Actualidad|14 mar 2013, 12:00 AM|3|POR Nikaury Arias

Un centro con "función social"

Doctor Cruz Jiminián.

¿Qué pensarán hoy quienes lo tildaron de "brujo" en 1982, cuando con apenas 26 años levantó una especie de consultorio de madera y planchas de zinc, para atender sin "cheles" a todo aquel que solicitara servicios médicos? Pues, ese pequeño espacio que en 1987 pasó de un cuartito de madera a uno con techo de cemento, y más adelante a un edificio de 6,000 metros, es hoy la Clínica Cruz Jiminián, que recibe diariamente a cientos de pacientes de toda la geografía nacional.

El doctor Félix Antonio Cruz Jiminián es el artífice de este centro asistencial, enclavado en el corazón de uno de los barrios más populosos de la capital dominicana: Cristo Rey.

Muchos desconocen que siendo un galeno novel instó a sus padres a mudarse, para construir encima de su vivienda una segunda planta, donde ofrecería servicios de salud gratuitos a los más desfavorecidos. Varios años después, aún en la década de los 80, finalmente compra la casa a sus progenitores, y ahí el centro comienza su marcada expansión.

El primer capítulo de la historia de la Clínica Cruz Jiminián se escribió cuando un conocido del doctor le llevaba pacientes de la calle para que fueran revisados gratuitamente. "Y a mí me gustaba, porque eso era lo que yo pensaba hacer", asiente Cruz Jiminián. Sin lugar a dudas, el rumor de "brujería" emanó de las precarias -aunque higiénicas- condiciones con que en un principio operaba el improvisado consultorio. En adición a esto, la gran cantidad de personas que se daban cita para probar "los poderes del brujo".

Y qué se podía esperar de un hombre que fungió como arquitecto y constructor de un centro de salud, que hoy es un aliciente para los enfermos. "Como compraba un pedazo de terreno hoy, y mañana otro… el año que viene otro, pues tenía que desbaratar. Fui comprando casitas y casitas. Las personas veían que hacía las cosas hoy y las desbarataba mañana, entonces mucha gente llegó a pensar que yo era brujo", cuenta de forma jocosa.

La clínica, de cinco pisos, cuenta con unos 140 médicos, tres salas de cirugía modernas y habitaciones equipadas, y atiende a un promedio de 1,000 pacientes diarios. Sólo Cruz Jiminián recibe en consulta a decenas al día.

Aunque ubicada en un sector poco "seguro", su formidable funcionamiento sigue en pie. Los servicios son óptimos. No sólo las consultas y procedimientos quirúrgicos son gratuitos para quienes tienen carencias económicas, también los medicamentos. "Estimado paciente, si te niegan consulta por falta de dinero, infórmamelo a mí (a Cruz Jiminián)". Así rezan algunos letreros colocados en la clínica, como forma de que ningún médico niegue el servicio. "Aquí hay que atender al paciente obligatoriamente, y si el médico les niega asistencia, se va de aquí. Eso no se lo perdono", asegura Cruz Jiminián.

Viviana Reyes, Marino Montero y Santiago Calderón, tres de los médicos que acompañan a Cruz Jiminián en el área de consultas, coinciden en que este es un centro con "función social", donde la parte económica es lo menos importante."Este es un centro médico con sentido social, con los principios apegados a la medicina de humanización y solidaridad, porque han sido las directrices que ha marcado su director", expresó Calderón.

La clínica parece más hospital que algunos del país, y no por la falta de material gastable o porque a los pacientes haya que internarlos en el piso, sino por la cantidad desmesurada de personas que buscan una luz en medio de sus dolencias.

La paciente Rafaela Burgos reconoce que es incómodo que tanta gente acuda, pero dice que los servicios son muy económicos. Valentina Ureña, quien reside en Yamasá, agrega que los médicos son muy buenos. Otro que muestra su satisfacción con los servicios es Héctor Morales, con cinco años asistiendo a la clínica. Aquí no llegan los pacientes por coincidencia. Algunos son rechazados en centros asistenciales privados por no tener seguro médico. Otros, simplemente admiten que el pago es muy económico. A esto se suma que es la única que ofrece servicios de vacunación gratuitos.

"Recuerdo que el día que estoy haciendo la camilla con pedazos de madera vieja, en pantalones cortos, hago un letrerito de cartón y lo pongo en un poste de luz que había delante. Decía Consultorio Médico Doctor Cruz Jiminián. Una joven ve el letrero y pregunta: ¿aquí hay un médico? Le respondí que sí". Según resalta, la joven accedió a consultarse por pena, pues con la "facha" y juventud del doctor, no parecía confiable.

Como si fuese una peregrinación, día tras día, Cruz Jiminián acoge a personas con las enfermedades menos comunes, al punto que, son referidas de los hospitales.

Violencia

Como todo en la vida, esta clínica también tiene su talón de Aquiles: los "tigueres" de Cristo Rey -y de otros barrios- que escenifican acciones vandálicas. El doctor rememora que han asesinado a varias personas en el parqueo del centro. "Hace varios días hombres armados querían quemar todo para quemar a una persona dentro de la clínica, y tuve que enfrentar la situación", dice.

A pesar de ello, señala que esos "tigueres" lo respetan. Muestra de ello es que, en una ocasión, atendiendo a un paciente en el área de emergencia, lo empujaron y le dijeron: "No se meta, que el asunto no es con usted", y asesinaron a tiros a quien atendía.

Nueva unidad

El doctor cuenta los días en que entre en funcionamiento una unidad de diálisis, para lo cual el Gobierno desembolsará poco más de cuatro millones de pesos al año."Sabemos las limitaciones del gobierno, y estamos agradecidos", asevera.

¿Por qué sacrificarse a tal magnitud para ayudar a desconocidos sin recibir remuneración alguna? ¿Cuál fue el móvil de este "aficiao" de la medicina y ferviente discípulo del juramento hipocrático? La Clínica Cruz Jiminián nació como una iniciativa de este "acelerado" médico, que a sus 61 años de edad disfruta recibir a pacientes, aunque no paguen la consulta. ¿Raro, no?

A Cruz Jiminián lo definen como un ser humano inigualable, cuya sencillez y vocación sobrepasan sus propios intereses. La clave está en que: "Yo nunca pensé vivir de la medicina", aduce con rostro de recordación.

"Si vienes aquí a la clínica y tú le brindas sobre todo cariño, los importantizas, les das el valor de ser humano… Si encima de eso le detectas la enfermedad, lo curas y les das los medicamentos… y si no tiene el paciente dinero lo atiendes gratis", responde al ser preguntado sobre las ventajas de acudir al centro.

La labor encomiable del doctor Cruz Jiminián ha propiciado su distinción en el país y en el exterior, por haber levantado un centro de salud que hoy es una tabla de salvación para los más desposeídos.

El doctor cuenta los días en que entre en funcionamiento una unidad de diálisis, para lo cual el Gobierno desembolsará poco más de cuatro millones pesos al año.

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