Actualidad|17 feb 2013, 12:33 PM|POR GONZALO SOLANO,A/ P

Ecuatorianos votan para presidente y asambleístas

Correa ejerció su derecho al sufragio a primera hora de la mañana
El presidente de Ecuador y candidato a la reelección, Rafael Correa, vota   en las elecciones que se celebran  para designar al jefe de Estado, vicepresidente y para conformar la Asamblea Nacional Legislativa.( EFE)
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QUITO, Ecuador.Las elecciones en que los ecuatorianos deben decidir si reeligen al presidente Rafael Correa o escogen a otro de los siete postulantes, se iniciaron el domingo con atrasos en la constitución de algunas mesas de recepción de los sufragios y el mandatarior convocó a convertir la jornada en una fiestra democrática.

Las juntas electorales comenzaron a recibir la votación a las 07.00 horas (1200 GMT) y se extenderá hasta las 17.00 (2000 GMT). De inmediato se espera el resultado rápido de una empresa privada calificada por el Tribunal Electoral y dos horas más tarde, los datos de un conteo rápido oficial.

Correa ejerció su derecho al sufragio a primera hora de la mañana en medio de una nube de periodistas y de efectivos de su seguridad.

En declaraciones a periodistas dijo que "esta es una fiesta democrática, es una fiesta nacional, esto es lo bello de la democracia electoral, el ciudadano tiene en sus manos su futuro, (entonces) a ejercer su derecho al voto con absoluta responsabilidad y con infinito amor".

Convocó a sus compatriotas a que este domingo sea "un motivo de alegría, de verdadera fiesta democrática nacional".

Añadió que es obligación de "todos, cuidar la transparencia del proceso para que sea el proceso más incluyente y más transparente en la historia del país".

Tras depositar el sufragio, Correa acompañó a su candidato a vicepresidente Jorge Glas a votar, ambos en el norte de la capital. El mandatario convocó a sus seguidores a no lanzar gritos ni corear consignas a favor de su candidatura, para cumplir con lo que dispone la ley.

La jornada empezó con relativa normalidad y con los típicos retrasos menores en la instalación de algunas juntas receptoras del voto, debido al retraso de algunos de sus integrantes.

La ex canciller de Colombia y observadora electoral de la Unión de Naciones Suramericanas, María Emma Mejía, dijo a la AP que "nos han informado desde las 12 provincias en donde están desplegados los observadores de UNASUR que el proceso va con normalidad. Solamente el 10 por ciento de las juntas se abrieron con retraso, pero los materiales y los instructivos están en orden".

Añadió que "no hemos recibido ninguna denuncia de anormalidades en el proceso, hemos recorrido los recintos más grandes de Quito y todo está normal."

Previo al inicio de la jornada electoral, el vicepresidente, Lenin Moreno, dijo que "esperamos que este proceso sea llevado con alegría, normalidad y la paz que ha sido llevado hasta este momento".

El presidente del Consejo Nacional Electoral, Domingo Paredes, aseveró que Ecuador vive "un proceso de rupturas y continuidades en función de los requerimientos y cambios que tienen objeto en el mundo actual y en el marco continental que también buscan nuevos derroteros de identidad e integración que es lo que aspiramos los ecuatorianos, más allá de nuestras posiciones políticas e ideológicas".

Junto a Correa postulan a la presidencia el ex banquero Guillermo Lasso, el ex presidente Lucio Gutiérrez (2003-2005), el magnate bananero Alvaro Noboa y otros cuatro candidatos.

Un total de 11,6 millones de ecuatorianos fueron convocados a las urnas para escoger un presidente y un vicepresidente, que gobernarán por cuatro años, y 136 asambleístas.

Para ganar en primera vuelta, es necesario que un candidato presidencial obtenga el 50% de los votos válidos o el 40% más una ventaja de 10 puntos sobre el inmediato contendor. Si nadie obtiene dichos porcentajes debe haber segunda vuelta el 7 de abril entre los dos candidatos más votados.

El próximo periodo presidencial se inicia el 24 de mayo.

 El país que ha construido Correa


QUITO, Ecuador.- A sus 48 años, el mensajero y trabajador de limpieza Fabián Garzón consiguió lo que siempre había soñado: un departamento propio que está pagando con un crédito hipotecario estatal de 24.000 dólares. Su salario aumentó a más del doble en cuatro años, de 200 dólares a 450 al mes, y se regularizó el pago de sus aportes al seguro social, bonificaciones y vacaciones, previstas por la ley.

El crédito le fue otorgado a través de una institución creada por el gobierno de Rafael Correa (2007-2013), que redujo tasas de interés en cuatro puntos porcentuales, flexibilizó los requisitos de aprobación y amplió los plazos de pago de los créditos.

"Trabajé 25 años sin tener casa propia y a esta edad, gracias a Dios, he podido tener una vivienda propia", dice Garzón, cuyo apoyo incondicional al candidato presidente no tiene fisuras.

Al igual que Fabián, miles de ecuatorianos defienden férreamente el legado que el mandatario ha construido en seis años como beneficiarios de becas para estudios en el exterior, subvenciones a casi dos millones de madres solteras, ancianos y familias pobres que reciben unos 50 dólares mensuales, uniformes y útiles gratis para estudiantes y atención médica y medicinas sin costo en hospitales públicos.

Pero la inversión pública, que ha aumentado en más de un 80% en los últimos cuatro años, ha tenido un costo: un enorme crecimiento del estado que no es sustentable en el largo plazo.

"Hay un comportamiento del nuevo rico, se distribuye y así se impacta", dijo el catedrático e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Jorge León.

En un informe de diciembre del año pasado, la organización no gubernamental Observatorio de la Política Fiscal dice que desde 2007, cuando Correa llegó al poder, la burocracia estatal creció de 16.000 a 90.000 empleados.

Actualmente, el estado ecuatoriano tiene dos secretarías nacionales, 28 ministerios y siete secretarías de Estado. Durante el gobierno de Lucio Gutiérrez (2003-2005), había tres secretarías y 16 ministerios.

Para sus seguidores, Correa ha construido un país de "esperanza" con una política de inversión social con tono redentor "en un país que había perdido la ruta por la inestabilidad. Poco a poco construyó la imagen de una persona (Correa) que estaba ahí para salvar", dijo León.

Una esperanza que, según el analista, se ve en las cientos de escuelas reconstruidas o recién hechas, decenas de hospitales habilitados y dotados, un sentido de redistribución de la riqueza y la recuperación del estado como ente regulador que, incluso, ha prohibido a los ecuatorianos beber licor los domingos o estudiar la carrera deseada si no se alcanza el puntaje requerido en la prueba oficial.

"El retorno del estado, el lanzamiento de una agenda amplia de políticas públicas... producen en los ciudadanos la imagen de un estado dinámico, que responde a la demandas de cada uno, cuando estaban acostumbrados a que no haya atención", dijo Franklin Ramírez, profesor y catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO.

Correa también recuperó la estabilidad política de un país que tuvo siete presidentes entre 1997 y 2007, tres de ellos derrocados.

Para el experto León, su "capacidad de llegar a la población" a través del "control mediático" ha funcionado pues, como Hugo Chávez, ha creado un culto a su personalidad y una omnipresencia al viajar por todo el país cada semana, acompañado de su gabinete, y apareciendo casi a diario en cadenas de televisión y radio a costa de una millonaria inversión publicitaria.

Ha mitigado la influencia de los partidos de oposición, de la iglesia Católica y de los medios de comunicación a quienes ultraja a diario, como lo han hecho sus homólogos Chávez y Cristina Fernández. Varios periodistas han enfrentado procesos penales por difamación y líderes indígenas fueron procesados penalmente, acusados de sabotaje y terrorismo, al protestar contra la negativa del gobierno de consultarlos respecto a los derechos de acceso al agua de sus tierras y por oponerse a la entrada de grandes empresas mineras al Ecuador en sus territorios ancestrales.

Cifras oficiales destacan a Ecuador como líder en inversión pública en la región, según dijo el ministro de Finanzas Patricio Rivera al programa radial y televisivo "Diálogo con el presidente", un espacio similar al creado por el mandatario venezolano llamado "Aló Presidente".

Economista pragmático, educado en la Universidad de Illinois, Correa ha financiado su inversión de tres fuentes básicas: un incremento en la recaudación tributaria, la renegociación de los contratos petroleros con las compañías privadas, y la negativa a pagar la deuda externa, por lo que "nos ahorramos más de 7.000 millones de dólares en flujo", según el Ministro Rivera.

La autoridad tributaria del país andino, de 14,6 millones de habitantes, impuso severos controles tributarios a toda clase de empresas, a profesionales y ciudadanos del común. Las compañías fueron visitadas por inspectores y auditores y a muchas se les obligó a declarar correctamente sus impuestos. Si no cumplían, una advertencia de cierre siete días pendía sobre los empresarios. Si aun así, las declaraciones de impuestos no se ajustaban a lo solicitado, se amenazaba con cierre definitivo de la entidad.

A los profesionales se les obligó a expedir facturas por sus servicios, algo sin precedente en el país. Al declarar estos servicios deducibles de impuestos, se generó una cultura de denunciar a quien no emitiera su recibo. Incluso, se obligó a los vendedores informales a declarar un dólar al mes en una medida que fue sorpresiva y ampliamente acogida por el gremio.

La renegociación de los contratos petroleros implicó que muchas petroleras dejaran de recibir hasta el 80% del crudo extraído como pago por servicios de extracción. Correa propuso que ese dinero fuera aportado por el gobierno lo que, según cifras oficiales, le otorgó ingresos adicionales al fisco por 2.300 millones de dólares más.

La misma estrategia de investigación y auditorias fue adelantada con las empresas del país para verificar el cumplimiento de sus obligaciones laborales. Visitas, inspecciones, revisiones de nóminas y contratos se convirtieron en la cotidianidad de las compañías.

"Ha mejorado la ocupación plena, con salarios adecuados, horarios completos", dijo la ministra coordinadora de la Política Económica, Jeaneth Sánchez.

La inversión en dotación de hospitales casi se ha quintuplicado, según el mandatario. Pero los hospitales no dan abasto para atender la demanda y el buen trato de los funcionarios deja mucho que desear.

Durante 2007 y 2012, la ministra Sánchez dice que se redujo la pobreza en un 10% y la desigualdad en 13% mientras que el gobierno dice que ha construido 7.820 kilómetros de vías, otorgado 75.000 créditos hipotecarios, lo que ha generado 95.400 empleos.

Pero Correa no ha podido aliviar una creciente sensación de vulnerabilidad de los ciudadanos a los robos a residencias y a ciudadanos, que crecieron en un 30% en 2012 comparado con 2011.

Los escándalos de corrupción han sido pocos comparados con otros mandatarios ecuatorianos, pero han afectado a un círculo muy íntimo al mandatario y en cuatro años de gobierno, sólo ha enfrentado una crisis nacional cuando en septiembre de 2010 fue víctima de una revuelta liderada por varios policías luego de que intentara recortar algunos de sus beneficios.

Correa llegó al poder en 2007 y fue reelecto para un nuevo período de cuatro años en 2009 cuando una Asamblea Constituyente convocó a elecciones tras la aprobación de una nueva constitución.

Está vez compite por la reelección y parece que no cuenta con obstáculos para hacerse relegir por cuatro años más.

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A este reportaje contribuyó el corresponsal de la AP en Ecuador Gonzalo Solano. 

 

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