The Economist|29 ene 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

¿Se ha descompuesto la máquina de las ideas? (I DE V)

Pesimismo ante la innovación. La idea de que la innovación y las nuevas tecnologías han dejado de impulsar el crecimiento está recibiendo cada vez mayor atención. Pero no está bien fundada. 

La época del boom ha regresado al Valle de Silicón. Los parques de oficinas a lo largo de la Carretera 101 nuevamente están adornados con la insignia de esperanzadoras empresas de nueva creación. Los alquileres están por los cielos, al igual que la demanda de viviendas lujosas para vacacionar en lugares tales como Lake Tahoe, señal de que se están amasando fortunas. El Área de la Bahía fue el lugar de nacimiento de la industria de los semiconductores y las empresas de computadoras y de internet que le siguieron. Sus magos proporcionaron muchas de las maravillas que hacen que el mundo de hoy se sienta futurista, desde teléfonos táctiles a la búsqueda instantánea en grandes bibliotecas hasta el poder de pilotar un avión a miles de millas de distancia. El renacer de sus actividades de negocios desde el 2010 sugiere que el progreso continúa.

De manera que es sorprendente que algunos en el Valle Silicón piensen que el lugar está estancado y que el ritmo de innovación ha decaído durante décadas. Peter Thiel, uno de los fundadores de PayPal, una empresa de pagos en internet, y el primer inversionista de fuera en Facebook, una red social, dice que la innovación en los Estados Unidos se encuentra "en algún lugar entre una situación desesperada y muerta". Ingenieros en muchos campos comparten estos sentimientos de desencanto. Y un pequeño pero creciente grupo de economistas consideran que el impacto económico de las innovaciones de hoy es pálido en comparación con las del pasado.

Trayectoria de desplazamiento

Algunos sospechan que el estancamiento económico del mundo rico podría tener sus raíces en una estasis tecnológica a largo plazo. En un libro electrónico en el 2011 Tyler Cowen, un economista de la Universidad de George Mason, argumentaba que la crisis financiera enmascaraba un más profundo y preocupante "Gran Estancamiento". Era esto lo que explicaba por qué el crecimiento del ingreso real y el empleo en el mundo rico por mucho tiempo han estado en desaceleración y, desde el 2000, apenas han crecido (ver gráfico 1). Los diversos motores del crecimiento del siglo XX -algunos tecnológicos, otros no- se habían agotado, y las nuevas tecnologías no tendrían el mismo impacto vigorizador en las economías del futuro. Con todas sus deslumbrantes pantallas planas y banda ancha de alta velocidad, parecería que el mundo se había quedado sin nuevas ideas.

El argumento de que el mundo ha alcanzado un tope tecnológico se basa en tres puntos. El primero surge de las estadísticas de crecimiento. Los economistas dividen el crecimiento en dos tipos diferentes, "extensivo" e "intensivo". El crecimiento extensivo se trata de agregar más y/o mejor trabajo, capital y recursos. Estos producen el tipo de ganancias que los países experimentaron al sumar a la mujer a la fuerza laboral en números mayores y al incrementar la educación de los trabajadores. Y, señala Cowen, este tipo de crecimiento está sujeto a rendimientos decrecientes: la primera adición será utilizada donde produzca el mayor bien, el décimo donde pueda producir el décimo bien, y así sucesivamente. Si este fuera el único tipo de crecimiento existente, los ingresos terminarían siendo apenas por encima del nivel de subsistencia.

El crecimiento intensivo está sustentado por el descubrimiento de formas cada vez mejores del empleo de los trabajadores y los recursos. Este es el tipo de crecimiento que permite mejoramiento continuo de los ingresos y el bienestar, y permite que la economía crezca aun cuando su población disminuya.

Los economistas etiquetan al factor de mejoramiento responsable de tal crecimiento como "tecnología" -a pesar de que incluye aspectos tales como mejores leyes y regulaciones al igual que avance tecnológico- y lo miden utilizando una técnica denominada "contabilidad del crecimiento". En esta contabilidad, "tecnología" es la parte restante después de calcular el efecto en el PIB de cosas como el trabajo, el capital y la educación. Y por el momento, en el mundo rico, parece que este abunda menos. Los mercados emergentes todavía tienen un crecimiento rápido, y debe ser así por algún tiempo, porque se están poniendo al día con tecnologías que ya están en uso en otros lugares. El mundo rico no tiene esta máquina para empujarles y se está notando.

Con todas sus deslumbrantes pantallas planas y banda ancha de alta velocidad, parecería que el mundo se había quedado sin nuevas ideas.

© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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