The Economist|21 feb 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

Exprimiendo a los corruptos

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La política de la corrupción. Los esfuerzos mundiales contra la corrupción están en aumento en alcance y fuerza. Este año está pautado a ser el mejor hasta la fecha. 

Impunidad y eufemismo eran obstáculos insalvables para los luchadores contra los malversadores. Ya no. Los esfuerzos internacionales están dando fruto. Nuevas leyes han incrementado el costo de hacer fechorías. Los mercados financieros están castigando a las empresas corruptas. Más alentador aún, los activistas cada vez tienen más fuerza, no solo en casos muy notorios, sino a nivel de la comunidad, donde el internet ayuda a destacar las instancias de corrupción "silenciosa" (de bajo nivel).

Los grandes organismos internacionales que le hacen frente a la corrupción están progresando. Un grupo de trabajo organizado en el 2010 por el G20 (las economías más grandes del mundo) ha hecho más de lo que muchos observadores esperaban, en especial en redactar leyes sobre el embargo de activos corruptos y negación de visados a funcionarios corruptos. A diferencia de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción, el G20 no está tan dividido entre los vehementes luchadores contra los corruptos y países como Rusia y China. Otro organismo, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) con sede en París, empezará una cuarta ronda de monitoreo de los estados miembros el próximo año, principalmente para la eficacia en la implementación de las leyes contra el lavado de dinero.

Dice Robert Palmer, de Global Witness, un grupo activista, que esos esfuerzos son "actividades constantes, lentas y aburridas pero importantes. Señala que los debates internacionales ya no dudan en emplear la palabra corrupción". Una cultura de negación ha dado paso a por lo menos hablar de la causa.

También están progresando las leyes contra la corrupción de gobiernos nacionales. La Ley de Prácticas Corruptas estadounidense y la Ley de Sobornos británica imponen multas potencialmente feroces a las empresas que hacen negocios mediante actos fraudulentos. Eso incluye tener políticas internas débiles de lucha contra la corrupción. Los resultados son mixtos. En una conferencia a principios de mes en Praga organizada por la Brookings Institution, un grupo de investigación estadounidense, Thomas Firestone de la oficina de Moscú de Baker & McKenzie, una firma de abogados, dijo que los gerentes extranjeros que tratan de penalizar los sobornos con despidos enfrentan leyes rusas fuertes que impiden esos despidos. Perversamente, los empleados más corruptos pueden beneficiarse de pagos de grandes sumas en prestaciones. Este tipo de conflicto entre las leyes locales y las internacionales abunda.

La presión del mercado también está creciendo. La Red Internacional de Gobernanza Corporativa reúne inversionistas institucionales con $18 trillones bajo gestión. Hace un escrutinio de las compañías para asegurar el cumplimiento de los principios contra la corrupción. Hasta ahora 70 empresas han firmado la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI) que está dirigida a hacer que las compañías de recursos naturales publiquen lo que pagan a los gobiernos. La Comisión de Valores y Cambio de los Estados Unidos ha respaldado leyes similares. Dicen los activistas que la falta de transparencia de estos pagos les cuesta a los países pobres miles de millones de dólares.

Los negocios dicen que les gusta la forma en que los gobiernos limpios crean un campo de juego nivelado. En un país corrupto, "usted es solo tan bueno como su soborno", dice un ejecutivo en la conferencia de Praga. Durante años, los datos escaseaban: los activistas dependían fuertemente del índice de percepción de la corrupción publicado por Transparencia Internacional, un grupo anti corrupción. Pero los 58 países que dan su apoyo a la Asociación de Gobierno Abierto respaldado por los Estados Unidos están comprometidos a proveer datos acerca de cómo se gasta el dinero público. Esto ayuda a destacar compras derrochadoras (y corruptas) del gobierno.

También han funcionado campañas específicas. El congreso promulgó una ley bloqueando las visas y congelando los activos de 60 funcionarios rusos implicados en la muerte en prisión de Serei Magnitsky, un abogado denunciante que descubrió un fraude de $230 millones. Su cliente, Bill Browder, un financiero que está haciendo campaña para vengar su muerte, desea que Europa le siga los pasos a los Estados Unidos.

También están divulgándose esfuerzos de bajo perfil. En Mi País No, una campaña en la web en Uganda, estimula a los estudiantes a reportar instancias de corrupción - como maestros que exigen sexo para poner mejores notas. El próximo año lanzará una aplicación móvil para las personas que deseen descargar grabaciones de intentos de extorsión. Janaagraha, un grupo ubicado en Bangalore maneja ipaidabribe.com, que ha registrado miles de sobornos pagados o solicitados; los "mapas calientes" registran las instancias de corrupción. Páginas web similares operan en Pakistán, Kenia, Liberia e Indonesia. Ayudan hasta a los humildes a defenderse.

Trucos del oficio

Dado el alcance del problema, nadie alega ser victorioso. Las leyes son una cosa, ejecutarlas es otra. La presión pública podría no fomentar la voluntad política entre los que toman decisiones. Las leyes contra la corrupción pueden ser politizadas y utilizadas con fines partidistas. Algunos países piensan que toda la causa es una farsa para la intromisión e hipocresía de Occidente. Pero el 9 de diciembre los activistas celebraron alegremente el Día Internacional Contra la Corrupción.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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