The Economist|31 ene 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

¿Se ha descompuesto la máquina de las ideas? (III DE V)

Las expectativas de vida al 2011 se mantenían en solo 78.7 años.

Pesimismo ante la innovación. La idea de que la innovación y las nuevas tecnologías han dejado de impulsar el crecimiento está recibiendo cada vez mayor atención. Pero no está bien fundada. 

Caída de polvo lunar

El tercer argumento es el más sencillo: la evidencia de los sentidos. El ritmo reciente del progreso parece lento comparado con el de principios y mediados del siglo XX. Veamos las cocinas. En el 1900 las cocinas, aun en los hogares más elegantes, eran primitivas. Los alimentos perecederos se mantenían en cajas con hielo, con bloques de hielo que eran entregados en carretas tiradas por caballos. La mayoría de los hogares no tenían electricidad ni agua corriente. Avance rápido al 1970 y las cocinas de clase media en los Estados Unidos y en Europa contaban con cocinas, hornos, refrigeradores, procesadores de alimentos, microondas y lavadoras de platos eléctricos o de gas. Avance otros 40 años, y las cosas apenas han cambiado. Los trastos son más numerosos y hay pantallas digitales por doquier, pero se cocina en gran parte como lo hacía la abuela.

O veamos la velocidad. En el siglo XIX, los caballos y los botes de vela fueron sustituidos por ferrocarriles y barcos a vapor. Los motores de combustión interna y las turbinas jet hicieron posible mover más y más cosas cada vez con mayor rapidez. Pero desde los años de 1970 la Humanidad se ha desacelerado. Los viajes en las autopistas son un poco más rápidos de lo que fuera hace 50 años; de hecho la congestión endémica ha hecho que muchas ciudades estén invirtiendo en tranvías y carriles para bicicletas. Se abandonaron los viajes supersónicos de pasajeros, igualmente la luna en los últimos 40 años.

La medicina ofrece otro ejemplo. En los Estados Unidos las expectativas de vida al nacer se dispararon de 49 años al inicio del siglo XX a 74 años en el 1980. Desde entonces ha habido enormes avances técnicos. Sin embargo las expectativas de vida al 2011 se mantenían en solo 78.7 años. A pesar de gastar cientos de miles de millones de dólares en investigación, la gente continúa muriendo de cáncer, enfermedades cardiacas, derrames y disfunción de órganos. La medicina molecular no se ha acercado a los impactos de un mejor saneamiento.

Para los afortunados que se pueden beneficiar de lo mejor que el mundo puede ofrecer, el hecho de que no puede ofrecer más es un desencanto. Como dicen Thiel y sus colegas de la Founders Fund, una compañía de capital de riesgo: "Deseábamos carros que volaran, en su lugar obtuvimos 140 caracteres." Un mundo en el que todos pueden acceder a Twitter pero muy pocos pueden viajar por aire, es menos impresionante del futuro que se soñó en el pasado.

Lo primero que debemos señalar acerca de esta apelación a la experiencia y expectativa es que la ciencia ficción de mediados del siglo XX, tan importante como puede haber sido para las personas que se convirtieron en empresarios o economistas con gusto por el gran panorama, no constituyeron una predicción tecnológica seria ni un compromiso vinculante. Fue una celebración a través de extrapolación del entonces progreso en velocidad, poder y distancia. Para los carros, entienda carros voladores; para los cruceros de batalla, entienda cruceros espaciales.

El progreso tecnológico no requiere que todas las tecnologías avancen al unísono, sencillamente que algunas tecnologías importantes siempre estén avanzando. Los aviones de pasajeros no han mejorado mucho en cuanto a su velocidad en los últimos 40 años. Las computadoras han incrementado su velocidad inconmensurablemente. A menos que usted pueda demostrar que los aviones son más importantes, hacer hincapié en el estancamiento en lugar del progreso es sencillamente un asunto de gusto.

Gordon y Cowen sí creen que las tecnologías maduras ahora, tales como las del transporte aéreo, sí son más importantes, y minimizan la importancia de las innovaciones recientes. Si las computadoras y el internet tienen importancia para la economía - y no sólo como un valioso recurso para el intercambio intelectual y cultural, como es experimentado en el popular blog de Cowen, la Revolución Marginal - su impacto se vería en las cifras. Y no ha sido así.

Tan temprano como en el 1987 Robert Solow, un teórico del crecimiento, se preguntaba por qué "usted puede ver la era de la computadora en todas partes menos en las estadísticas de productividad". Un impulso en el crecimiento de la productividad que empezó a mediados de los años de 1990 se vio como una señal alentadora de que las computadoras finalmente se hacían visibles; pero se tambaleó, y algunos, como Gordon, conjeturan que los beneficios de la tecnología de la información en gran parte ya han seguido su curso. Señala que, a pesar de todo el Googling y Skypeing de sus habitantes, la productividad de los Estados Unidos desde el 2004 ha sido peor que la de los estancados principios de los años de 1970 y de 1990.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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