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Los maestros ignorados de la industria petrolera (II DE II)

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Los maestros ignorados de la industria petrolera (II DE II)

Crecieron aún más rápido a principios de los años de 1990, cuando el endurecimiento del mercado del petróleo impulsó la demanda de nueva tecnología. Esto condujo a avances en sismología 3D y perforación direccional. Estos avances permitieron que el petróleo fuera extraído económicamente de las profundidades del mar y de pozos agotados y anteriormente abandonados.

Pero esas invenciones no son baratas. Schlumberger invierte aproximadamente $1 mil millones al año en investigación y desarrollo, un nivel que mantuvo aún durante la depresión después de la crisis financiera del 2008. Eso es tanto como la poderosa ExxonMobil gasta; como una participación de las ventas, cinco veces más. Es probable que ahora las compañías OFS sometan más solicitudes de patentes que las grandes petroleras, cuyas habilidades tecnológicas son grandemente interpretativas. (Por ejemplo, una petrolera grande decide dónde y cómo perforar basado en los datos geofísicos provistos por una compañía OFS.)

El negocio del petróleo es probable que se haga aún más dependiente de las inteligentes compañías OFS. La producción mundial de yacimientos petroleros maduros está cayendo entre 2% y 6% al año. Desde el 1999 en el Mar del Norte ha decaído un promedio de 6% al año. Con la demanda mundial de petróleo creciendo 1-2% por año, hay un temor persistente de una contracción de la oferta. Por ello los altos precios actuales del petróleo: aún después de una caída de 20% en meses recientes, el Crudo Brent está ahora alrededor de $100 el barril. Las empresas petroleras están haciendo más investigación en lugares más remotos, tales como el Ártico y los mares profundos de las costas de Brasil. El operar en esos lugares requerirá tecnología aún más sofisticada.

A posteriori, la decisión de las compañías de subcontratar el trabajo sucio luce como una oportunidad desperdiciada. También ha hecho a las petroleras rehenes de la disponibilidad de servicios cada vez más costosos y solicitados, desde perforación avanzada a plataformas de aguas profundas, que cada vez menos compañías OFS pueden ofrecer.

Todavía existe, en la actualidad, una cantidad considerable de competencia en la mayor parte de la industria de servicios. Cada compañía OFS grande tiene diferentes fortalezas, y muchas pequeñas ocupan nichos especializados. Sin embargo, en algunas áreas, especialmente en las geográficamente remotas, la demanda de servicios complejos con frecuencia excede la oferta.

Todavía peor para empresas como Exxon y BP, esto ha ocurrido en un momento en que las petroleras estatales están forcejeando para participar. En las últimas dos décadas estas petroleras estatales han ocupado la mejor superficie en la mayoría de los viejos campos petroleros. Las compañías OFS les han ayudado a lograrlo. Donde una vez los gigantes estatales contrataban las grandes petroleras para hacer el trabajo, ahora pueden operar los proyectos ellos mismos y contratar ayuda técnica directamente de las empresas de servicios. En ocasiones esto implica una participación limitada de los riesgos entre las empresas estatales y OFS, al igual que cualquier empresa conjunta entre petroleras.

Schlumberger, por ejemplo, acepta una parte del pago por desempeño en grandes contratos. Si puede perforar más petróleo de un pozo de lo que estipula el contrato, cobra honorarios más altos. Otras empresas de servicio han ido más lejos, aceptando participación en el capital de proyectos de exploración.

Algunos analistas se preguntan cómo afectará todo esto a las grandes empresas petroleras. Hace algunas décadas, las compañías petroleras nacionales tenían que recurrir a las grandes petroleras para la tecnología requerida para extraer el petróleo del suelo. Actualmente, las empresas de servicios petroleros ofrecen toda la tecnología necesaria y cada vez más están dispuestas a asumir algunos de los riesgos igual que una empresa petrolera, señala Marcel Brinkman de McKinsey.

Aun así, sería muy prematuro decirle adiós a Exxon. Los contratos basados en el desempeño de Schlumberger están muy lejos de ser dueños de las reservas - algo que la compañía dice que nunca hará. No tiene el estado de situación gigantesco que mantienen las empresas petroleras para administrar los enormes riesgos de la exploración de petróleo. Tampoco tiene la experiencia en el manejo de proyectos enormes que tiene Exxon. Y está renuente a molestar a sus clientes compitiendo con ellos. Por otra parte, elegir dónde y cómo explorar (otra fortaleza de las grandes petroleras) es más complicado de lo que uno piensa.

En su lugar, Schlumberger está planeando más de lo que sabe hacer mejor: empujando los límites tecnológicos para la extracción del líquido negro. Últimamente ha estado ocupado con adquisiciones - incluyendo la de Smith International, una compañía estadounidense de broca, por $11.3 mil millones - que le ha dado destrezas en la mayoría de los segmentos de exploración y producción. Ahora espera hacer una reingeniería de todo el proceso.

El premio de una mayor eficiencia - entregada en barriles de dinero no de petróleo - podría ser vasto. Alquilar una plataforma de perforación en aguas profundas cuesta medio millón de dólares al día, y puede tomarse tres meses perforar un pozo complejo. Cualquier compañía OFS que pueda ahorrar unos pocos días de ese tiempo ganará el dinero. Perforar es emocionante, y cada vez lo es más.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com