¡Buenas noticias!|26 may 2013, 12:00 AM|POR AP / SEAN MURPHY

Madre e hija, símbolos de esperanza

LaTisha García lleva a su hijita de 8 años, Jazmín Rodríguez, entre los restos de la escuela primaria a la que asistía la niña que fue destruida por un pavoroso tornado en Moore, Oklahoma. AP/Sue Ogrock
MOORE.- El pavoroso tornado iba dejando una estela de destrucción por el pueblo. No había tiempo que perder. LaTisha García debía llegar hasta sus niños.

Por eso corrió en su automóvil a la par de la tormenta. Tenía 48 kilómetros (30 millas) que recorrer desde su trabajo en Edmond hasta la escuela primaria Plaza Towers donde su hija Jazmín Rodríguez estaba en tercer grado.

No llegó a tiempo.

El tornado arribó allí primero y la destrucción le impidió a ella completar los últimos cientos de metros. Así, se bajó de su automóvil y corrió, sorprendiéndose al no encontrar casi nada de la escuela ni del vecindario.

La mujer fue presa del pánico. Los sobrevivientes de la feroz tormenta estaban frenéticos y extraían trabajosamente a los niños de entre los metales retorcidos y escombros que quedaban de lo que había sido la escuela. Se enteró de que sus tres hijos menores estaban a salvo en su guardería, pero Jazmín se encontraba en algún sitio entre los restos del edificio.

"Justo cuando corrí para preguntar si podía empezar a sacar personas o tratar de ayudar, alguien me la entregó", dijo García. "Solo la reconocí por sus ropas. Yo tenía la mente tan revuelta que ni siquiera podía recordar qué se había puesto ese día".

Embargada por la emoción alzó a su hija en brazos para alejarse del lugar donde habían muerto siete compañeritos de Jazmín.

Una fotógrafa de The Associated Press, Sue Ogrocki, eternizó el momento: la madre con la hija en brazos en medio de un vecindario destruido. Todo lo que quedaba atrás era un árbol despojado de ramas y corteza envuelto en hojas de metal retorcidas.

"Era un camino largo hasta el final del estacionamiento", recordó García, de 28 años. "Y ella es una niña pesada. Hubo momentos en que pensé que no lo iba a lograr. Pero lo hice".

La foto fue publicada en cientos de portadas de periódicos en todo el mundo y se convirtió en una de las imágenes características del drama.

La mujer llegó al estacionamiento, donde un paramédico la llevó a un hospital cercano.

García se conmovió por lo que Jazmín le contó que vivieron dentro de la escuela mientras la tormenta desencadenaba toda su furia.

"Oímos muchos ruidos y después todo empezó a volar", recordó la pequeña. "Creo que me desmayé, y cuando me desperté vi que tenía muchos ladrillos encima, y arena y polvo... y mi amiga gritaba y gritaba. Y después oímos voces de gente que se acercaba y tuve que empujar para que pudieran vernos y saber que estábamos vivas".

Los bomberos y otros socorristas los sacaron a ellas y a sus compañeritos de entre los escombros. La niña dijo que su mamá corrió a buscarla mientras un hombre la sostenía en brazos porque le costaba caminar.

Pero no se sorprendió de ver a su madre. "Sé que siempre está allí para mí", afirmó.

Jazmín terminó con moretones y magullones pero ninguna herida profunda. Y su madre está agradecida de que ella y sus tres hermanos menores sobrevivieran.

"Ella está muy golpeada. El dolor en la espalda se debe al esfuerzo de tratar de sacarse los ladrillos de encima", dijo la madre. "Decididamente sé que los brazos de Dios la protegieron para sacarla de allí".
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