The Economist|28 ene 2013, 12:00 AM|POR The Economist

Aún más inteligente

  Inteligencia Humana. Los genios se están poniendo más inteligentes. Y a los niveles de genio de los coeficientes intelectuales (CI), las chicas no están tan lejos de los chicos como ocurría antes.


La ciencia tiene pocos temas tan controversiales como la inteligencia humana - especialmente, si las variaciones en ésta son resultado de la naturaleza o de la crianza-, y especialmente si las variaciones difieren entre los sexos. Las minas en este campo pueden hacer volar una carrera completa, como le pasó a Larry Summers en el 2005 cuando habló de la hipótesis de que las aptitudes matemáticas necesarias para la física y la ingeniería, al igual que para las matemáticas mismas, eran innatamente más raras en las mujeres que en los hombres. Renunció como presidente de la Universidad de Harvard poco después de su comentario.

Por lo tanto, es muy valiente de parte de Jonathan Wai, Martha Putallaz y Matthew Makel, de la Universidad de Duke en Carolina del Norte, de unirse a la refriega con un artículo que describe ambos temas. En su artículo publicado en Current Directions in Psychological Science, ellos describen cómo ellos revisaron cerca de tres décadas de pruebas estándar aplicadas a los estudiantes de bachillerato en las escuelas estadounidenses para ver qué estaba sucediendo con las mentes más brillantes del país.

Llegaron a dos conclusiones. Una es que el fenómeno denominado el efecto Flynn (que pesa el lado "crianza" de la escala, porque describe cómo los resultados del CI en general han estado subiendo en las últimas décadas) se aplica en particular a las mentes más brillantes. La otra es que parte, aunque no toda, de la diferencia histórica entre los hombres y mujeres más inteligentes ha desaparecido. Los tres investigadores obtuvieron sus datos del Programa de Identificación de Talentos, TIP, de la Universidad de Duke, que está diseñado para desentrañar candidatos especialmente talentosos a edad temprana: todos los participantes habían calificado en el 5% del tope de las habilidades cuando rindieron exámenes diseñados para estudiantes de mucho mayor edad. TIP, a su vez, se nutre de tres exámenes nacionales: SAT, EXPLORE y ACT. En conjunto los doctores Wai, Putallaz y Makel analizaron datos de 1.7 millones de niños. Esos datos cubrían los años entre el 1981 y el 2010.

En la población en general es bien sabido que a los varones les va un poco mejor en matemáticas que a las chicas. A su vez, las niñas, superan a los varones en las pruebas de razonamiento verbal. El resultado es un CI similar. Sin embargo, entre los mejores cerebros matemáticos jóvenes, esa igualdad no aplica. En esto, los varones lo hacen mucho mejor que las hembras - pero menos mejor de lo que lo hacían- como descubrieron los investigadores.

A principios de los años de 1980, la relación de varones a hembras en el 0.01% tope de las calificaciones en matemáticas en los SAT, Prueba de Aptitud Académica, era de alrededor de 13 a 1. Para finales de los años de 1990 había caído a cuatro a uno. Sin embargo, después de esto, se mantuvo obstinadamente igual (ver gráfico). Las otras dos pruebas, las cuales son posteriores al período en el cual el SAT muestra esa diferencia gigantesca, indican relaciones menos desiguales entre los sexos de entre dos y tres a uno. Pero ninguna muestra que las hembras hayan hecho progresos recientes hacia la igualdad.

Fomentando el talento

Este estudio no es perfecto. Su resultado más interesante se basa en datos de solo una de tres pruebas y, su muestra, necesariamente, fue pequeña. Pero está en consonancia con los hallazgos de otra investigación mucho más vieja, realizada en el 1983 por un grupo de investigadores de la Universidad de John Hopkins, que también descubrió una relación entre hombre-mujer de 13:1 entre los más notables matemáticos jóvenes.

El por qué un incremento dramático de la aptitud de las jóvenes matemáticas brillantes estadounidenses es seguido de dos décadas de estancamiento no es obvio, y, no siendo expertos en remoción de minas, los investigadores no ofrecen ninguna hipótesis. Está claro que el aumento mismo debe atribuirse a algún tipo de "nutrición" - posiblemente un cambio en las actitudes de los maestros hacia las niñas interesadas en las matemáticas - pero el subsiguiente estancamiento podría tener cualquier explicación. Una línea de pensamiento a favor de la "naturaleza" es la ofrecida por Simon Baron-Cohen, un psicólogo de la Universidad de Cambridge. Esto conecta los patrones de sistematización extremos de pensamiento que hacen un buen matemático con la preponderancia de los hombres entre los que sufren el síndrome de Asperger, una forma de autismo que no daña la inteligencia general de una persona. Pero la disparidad también podría ser el resultado de alguna diferencia en la crianza de las niñas y los niños que todavía no ha sido dilucidada.

La naturaleza de la bestia

Que las influencias del entorno no elucidadas pueden tener verdaderos impactos en el CI está elocuentemente ilustrado por el efecto Flynn. Este fenómeno, mostrado al mundo en los años de 1980 por James Flynn, de la Universidad de Otago, en Nueva Zelandia, es el CI promedio en el mundo que ha estado subiendo a razón de 0.3 puntos por año durante las últimas ocho décadas. Utilizando los datos TIP, Wai y sus colegas mostraron que esto es tan cierto entre las mentes más brillantes de la sociedad estadounidense como entre los simples mortales, sugiriendo que hasta estos últimos pueden mejorar sus habilidades con lo que sea que está ocasionando el efecto Flynn. De nuevo, los cambios parecen ser principalmente en el campo de las matemáticas. Las calificaciones de los niños más brillantes en sus habilidades de razonamiento verbal y lectura no demuestran una tendencia clara, pero las tres pruebas nacionales muestran una mejoría sostenida de la habilidad matemática en las últimas tres décadas.

Nadie sabe que ocasiona el efecto Flynn. Las teorías van desde una mejor nutrición, vía un entorno general más estimulante (gracias a cosas tales como la televisión, la radio, el Internet y los juegos de videos), a la eliminación de plomo y gasolina en la pintura. Lo que está claro es que no puede ser un cambio en la habilidad del traspaso de genes, que es lo que la mayoría quiere decir con "naturaleza" en este debate, porque muy pocas generaciones han pasado para que la selección natural tenga un impacto significativo.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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