Economía|17 ene 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

Las bendiciones mixtas de un combustible (I DE II)

Carbón en el mundo rico. ¿Por qué el fósil más dañino del mundo se está utilizando menos en los Estados Unidos y más en Europa? La primera de dos historias analiza el gas barato en los Estados Unidos y las nuevas reglas 

En un mundo de alta tecnología, los negros trozos de carbón podrían parecer un anacronismo. Sin embargo el carbón está lejos de ser algo del pasado. No importa que tan novedosa sea su iPad, su televisión montada en la pared o su carro eléctrico, es probable que su energía provenga del carbón. Las estaciones de generación de energía alimentadas por carbón proveen las dos quintas partes de la electricidad mundial, y cada vez hay más de ellas. En la duplicación de la producción de electricidad mundial en la última década, dos terceras partes del aumento provinieron del carbón. A este ritmo, el carbón competirá con el petróleo como la principal fuente primaria de energía en un período de cinco años. Tan reciente como el 2001, no era mucho más de la mitad tan importante como el petróleo (ver gráfico).

El principal factor ha sido la insaciable sed de energía de China, que en el 2011 superó a los Estados Unidos como el mayor productor de electricidad del mundo. En el 2001, de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía, un club de naciones ricas, la demanda de carbón de China fue de alrededor de 600 millones de toneladas equivalentes de petróleo (25 exajulios). Para el 2011 la demanda de carbón de China se había triplicado - un aumento de dos terceras partes de la energía que los Estados Unidos obtienen del petróleo a dos veces esa cantidad. La industria de carbón nacional de China produce más energía primaria que el petróleo del medio oriente.

Otras naciones en desarrollo tienen igual interés en el carbón, aunque todavía no en tan gran escala. En la India, que produce 650 teravatios horas de electricidad, en el 2010 utilizó el equivalente a 311 millones de toneladas de petróleo, y la demanda de carbón del sector energético está creciendo en cerca de 6% al año. El IEA conjetura que la India podría superar a los Estados Unidos como el segundo consumidor de carbón más grande para el 2017.

Pero si los Estados Unidos ya no dominan el negocio como una vez lo hicieran, lo que está sucediendo a la industria allí todavía provoca cambios en otros lugares. Y en la actualidad el carbón no es favorecido en los Estados Unidos.

Rey no más

En las economías en vías de desarrollo las ventajas del carbón - barato y ampliamente disponible - se considera que superan los daños que este inflige a las personas que se encuentran cerca de los lugares donde es quemado (al quemarlo produce partículas que son dañinas para las personas) y al planeta como un todo (quemar carbón produce monóxido de carbono, el gas con efecto invernadero de mayor duración). En los países ricos usted pensaría que el equilibrio de costo-beneficio iría de otra manera, y que el uso del carbón estaría disminuyendo. Pero las cosas no son tan sencillas. De hecho en los Estados Unidos cada vez se quema menos carbón - pero no necesariamente por una política climática, de la que Estados Unidos tiene relativamente poca. Entretanto en Europa, que le gusta verse a sí misma como líder del clima, cada día utiliza más carbón.

El negocio de carbón en los Estados Unidos, al igual que el resto de la industria energética del país, ha sido trastornado por la llegada del gas de esquisto, que ahora está disponible en cantidades ilimitadas a precios nunca vistos. En abril del 2012 el precio cayó por debajo de $2 por millón de unidades de energía inglesa (BTU) ($7 por megavatios hora). Esto ha hecho el gas cada vez más atractivo para las empresas de energía, que han estado cambiando del carbón en números crecientes. En su pico, en el 1988, el carbón proveía el 60% de la electricidad de los Estados Unidos. Aún en el 2010, cuando el boom del gas de esquisto estaba bien avanzado, todavía representaba el 42%. Para mediados de 2012, sin embargo, el gas y el carbón estaban a la par, cada uno con cerca de la tercera parte de la generación de energía.

Hay dos razones para pensar que el abandono del carbón pueda ser duradero. Una es que el flujo del gas continúa fuerte, y cada vez es más barato producirlo. Aun cuando los precios han empezado a subir de sus bajos niveles anteriores (ahora son de $3.43 por mBtu), es poco probable que cueste más que el carbón por mucho tiempo. Y será bastante fácil utilizar más gas sin tener que construir nuevas centrales eléctricas. Alrededor de la mitad de la capacidad alimentada por gas está constituida por el llamado ciclo combinado de turbinas de gas (CCGT) que genera energía pase lo que pase (el resto se utiliza en los "picos" que se genera solo cuando se necesita). Las tasas de uso en CCGT han aumentado, pero todavía son solo 50%; pueden utilizar más.

© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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