Cine|19 may 2013, 08:51 AM|POR EFE

El holandés Van Warmerdam cubre en Cannes la cuota de lo incomprensible

Alex Van Warmerdam. EFE

CANNES, Francia.- "Intento no darle un significado (a mis películas) y así cada uno puede darle el suyo". Ese fue el lema expresado hoy por el director holandés Alex Van Warmerdam, que lo cumple al pie de la letra en "Borgman", la cinta con la que compite en Cannes, una historia atractiva e imposible de entender.

Tres hombres huyen de escondites subterráneos construidos en un bosque porque les persiguen otros tres hombres para matarles, entre ellos un sacerdote. Ese es el impactante comienzo de "Borgman", una historia que el realizador comenzó a escribir por algo que leyó sobre el Marques de Sade.

"Tu mente es mucho más grande de lo que piensas", era la frase que perseguía a Van Warmerdam. Sin guión ni estructura previa, empezó a imaginar una escena en la que un desconocido llega a una casa y simula haber tenido una relación con la mujer que vive allí. Su marido le pega una paliza y a partir de ahí todo puede pasar.

El mal en estado puro, ángeles enviados desde el cielo...cualquier explicación es posible a juicio del realizador, que reconoció hoy, en rueda de prensa, que ni él mismo sabía hacia dónde se dirigía la historia. Tampoco se sabe una vez vista la película.

Atractiva visualmente, con un suspense construido alrededor de la falta de información que padece el espectador, "Borgman" va desarrollándose con una tensa calma a la que no le faltan imágenes y momentos bastantes surrealistas.

Los personajes se van añadiendo a la narración, los muertos van poblando el fondo de un lago y la relación de la pareja protagonista -Camiel, el malo, y Marina, la mujer de la casa- va hacia delante y hacia atrás sin que haya razones en apariencia para ello.

"Quizás tenga que ver algo con el hecho de envejecer, algunas personas se hacen mejores con la edad pero en mí caso creo que soy cada vez más desagradable (...) y me siento un poco decepcionado de cómo es esta película de desagradable".

Una historia en la que una familia en apariencia perfecta se ve atacada en su alma, representada en la madre, por parte de un grupo de malvados cuyo objetivo no está nada claro. Algunos diálogos apuntan hacia la deshumanización de occidente, pero se trata de tan solo una sugerencia, según señaló el realizador.

Al respecto los actores reconocieron no entender mucho el significado de la historia, aunque no le dieron mucha importancia. Jan Bijvoet, que interpreta al líder de la banda, Camiel, explicó que, en ocasiones, entendía lo que el director quería de él y en otras se daba cuenta que tenía que cambiar su forma de actuar.

"Por eso no me gusta saber mucho" sobre mi personaje, precisó. Mientras que Hadewych Minis, que interpreta a Marina, aseguró que tenía algunas dudas sobre la historia, pero que le bastaba con formar parte del proyecto.

Lo único claro para todos es que es una historia sobre el mal, sobre la concepción, la representación del mal, y que el realizador quería hacerlo con personas normales, no con gente desagradable o zombies. Un mal que está "en las personas normales que puedes encontrar en el supermercado de la esquina", agregó Van Warmerdam.

Y para instalar esa historia del mal, se eligió una localización muy concreta. Una casa muy moderna, construida de cemento en medio de un idílico bosque. En ella se desarrolla la mayor parte de una historia que no ahorra en violencia contenida y en alguna que otra escena desagradable, pero en la que lo más duro está en la incomprensión ante el comportamiento violento de los personajes malvados, pero también de los supuestamente buenos.

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