ACTUALIDAD|25 dic 2012, 09:55 AM|POR Juan Lara/EFe

El papa dice que el nacimiento de Cristo es la esperanza que vence al miedo

EFE/Maurizio Brambatti




Ciudad del Vaticano, 25 dic (EFE).- Benedicto XVI dijo hoy que el nacimiento de Cristo es una "brote de vida nueva" para la humanidad y que, aunque el poder que tiene el hombre para cerrarse a Dios "da miedo", su venida al mundo aleja ese pensamiento "tenebroso" y

supone la esperanza que vence al miedo.

Ante varias decenas de miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Pontífice pronunció el tradicional

Mensaje de Navidad, en el que repasó la situación en el mundo y

pidió que cese la violencia en Siria y ayuda para los refugiados.

Benedicto XVI afirmó que Siria está "profundamente herida" por un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y se cobra

víctimas inocentes".

"Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los refugiados y a los desplazados y a través del diálogo se alcance una solución política

al conflicto", afirmó.

El Pontífice también hizo votos para que en los países del norte de África, especialmente Egipto, que atraviesan -dijo- una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro, los ciudadanos

construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de

la libertad y la dignidad de cada persona.

En su repaso por el planeta, el Obispo de Roma se detuvo en Tierra Santa e hizo votos para que la paz brote en esa región donde

nació, vivió, murió y resucitó Cristo y pidió a Dios que conceda a

israelíes y palestinos "la valentía de poner fin a tantos años de

luchas y divisiones y de emprender con decisión la vía de la

negociación".

El Pontífice también tuvo palabras para Latinoamérica y abogó

para que crezcan las virtudes humanas y cristianas de los fieles de

esa zona de mundo y pidió a Dios que "sostenga a cuantos se han

visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra" y que

fortalezca a los gobernantes "en su compromiso por el desarrollo y

en la lucha contra la criminalidad".

Benedicto XVI abogó asimismo para que la paz "brote en el vasto continente asiático" y pidió que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China "en el alto

cometido que les espera".

"Expreso mis mejores deseos de que en esta misión se valore lacontribución de las religiones, respetando cada una de ellas, de

modo que puedan contribuir a la construcción de una sociedad

solidaria, para bien de ese noble pueblo y del mundo entero",

afirmó.

Pensando en África, el papa, que ya ha visitado en dos ocasiones el continente negro, imploró la paz en Malí y la concordia en

Nigeria, donde -dijo- "crueles atentados terroristas" continúan

causando víctimas, particularmente entre los cristianos".

El Obispo de Roma pidió ayuda y consuelo para los refugiados del este de la República Democrática del Congo y paz para a Kenia, donde

sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares

de culto.

El anciano Pontífice afirmó que en Jesús se ha encarnado el amor, la verdad, la justicia y la paz y expresó su esperanza en el mundo, asegurando que en esta tierra nació Jesús y es una tierra buena,

sana y libre.

El mensaje de Navidad siguió la misma línea de la homilía que

pronunció esta pasada noche durante la Misa del Gallo, en la que

pidió por la paz en el mundo y especialmente por Siria y Tierra

Santa y rechazó el uso de la violencia en nombre de Dios.

Benedicto XVI pidió que en lugar de armamentos para las guerras lleguen ayudas para los que sufren y denunció que el hombre está tan lleno de si "que no le queda espacio para Dios y le rechaza".

Mirando una imagen del Niño recién nacido, el papa Ratzinger

imploró a Dios que ilumine "a las personas que se creen en el deber

de aplicar la violencia en su nombre, para que aprendan a comprender

lo absurdo de la misma y se conviertan en hombres de paz".

"Haz que, también hoy, de las espadas se forjen arados, que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que

sufren", subrayó.

El papa reconoció que "es cierto" que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que la religión ha sido usada de manera "indebida", pero que "no es

verdad" que rechazando a Dios se restablecería la paz.

"Si la luz de Dios se apaga, se extingue la dignidad del hombre", subrayó.

Tras el mensaje de hoy, el papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 65 idiomas, entre

ellos español, portugués y guaraní.

En español proclamó: "Feliz Navidad. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los pueblos", en

medio de los aplausos y vivas de numerosos españoles y

latinoamericanos presentes. EFE

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