Critica|31 ene 2013, 12:00 AM|POR Mario Núñez Muñoz

"Flight"

Denzel Washington como Whip Whitaker.

SANTO DOMINGO. En las películas acerca de desastres aéreos, ninguna había puesto el acento en la figura del piloto. Cada vez que subimos a un avión, depositamos confianza en el capitán de la aeronave y, al cerrarse la puerta, dependemos de sus decisiones. Es interesante entonces que un filme presente aspectos normalmente ocultos de un accidente aéreo y que aterrice al personaje de las alturas en una dimensión humana cargada de debilidades.

Un borracho conocido

Whip Whitaker (Denzel Washington) piloto de larga trayectoria es conocido por su afición a la bebida, que combina con drogas. Divorciado, es padre de un hijo adolescente al cual no ha visto en años, y mantiene una relación sentimental con una aeromoza, con quien comparte vuelo, después de una noche de juerga. Despegan en medio de una tormenta y luego de una maniobra en medio de gran turbulencia, Whip estabiliza el avión. Pero los problemas reales aparecen al momento de iniciar el descenso: un desperfecto hace caer en picada la aeronave. Gracias a la pericia del piloto el avión aterriza de emergencia, sin embargo mueren varias personas, entre ellas su amante. La investigación de rigor pone en jaque al protagonista.

El estilo realista

El relato es realista y, salvo la secuencia del accidente, la puesta en escena es sencilla y directa. Sin embargo, el director se las arregla para lograr impacto por medio de recursos simples, como el uso del espacio fuera de campo en algunas escenas. Por ejemplo, los flashes sobre el rostro del protagonista resultan más elocuentes que ver el acoso de la prensa.

El personaje contra sí mismo

Para muchos directores de cine y teatro, el personaje protagonista lo define todo. Estructurarlo bien y construir el resto en torno a él es una fórmula que ha dado buen resultado. Pero aquí la diferencia está en que el verdadero antagonista no es quien investiga el caso, es el propio protagonista quien debe vencerse así mismo. Se plantea de este modo una lucha interior con avances y retrocesos, que se refleja en las tensiones y conflictos con quienes le rodean.

Moral y drama

La adicción al alcohol ha sido muy tratada en el cine, tanto en personajes, como en tema. El sujeto no inicia su rehabilitación hasta que toca fondo. Tal es el camino del guión, primero una escalada en el conflicto con el entorno, que lleva a seguidas a un descenso al infierno personal del personaje y posteriormente a un regreso ya renovado. Evidentemente hay detrás una intencionalidad de tipo moral en el filme y ello lo hace predecible en demasía para el espectador, restándole fuerza dramática al relato. La intención redentora prevalece por sobre la estructura dramática y los personajes, cayendo, al final en simple maniqueísmo.

Las figuras

Lo señalado anteriormente no tendría mayor trascendencia si no fueran los premiados y famosos Denzel Washington y Robert Zemeckis las figuras de esta película. La ascendencia del actor ganador del Oscar en dos ocasiones y la influencia del productor y director (Oscar con "Forrest Gump", 1994), son aspectos a considerar y podrían estar marcando un cambio en la orientación editorial de la industria norteamericana. Ya veremos.

Recomendable para quienes gustan de películas de desastres aéreos y para personas con problemas de adicción.

Ficha técnica

Flight

EE.UU. 2012. 138 minutos.

Dirección: Robert Zemeckis

Guión: John Gatins

Música: Alan Silvestri

Fotografía: Don Burgess

Intérpretes: Denzel Washington, Nadine Velazquez, Kelly Reilly, Tamara Tunie, Brian Geraghty, Bruce Greenwood, Don Cheadle.

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