Camilo Pascual: El maestro de la curva, jugó 18 años en las GL

MIAMI. Alguien la definió como un arco de catedral, otro la catalogó como un semicírculo perfecto, pero nadie duda que la curva de Camilo Pascual fue una de las más lindas y rotundas de todos los tiempos. No por gusto le llamaban el Maestro de la Curva.
Con esa arma primordial y una recta superior a las 90 millas por hora, Pascual reunía todas las credenciales para sumar más de 200 victorias en Grandes Ligas. El destino, que a veces interfiere en las carreras de figuras excepcionales, impidió que su nombre estuviera desde hace años en Cooperstown o fuera en estos momentos un firme candidato para ingresar al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos.
"Fueron tres los factores que incidieron para no poder superar los 200 triunfos: falta de experiencia en mis primeros años, actuar con el equipo más débil y problemas que tuve en mi brazo de lanzar en la década del sesenta", asegura Pascual.
Nacido el 20 de enero de 1934, en La Habana, fue uno de los peloteros que saltó directo desde las filas juveniles a la pelota profesional. Se inició en la Liga Invernal Cubana con el Marianao, a los 18 años de edad. Después pasó a los Elefantes del Cienfuegos, con los cuales tuvo sus mejores temporadas y donde conquistó tres títulos.
En Cuba terminó con foja de 58-32 y una efectividad de 2.04. Lideró la liga en varios renglones del pitcheo y fue elegido el Jugador Más Valioso en la campaña 1955-56.
"En la pelota profesional cubana tenías cuatro equipos y en cada uno de ellos militaban entre tres y cinco jugadores de Grandes Ligas. Creo, sin temor a equivocarme, que estaba a la altura del béisbol que se juega en estos momentos en las Mayores", rememora Pascual. "Tenía 17 años cuando Joe Cambria me firmó para los Senadores de Washington y jugué en Ligas Menores incluyendo con los Havana Cubans".
Debutó en Grandes Ligas a los 20 años, el 15 de abril de 1954. Actuar con los alicaídos Senadores entre 1954 y 1960, le restó muchas victorias potenciales. En esta etapa, el mejor récord que tuvo Washington fue en 1954, cuando ganaron 66 juegos. A pesar de ello, Camilo sumó 17 victorias en 1959 (cuarto), tuvo una efectividad de 2.64 (segundo) y ponchó a 185 bateadores (segundo), liderando la Liga Americana en juegos completos (17) y blanqueadas (6).
En dicha época existió un eslogan que decía: "Washington, primero en la paz, primero en la guerra, y último en el béisbol". Pero los Senadores pasaron a ser una nueva franquicia con el nombre de Mellizos y a partir de 1961 comenzó una etapa de éxitos para el serpentinero cubano.
El habanero acumuló 88 triunfos y 57 derrotas entre 1961 y 1966 (.607), en 10 temporadas consecutivas mantuvo un récord positivo de 142 victorias y 97 reveses (1959-68-.598), sumando más de 20 triunfos en 1962 y 1963, líder tres veces en ponches con más de 200 (1961-62-63), en juegos completos (1959-62-63) y blanqueadas (1959-61-62). Participó en cinco Juegos de Estrellas y en el Clásico de 1961 tiró tres entradas sin permitir carreras con cuatro ponches.
Según Ted Williams, uno de los grandes bateadores de todos los tiempos, la curva de Pascual fue la mejor de su época en Grandes Ligas.
Con esa arma primordial y una recta superior a las 90 millas por hora, Pascual reunía todas las credenciales para sumar más de 200 victorias en Grandes Ligas. El destino, que a veces interfiere en las carreras de figuras excepcionales, impidió que su nombre estuviera desde hace años en Cooperstown o fuera en estos momentos un firme candidato para ingresar al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos.
"Fueron tres los factores que incidieron para no poder superar los 200 triunfos: falta de experiencia en mis primeros años, actuar con el equipo más débil y problemas que tuve en mi brazo de lanzar en la década del sesenta", asegura Pascual.
Nacido el 20 de enero de 1934, en La Habana, fue uno de los peloteros que saltó directo desde las filas juveniles a la pelota profesional. Se inició en la Liga Invernal Cubana con el Marianao, a los 18 años de edad. Después pasó a los Elefantes del Cienfuegos, con los cuales tuvo sus mejores temporadas y donde conquistó tres títulos.
En Cuba terminó con foja de 58-32 y una efectividad de 2.04. Lideró la liga en varios renglones del pitcheo y fue elegido el Jugador Más Valioso en la campaña 1955-56.
"En la pelota profesional cubana tenías cuatro equipos y en cada uno de ellos militaban entre tres y cinco jugadores de Grandes Ligas. Creo, sin temor a equivocarme, que estaba a la altura del béisbol que se juega en estos momentos en las Mayores", rememora Pascual. "Tenía 17 años cuando Joe Cambria me firmó para los Senadores de Washington y jugué en Ligas Menores incluyendo con los Havana Cubans".
Debutó en Grandes Ligas a los 20 años, el 15 de abril de 1954. Actuar con los alicaídos Senadores entre 1954 y 1960, le restó muchas victorias potenciales. En esta etapa, el mejor récord que tuvo Washington fue en 1954, cuando ganaron 66 juegos. A pesar de ello, Camilo sumó 17 victorias en 1959 (cuarto), tuvo una efectividad de 2.64 (segundo) y ponchó a 185 bateadores (segundo), liderando la Liga Americana en juegos completos (17) y blanqueadas (6).
En dicha época existió un eslogan que decía: "Washington, primero en la paz, primero en la guerra, y último en el béisbol". Pero los Senadores pasaron a ser una nueva franquicia con el nombre de Mellizos y a partir de 1961 comenzó una etapa de éxitos para el serpentinero cubano.
El habanero acumuló 88 triunfos y 57 derrotas entre 1961 y 1966 (.607), en 10 temporadas consecutivas mantuvo un récord positivo de 142 victorias y 97 reveses (1959-68-.598), sumando más de 20 triunfos en 1962 y 1963, líder tres veces en ponches con más de 200 (1961-62-63), en juegos completos (1959-62-63) y blanqueadas (1959-61-62). Participó en cinco Juegos de Estrellas y en el Clásico de 1961 tiró tres entradas sin permitir carreras con cuatro ponches.
Según Ted Williams, uno de los grandes bateadores de todos los tiempos, la curva de Pascual fue la mejor de su época en Grandes Ligas.
Diario Libre
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