The Economist|04 dic 2012, 12:00 AM|POR Diario Libre

La bomba de tiempo en el corazón de Europa (II DE II)

En juego está no solo el futuro de Francia sino el del euro.

Francia y el euro. Por qué Francia se podría convertir en el principal peligro a la moneda única europea 

Hollande acorralado

Con suficiente audacia y firmeza, Hollande puede ahora reformar a Francia. Su partido tiene el poder en la legislatura y en casi todas las regiones. La izquierda debe ser más capaz que la derecha de persuadir a los sindicatos a aceptar el cambio. Hollande ha reconocido que Francia carece de competitividad. Y, alentadoramente, él hace poco prometió implementar muchos de los cambios recomendados en un nuevo informe de Louis Gallois, un hombre de negocios, que incluye reducir la carga de los costos sociales de las compañías. El presidente desea hacer el mercado laboral más flexible. Esta semana hasta habló del tamaño excesivo del estado, prometiendo "hacerlo mejor, mientras gasta menos".

Sin embargo enfrentado por la gravedad de los problemas económicos de Francia, Hollande todavía parece poco entusiasta. ¿Por qué deberían creerle los negocios cuando ya implementó una serie de medidas de izquierda, entre estas una tasa de impuesto sobre la renta de 75%, aumento de los impuestos a las empresas, la riqueza, las ganancias de capital y los dividendos, un salario mínimo más alto y un regreso parcial de un aumento previamente aceptado de la edad de retiro? Con razón tantos que hubiesen sido emprendedores están considerando abandonar el país.

Los gobiernos europeos que han realizado grandes reformas lo han hecho debido a un profundo sentimiento de crisis, debido a que los votantes consideraban que no había alternativa y debido a que los líderes políticos tenían la convicción de que el cambio era inevitable. Nada de esto describe a Hollande o a Francia. Durante la campaña de las elecciones, Hollande apenas mencionó la necesidad de reformas amigables a los negocios, concentrándose por el contrario en terminar la austeridad. Su Partido Socialista continúa sin modernizarse y es hostil al capitalismo: desde que empezó a alertar sobre la competitividad de Francia, su rating de aprobación se desplomó. Peor aún, Francia está apuntando a un blanco móvil. Todos los países de la eurozona están haciendo reformas estructurales, y la mayoría más rápidamente y más extensamente que lo que Francia está haciendo. Recientemente el FMI advirtió que Francia se arriesga a quedar detrás de Italia y España.

En juego está no solo el futuro de Francia sino el del euro. Hollande correctamente ha acosado a Angela Merkel por empujar demasiado fuerte la austeridad. Pero se ha escondido detrás de su servilleta cuando se trata de la integración política necesaria para resolver la crisis del euro. Se necesita mayor control a nivel europeo sobre las políticas económicas nacionales. Francia a regañadientes ratificó el reciente pacto fiscal que otorga a Bruselas poderes extra presupuestarios. Pero ni la elite ni los votantes están preparados para transferir más soberanía, al igual que no están preparados para reformas estructurales profundas. Mientras la mayoría de los países discuten qué tanta soberanía tendrán que sacrificar, Francia está resueltamente evitando cualquier debate sobre el futuro de Europa. Hollande sufrió fuertemente en el 2005 cuando los votantes rechazaron el tratado constitucional de UE después que su partido se dividió en dos. Una repetición de esto lanzaría a la moneda única al caos.

¿Demasiado grande para no triunfar?

Nuestro más reciente reporte especial sobre un país europeo grande (en junio de 2011) se concentró en el fracaso de Italia para realizar las reformas bajo Silvio Berlusconi; para finales del año él estaba fuera - y el cambio había empezado. Hasta ahora los inversionistas han sido indulgentes con Francia; de hecho, las tasas de interés a largo plazo han descendido un poco. Pero más tarde o más temprano el centavo caerá. No se puede desafiar a la economía por mucho tiempo.

A menos que Hollande demuestre que él está genuinamente comprometido a cambiar el sendero que su país ha recorrido en los últimos 30 años, Francia perderá la fe de sus inversionistas - y de Alemania. Como muchos países de la eurozona han aprendido, el sentimiento de los mercados puede cambiar rápidamente. La crisis podría ocurrir tan temprano como principios del próximo año. Trastornos anteriores de la moneda europea con frecuencia empiezan en otros lugares pero terminan arropando a Francia - y en esta ocasión también Francia, en lugar de Italia o España podría ser donde se decida el destino del euro. Hollande no tiene mucho tiempo para desactivar la bomba de tiempo en el corazón de Europa.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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