Argentarium|21 mar 2013, 12:00 AM|32|POR Alejandro Fernández W./Analista Financiero

A la clase del 2013

Dentro de poco te graduarás del bachillerato. Aunque no pueda acompañarte en tu acto de graduación, quiero felicitarte por haber logrado un paso tan importante en tu desarrollo académico, personal y profesional.

Por eso no puedo dejar de aprovechar la oportunidad para compartir contigo, mi querido bachiller, algunos consejos que quizás puedas aprovechar en los próximos años. Algunos me lo dieron a mí a tu edad y en tu momento. Otros los aprendí, tropezándome con las piedras de la vida que, lo más probable, también te tocarán a ti.

Pronto iniciarás tu vida universitaria. Lamentablemente, en el país dicen que pronto iniciarás "tu carrera". Digo que es lamentable, pues dudo, y perdona si te ofendo, que a tus 16, 17 o 18 años, realmente sabes lo que, en definitiva, terminará siendo tu "carrera".

Es decir, no necesariamente lo que ahora estudies en la universidad terminará siendo tu fuente de desarrollo profesional, o sustento económico, luego de que obtengas tu título de licenciado, doctor o ingeniero. Créeme, te escribe alguien que estudió relaciones internacionales (una rama de las ciencias políticas) pero que devino, poco tiempo después de graduarse, en empleado bancario y eventualmente en analista, asesor y escribidor financiero.

¿Qué te quiero decir con esto, entonces? Simplemente que estudies lo más ampliamente posible. Y que te expongas a diferentes ramas del conocimiento, a diferentes experiencias, tanto en la universidad como fuera de ella. Sólo así podrás saber, verdaderamente, cuál es tu verdadera vocación en la vida.

Puedo darte otro ejemplo personal. Una de las clases más valiosas que tomé en la universidad fue una de teatro, en la que me tocó hacer de actor en una obra ("Los invasores", del chileno Egon Wolff). Otra fue una clase de literatura ("Expository Writing"), que tanto me ayuda en mis oficios, y no sólo en el de escribidor. Muchas otras materias, te lo confieso, las he olvidado, hasta cómo se llamaban.

A pesar de que estudié ciencias políticas, y que durante la universidad lo que hice fue trabajar en la redacción de un gran periódico dominicano y en un "think tank" político, al graduarme me obligué a trabajar en un banco comercial. Y eso, te lo juro, que no tenía la más mínima idea de lo que era un activo, un patrimonio o un estado de resultados.

Recuerdo haberme dicho a mí mismo: "el dinero lo mueve todo, no puede ser que yo pretenda ser exitoso, en lo que sea, sin saberme manejar en ese mundo." Fue un pensamiento sorprendente para mi edad, sobre todo tomando en cuenta que al final de cuentas terminé dedicando el resto de mi vida profesional al mundo de la banca y las finanzas, un mundo que a tu edad, yo veía muy distante y poco interesante.

Volvamos a ti.

De seguro que tan pronto puedas querrás "trabajar". Para mí, ojalá que ese trabajar signifique "estudiar". Es decir, que tu verdadero y principal trabajo y oficio, por lo menos por los próximos tres o cuatro años, ser un estudiante universitario.

Para "trabajar" en el mundo real, es decir, en cualquier oficio como empleado o emprendedor que te genere algún ingreso económico, tendrás el resto de tu vida. Pero para ser estudiante, y me refiero a estudiante universitario a tiempo completo, no tendrás tantas más oportunidades en el futuro.

Por eso, aprovecha estos años universitarios y entrégate a la universidad, a tus profesores, a tus nuevos compañeros que pronto tendrás, tus libros de textos y a tus estudios en general. Créeme lo que te digo. Si dudas, recorta esta página del periódico y guárdala para el año 2017, cuando quizás ya hayas terminado la universidad. O mejor para el 2036, para cuando tengas mi edad de ahora y lo hayas podido pensar (¡y vivir!) mucho mejor.

Sea lo que sea que estudies en la universidad, mínimo asegúrate de desarrollar prácticas que ojalá conviertas en verdaderos hábitos. Si lo logras, casi te puedo asegurar el éxito para el resto de tu vida. No importa que te dediques a ingeniero civil, a médico, al periodismo, a la economía o a la administración de empresas.

Desarrolla la disciplina, por ejemplo. El saber organizar tu tiempo también. El hábito de la lectura. Así sea un solo periódico, pero que sea un periódico diario. Si eres tímido, trabájalo para que cuando te gradúes no lo seas tanto. Si no sabes bailar, aprende. Yo, a mis 40, todavía no bailo y ésa, pregúntale a mi esposa, es una de mis grandes fallas.

Estudia contabilidad y finanzas personales. Saca una tarjeta de crédito, así sea de RD$5,000 y manéjala correctamente. Ahorra, siempre, el 20% de lo que sea el dinero que logres ingresar durante estos años.

Aprende inglés. Manéjate como un experto en temas de computadoras e informática. Toma el curso de Teo Veras de cómo hablar en público. Apoya obras sociales, como el programa de alfabetización nacional, que te permitan asumir algún liderazgo, así sea en un grupo de tres personas.

Aléjate de los vicios. Yo a tu edad fumaba tabaco y lo hice hasta el otro día, cuando cumplí mis 40 años. ¿Sabes cuánto dinero despilfarré en esa adicción? Mal contado (es decir, dejando a un lado los años de salud que no podré disfrutar), unos RD$3,959,612. Déjalo, por favor, ahora. Se te hará más fácil a tu edad que lo que ha sido para mí ahora, 25 años después.

Finalmente, me despido de estos consejos que no me pediste, repitiendo uno que mi padre me ofreció a mí a tu misma edad, y que yo tampoco se lo pedí.

No tengas prisa. Disfruta cada momento de tu vida. Disfruta estos últimos meses de colegio y abraza y demuéstrale a tus profesores, compañeros y compañeras todo el cariño y agradecimiento que les tienes. Aunque esos recuerdos siempre se mantendrán contigo, a ellos, a muchos de ellos, no los volverás a ver.

"Tempus fugit". ¡No lo olvides!

arg@betametrix.com / @argentarium

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