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Caridad endulzada (iii de iii)

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Caridad endulzada (iii de iii)
Incluye contenido de The Economist

Los gobiernos podrían gastar dinero a través de la beneficencia no solo, o principalmente, debido a que ofrecen mejor valor por el dinero, sino también porque trabajan en formas que los gobiernos mismos no pueden. En el caso más famoso, las exenciones en los Estados Unidos, de hecho, permiten contratar al hombre de negocios más exitoso, Bill Gates, como su agente para buenas obras, comprando el público el beneficio de su agudeza.

Confianza y esperanza, también

La Fundación Gates gasta en causas que son consideradas "buenas", y son apoyadas por el erario público a través de otros medios. Sin embargo, en general, la caridad nunca iguala muy estrechamente la elección de gasto de los gobiernos elegidos democráticamente. En general, los donantes estadounidenses dan más de la mitad de sus donativos para caridad a las organizaciones religiosas, según un estudio de Reich de Stanford University. Solo una pequeña parte del total de las donaciones estadounidenses fue la redistribución de los ricos a los más pobres, concluyó el estudio.

Las iglesias, sinagogas y otros que recibieron la mayor parte del dinero eran típicamente visitadas por los donantes, de manera que se pueden interpretar las donaciones más con una suscripción que como un acto de caridad (el estudio no incluyó la beneficencia religiosa involucrada en buenas obras bajo el encabezado de organizaciones religiosas).

Diferentes tipos de donantes favorecen cosas distintas. Los donantes ricos estadounidenses dan mucho menos a la religión que los que tienen menos. Por el contrario, "los contribuyentes con ingresos por encima de $1 millón tienden a favorecer la educación superior, salud y las artes", señala Charles Clotfelter, un economista de la Universidad de Duke, en un estudio reciente.

Señala él que el sistema tributario estadounidense, "le otorga a los contribuyentes más ricos un papel desproporcionado en la asignación de los recursos públicos". En el 2008, estadounidenses con ingresos por encima de $500,000 (que representan menos de 1% de los contribuyentes) representaron un 18% de todo el ingreso e hicieron casi una cuarta parte de todas las donaciones caritativas. Por el contrario, las dos terceras partes de los contribuyentes con ingresos por debajo de $50,000 ganaban cerca del 20% del ingreso total y hacían cerca del 20% de todas las donaciones. En el 2006 los contribuyentes con ingresos por encima de $100,000 recibieron 76% del total de subsidios impositivos de $40.9 mil millones debido a deducciones caritativas, a pesar de que solo hicieron un 57% de todas las donaciones; los que tenían ingresos menores de $50,000 recibieron solo 5% del subsidio, a pesar de que representan una quinta parte de todas las donaciones.

Esta injusticia cuesta mucho dinero y en algunos casos, por lo menos, no hace ninguna diferencia. Warren Buffett recientemente le dijo a The Economist que el tema de los impuestos no afectaba su caridad, y que cree que lo mismo piensan muchos de sus pares muy ricos. "El año pasado regalé dos mil millones de dólares y ahorré casi dos mil millones en impuestos". El "sesgo plutocrático" tiende a ir en contra del pluralismo de los incentivos fiscales, en que superpuebla la sociedad civil con organizaciones amistosas y alineadas con los intereses de los ricos.

La gestión para restringir la tasa marginal de las deducciones a la tasa básica del impuesto, como fuera propuesta por Obama y Osborne, haría la situación más equitativa al darles a todos los contribuyentes el mismo incentivo para dar. El cambiar a un crédito tributario, en el cual todos los donantes obtendrían la misma cantidad de crédito tributario por sus donaciones, sería otra forma de lograr una mayor equidad entre los mayores y menores contribuyentes, y podría ser más fácil de entender y de administrar que el sistema actual. Osborne también deseaba cambiar de deducibilidad ilimitada a un tope anual de 25% del ingreso, a un máximo de £50,000. Los Estados Unidos tienen un tope de 50% del ingreso deducido en cualquier año - 30% si es donado a una fundación privada - pero las asignaciones no empleadas pueden ser arrastradas a otros años.

Lo que usted quiera

El hacer las cosas más justas favoreciendo menos a los ricos probablemente resulte en menos donaciones. También cambiaría su carácter, con una proporción más grande dirigida a los centros religiosos.

No se necesita ser fanático sobre los temas de iglesia y estado para ver que los subsidios fiscales para las caridades de la gente serían más fáciles de justificar si el espectro de organizaciones y propósitos que se consideran caritativos estuviesen mejor alineados con la concepción generalizada del bien común. En la mayoría de los países la definición de caridad es increíblemente amplia, un alcance que se remonta a la Ley de Usos Caritativos promulgada por la primera Reina Isabel en el 1601. Ésta identificaba cuatro categorías de caridad: alivio de la pobreza; mejoramiento de la educación; mejoramiento de la religión; y un abarca todo "otros fines beneficiosos para la comunidad". A finales del siglo XIX, las autoridades fiscales de manera unilateral trataron de concentrar la definición a algo más cercano a la limosna. Si los tribunales no hubiesen revocado la movida, reafirmando la amplia definición Isabelina de caridad, el sector podría lucir muy diferente en la actualidad, con un enfoque sin ambigüedad a las buenas obras que haría su trato tributario preferencial más fácil de defender.

Gran Bretaña actualizó su definición en la Ley de Beneficencia del 2006, pero además de exigir pruebas más claras del beneficio público apenas si cambió. Ahora parece como una oportunidad perdida. Sin embargo, por lo menos en Gran Bretaña ahora cuentan con un examen del beneficio público. Los Estados Unidos tienen pocas limitaciones a obtener exención 501c3 de beneficencia, más allá del requisito de no involucrarse en política partidista.

La mayoría de los expertos en beneficencia considera que el estatus quo es la menos mala de las opciones. Argumentan que, no importa que tan bien intencionados sean, modificar la definición sería un error, pavimentando el camino para que el gobierno aplaste al sector con la burocracia, desalentando a los empresarios desde los Gates y Buffett a los demás a involucrarse con los problemas de la sociedad, y matando la vitalidad que hace que la mejor caridad sea tan valiosa. Puede ofender a algunos que la gente tenga tanto entusiasmo por donar para un santuario de burros como para albergues para víctimas de abuso doméstico. Pero como pregunta Patrick Rooney de la Universidad de Indiana, "¿Quién tiene la sabiduría para decidir qué es caridad buena?"

Sin embargo, Reich arguye que los incentivos fiscales tendrían mayor credibilidad si fuesen diseñados para incentivar solo los tipos de beneficencia más útiles, especialmente los que se concentran en aliviar la pobreza. En ese espíritu, el procurador general de Minnesota está demandando a hospitales sin fines de lucro que ella entiende no están haciendo suficiente para los pobres. Hasta la modestamente aumentada demanda de evidencia del beneficio público de la Comisión de Beneficencia británica ha motivado a las escuelas privadas con estatus de beneficencia tales como Eton, donde personas tan necesitadas como el Príncipe William y el primer ministro, David Cameron, fueron educados, para introducir nuevos fondos para becas para matricular estudiantes de familias pobres.

En Australia se están llevando a cabo reformas significativas del sector beneficencia y sin fines de lucro, incluyendo la creación del equivalente de Gran Bretaña de la Comisión de Beneficencia, y una revisión de la definición de beneficencia. Otros países deberían hacer lo mismo. El vergonzoso giro en U de Osborne podría promover intentos mejor preparados para la reforma. Tratar de justificar las ventajas de dar solo a las caridades "reales" nunca será una tarea fácil, cuando el dar a causas que amamos teman que saldrán perdiendo. Pero asegurarle al señor B que no está pagando más impuestos sencillamente para que el amor propio del acomodado señor A mejore, ya de por sí beneficiaría a la comunidad.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com