Dl Educación|04 feb 2013, 12:36 PM|POR Elías L. Benarroch

Una educación de espaldas a la paz

JERUSALEN.- Una investigación internacional ha demostrado que los libros de texto israelíes y palestinos dan la espalda a la paz mediante la sistemática negación del "otro", lo que se ve agravado, además, por la interpretación que los docentes suelen hacer de los contenidos.

Los resultados de la primera investigación científica sobre este espinoso asunto son concluyentes en cuanto al grado de omisión y representación negativa de la otra parte, algo por otro lado "absolutamente normal" en sociedades en conflicto en todo el mundo, según uno de sus autores, el profesor Daniel Bar Tal, de la
Universidad de Tel Aviv.

El 84 por ciento de los libros palestinos analizados incluyen entre sus párrafos una "caracterización" muy negativa o negativa de Israel, mientras que sólo el 15 por ciento lo hace de forma neutral y un 1 por ciento positiva.

Del otro lado, en Israel, un 49 por ciento de los libros analizados del sistema escolar estatal (laico y religioso) contienen una caracterización negativa o muy negativa de los palestinos, el 40 por ciento lo hace de forma neutral y el 11 positiva.

En las escuelas ultraortodoxas judías, con su propio catálogo de libros de texto, el porcentaje de caracterización negativa y muy negativa asciende al 73 por ciento, mientras que la neutral se sitúa en un 20 por ciento y la positiva sólo en un 7.

Los resultados del estudio, el primero realizado bajo estándares científicos y no políticos, confirman las denuncias planteadas en los últimos 15 años por ONG y gobiernos en ambos lados, si bien descartan la creencia más generalizada en Israel de que los libros palestinos incitan a la violencia y el odio hacia los judíos e israelíes.

"Es cierto que la mayoría de los textos describen al otro como enemigo, pero casi no hay deshumanización o demonización del otro", aseguró el profesor Bruce Wexler, de la Universidad de Yale, al presentar las conclusiones de tres años de trabajo en un proyecto financiado por el Gobierno de EEUU que ha cruzado fronteras.

Las principales conclusiones reflejan una metódica selección de argumentos para justificar la narrativa propia, aunque sin inventar acontecimientos históricos.

En ambos casos, "la selección está destinada a la utojustificación y auto-victimización", abundó el palestino Sami Adwán, profesor de la Universidad de Belén.

Ejemplos alarmantes son los niveles de omisión "del otro" en los mapas (87 por ciento en los israelíes, 96 por ciento en los palestinos), la representación que en ellos se hace de Jerusalén como ciudad propia, y la ausencia de información sobre la religión del otro pueblo.

En rasgos generales, el judaísmo es una verdadera incógnita para los niños palestinos, mientras que el islam y el cristianismo lo son en menor medida para los israelíes.

Casi como única recomendación, los autores sugieren la necesidad de que el tema educativo forme parte de cualquier futuro proceso de paz, con el fin de generar una "conciencia de paz" que, a decir de Wexler, parece estar ausente hasta del Ministerio de Educación de Israel.

A diferencia del Gobierno palestino, que aseguró que analizará sus conclusiones a pesar de salir más perjudicado del informe, el de Israel ha boicoteado el estudio y considera "tendenciosa" la metodología aplicada.

Ceñida a los parámetros y requisitos científicos en el subjetivo ámbito del análisis de textos, la metodología deja cuestiones sin responder sobre el impacto que tienen esos libros, según reconocieron los propios investigadores.

"Nosotros no analizamos las intenciones, el efecto y el impacto que los contenidos pueden llegar a tener, sino únicamente lo que aparece o deja de aparecer", explicó Adwán.

El estudio tampoco analizó, confirmó Wexler a una pregunta de Efe, la interpretación paralela que pueden hacer de un mismo hecho, y se limitó a la "impresión" -negativa o positiva- que ladescripción del mismo dejó en los investigadores según los criterios preestablecidos.

Un tercer aspecto, no menos importante pero tampoco analizado, es el impacto del docente que utiliza esos libros.

"El libro de texto es un instrumento y su impacto dependerá de cómo sea utilizado. Para medirlo hay que tener en cuenta cuál es el público al que va dirigido, el tipo de sociedad en la que es utilizado y la intencionalidad e instrumentalización que de él haga el docente", explicó a Efe Sergio Gryn, experto israelí en educación y narrativa de grupos sociales.

Gryn consideró en ese sentido que los resultados de un estudio de este tipo "no pueden ser concluyentes" o "ser sometidos a un verdadero juicio de valor" mientras no se analicen también todos estos aspectos.

Y es que en una región como la de Oriente Medio, donde la vida viene fuertemente marcada por la fe religiosa y la identidad colectiva (clan, tribu, etnia, pueblo), la narrativa nacional suele transformarse en adoctrinamiento durante una mera exposición o debate escolar, dependiendo del colegio y maestros que le toquen a cada uno.
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