Critica|24 ene 2013, 12:00 AM|POR Mario Núñez Muñoz

Pasión y pecado en "Anna Karenina"

Keira Knightley y Aaron Johnson en los papeles protagónicos de la cinta británica.

Santo Domingo. Si bien "Anna Karenina" es considerada una novela "realista", puede entenderse también como una tragedia moderna. Esto porque incluye elementos propios de ese género, como lo son las premoniciones acerca del destino fatal de la protagonista, y moderna, porque el instrumento del destino es la máquina por excelencia de la modernidad: el tren.

En esta nueva versión del clásico de la literatura rusa, ambos elementos son vitales y están explotados al máximo como recursos narrativos. La novela ha sido llevada al cine varias veces y también dio origen a una ópera y a un ballet. Todo ello fue tomado en cuenta en esta superproducción, que combina multiplicidad de elementos en una genial puesta en escena.

Una historia de élite

Anna está casada con un alto y prestigioso funcionario de gobierno, con quien ha engendrado un hijo; vive en el lujo y comodidades de la aristocracia de la época zarista en San Petersburgo. A solicitud de su hermano, intercede para que el matrimonio de éste no colapse. Al llegar a Moscú, en el tren conoce a un elegante y joven militar, el príncipe Vronsky, quien se enamora perdidamente de Anna y la seduce. El escándalo no tarda en ser la comidilla de los salones, Anna cae en el descrédito y sufre el rechazo de sus pares. Embarazada de Vronsky, trata de conciliar dos mundos opuestos, el de su esposo y el de su amante, pero finalmente, ante la posible pérdida del amor del príncipe, decide acabar con su vida lanzándose al paso del tren.

Genial realización

Joe Wright es un director inglés cuyas películas más conocidas son "Atonement" (2007) y "Orgullo & Prejuicio" (2005), ambas pueden considerarse como obras maestras del cine contemporáneo basadas en la literatura. Pero esta vez se aleja del realismo de sus anteriores trabajos para producir una película completamente diferente y difícil de clasificar, ya que utiliza elementos del teatro, la música, el baile y por supuesto el cine. Un sorprendente guión va enlazando escenas en un antiguo teatro donde ocurre la mayor parte de la historia. La dirección de arte aporta un decorado majestuoso y creativo, cargado a la estética imperial con aires orientales de gran belleza.

Keira-Anna

El papel de Anna es un rol ambicionado por cualquier actriz, por cuanto la gama de sentimientos que debe expresar es muy variada, van desde la alegría maternal hasta la depresión suicida. Ello exige un dominio muy amplio del registro interpretativo. Keira Knightley no sólo calza en el ideal físico, lo hace también en plena madurez profesional. Su interpretación es intensa, profunda y arriesgada, logrando un personaje lleno de matices y colores. Los varones en cambio están más limitados, ya que sus personajes son más esquematizados, no obstante, Jude Law como Karenin y Aaron Taylor-Johnson en el papel del príncipe, cumplen a cabalidad.

Un relato fiel pero original

León Tolstoy, el autor de la novela, puso en ella aspectos de ácida crítica social e incluso sus ideales de una vida entre la naturaleza, que más tarde haría realidad. Esto también está muy presente en esta adaptación, de manera que podemos decir que es bastante fiel.

Lo interesante es que siendo una tragedia y por demás conocido su final, este filme se las arregla para ser original, reciclando de manera inteligente un relato que bien funciona para nuestros tiempos.

De laProducción

Anna Karenina. Reino Unido, 2012. 129 minutos.

Dirección: Joe Wright

Guión: Tom Stoppard, basado en la novela de León Tolstoy

Música: Dario Marianelli

Fotografía: Seamus McGarvey

Intérpretes:

Keira Knightley

Jude Law

Aaron Taylor-Johnson

Matthew Macfadyen

Kelly Macdonald

Alicia Vikander

Emily Watson

Yo estuve ahí Si fuiste testigo de esta noticia envianos más informacion aqui...

Enviar
Anuncios Google
Powered by OverKontrol - Omnimedia 2013 © Todos los derechos reservados.