliatescos" flujos de capitales, algo que celebrábamos como señal de avance.

Paradójicamente, y la verdad es que la vida da vueltas, parte de nuestro "blindaje" durante la crisis financiera mundial (que ya pronto cumplirá cuatro años) es el hecho de que estemos tan poco expuestos, y tan poco dependientes, de los bancos extranjeros "de primera línea".

Vista la quiebra generalizada de casi toda la banca del Norte (exceptuando honrosamente a la canadiense), poco hubiese sido el capital accionario fresco, o los flujos de liquidez, disponible a nosotros.

Síndrome del patico feo

Dada la crisis financiera actual (que años tiene por delante), difícilmente nuestro minúsculo, aislado e insular mercado será de interés particular para el terriblemente debilitado capital bancario del Norte.

Una última ironía: así como inimaginablemente el "Cuco" resultó ser criollo, así veremos que los extranjerizadores, si es que llegan, serán como Arjona en su canción: "Si el Norte fuera el Sur."

arg@betametrix.com / @argentarium

Fuente: Superintendencia de Bancos de la RD. Cifras a diciembre 2011. Análisis BetaMetrix