Economía|10 ene 2013, 5:38 PM|POR Efe

Jack Lew, hombre de confianza de Obama y experto presupuestario

El recién nominado secretario del Tesoro tuvo un rol principal en la era de Clinton y Reagan
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama felicita al nuevo secretario del Tesoro, Jack Lew sucesor en el cargo de Tim Geithner. Foto: Efe
WASHINGTON, Estados Unidos.- El recién nominado secretario del Tesoro de EE.UU., Jack Lew, ha sido un discreto hombre de confianza del presidente Barack Obama durante los últimos años y un veterano en batallas presupuestarias durante las presidencias de Ronald Reagan y Bill Clinton.

Como jefe de Gabinete, puesto para el que fue designado a comienzos del año pasado tras la dimisión de William Daley, Jack Lew entró en el círculo más cercano del presidente, después de pasar por un puesto que le era familiar, el de director de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca, que ocupó entre 2010-2012 y durante la presidencia de Bill Clinton, entre 1998 y 2001.

Aun así, Lew es una rareza en el reducido grupo de asesores cercanos al presidente ya que no forma parte del "círculo de Chicago", integrado por los que han seguido al presidente desde sus inicios en la política en esa ciudad, cuna política de Obama.

Lew es un judío neoyorquino formado en las prestigiosas escuelas de Derecho de Harvard (Boston) y Georgetown (Washington). El candidato de Obama a la Secretaria del Tesoro es además un experto en gestión presupuestaria, que comenzó a curtirse en Washington como asesor del presidente de la Cámara de Representantes, el demócrata Thomas P. O'Neill, durante las  negociaciones presupuestarias con la Administración de Ronald Reagan en los años 80.

Las negociaciones buscaban mantener solventes los programas de Seguridad Social y de Medicare (sanidad para mayores y discapacitados) pese a los recortes de impuestos de la Administración Reagan.

Lew podría verse en una situación similar ya que en su segundo mandato Obama ha prometido buscar modos de recortar gastos, tal como demandan los republicanos en el Congreso, sin poner en peligro los programas de sanidad y de pensiones.

A Lew, de 57 años, no le debería quedar grande su nueva responsabilidad al frente del Tesoro, pese a lo complicado de la situación actual, con un Congreso dividido entre una Cámara de Representantes republicana y un Senado demócrata.

Con Clinton, Lew sentó las bases de una política presupuestaria y fiscal que condujo al país a un superávit presupuestario histórico que se convirtió en déficit tras la llegada a la Casa Blanca de George W. Bush y se agravó con Obama debido a la crisis.

Lew ha sido el estratega en la sombra de la política económica del primer mandato de Obama y es conocedor de los entresijos de las duras negociaciones para aumentar el techo de deuda de mediados de 2011 y las que tuvieron lugar a finales de 2012 para evitar el "abismo fiscal", que EE.UU. esquivó parcialmente en el último minuto el 1 de enero pasado.

El pacto alcanzado en el Congreso para aumentar los impuestos a los ingresos superiores a los 400.000-450.000 dólares anuales,deberá ser complementado ahora con recortes presupuestarios, como piden los republicanos, y una reforma fiscal que incluya un aumento de los ingresos, como proponen los demócratas.

Además, Lew deberá liderar las negociaciones para aumentar el techo de deuda en menos de dos meses, un proceso que ha pasado de ser una rutina sin complicaciones a un duro pulso entre republicanos y demócratas sobre cómo poner las cuentas públicas en orden.

A su experiencia como funcionario público, Lew suma sus años en el sector privado: fue directivo de Citigroup entre 2006 y 2009,justo cuando estalló la burbuja hipotecaria que desencadenó la actual crisis económica.

Esos tres años en Citigroup podrían convertirse en uno de los asuntos espinosos durante sus audiencias de confirmación.

Citigroup es una de las entidades rescatadas con dinero público y, según la página web conservadora Breitbart, Lew dejó el banco con una prima de casi un millón de dólares.

Menos problemático, aunque ya ha provocado quejas y socarronería en internet, será el hecho de que como secretario del Tesoro tendrá que firmar los billetes de dólar con su rúbrica, un garabato con aspecto de muelle que ha motivado muchos chistes en la red.

Pausado y sosegado, Lew es un hombre de fuertes convicciones religiosas y es conocido su respeto por la fiesta judía del "sabbat", por la que abandona los viernes la Casa Blanca antes de que caiga el sol.

Casado y con dos hijos, mantiene su residencia en Nueva York, y es allí adonde se traslada los fines de semana para descansar con su familia.
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