Todavía no funciona
El 5 de abril de 2012 las batallas políticas en Washington, D.C., tuvieron una breve pausa cuando Barack Obama firmó una ley endosada por ambos partidos republicano y demócrata. La Ley para Impulsar Nuestros Negocios - abreviada como la Ley JOBS - fue diseñada para facilitarle a las pequeñas empresas la obtención de capital social. Dijo el presidente que esta incrementaría la habilidad de las empresas para cotizar en la bolsa, aumentaría la supervisión y la transparencia, y proveería oportunidades para que "un gran, nuevo grupo de inversionistas potenciales… inviertan en línea en emprendedores en los que confíen".
Cosas maravillosas; luego la realidad se impuso. De todas las disposiciones de la Ley JOBS, dicen los bancos que la única que ha sido utilizada con mucho entusiasmo por las empresas es una vaga que les permite eludir las reglas de remuneración ejecutiva. Otras dos disposiciones populares les permiten a los administradores demorar la acreditación de los controles financieros de la empresa, y expandir el número de accionistas institucionales que una empresa puede tener antes de necesitar registrarla por ante la Comisión de Mercados de Valores (SEC por sus siglas en inglés). Ambas reducen costos, una virtud, pero ninguna mejora la transparencia ni el funcionamiento de los mercados públicos de los Estados Unidos.
Las partes más significativas de la ley están estancadas en el SEC, que es responsable de transformar las leyes en reglas que puedan ser realmente aplicadas. El SEC está inundado con sus deberes de elaborar reglas: la Ley JOBS le suma a una bandeja de entrada ya repleta después de la promulgación de la Ley Dodd-Frank en el 2010. El SEC solo comenta que: "la comisión y su personal están trabajando duro para escribir las reglas tan pronto como sea posible, con énfasis en hacerlas correctamente". Presumiblemente, la implicación es que trabajar más rápido podría resultar en reglas incorrectas.
Las demoras también reflejan un debate dentro del SEC sobre la mejor forma de estructurar los mercados de valores y la regulación. El empuje de la Ley JOBS es permitirles a los emisores, y a los bancos que los apoyan, proporcionarles a los inversionistas mayor información sobre cierta clase (informes de investigación y materiales de promoción) y menos de otras clases (datos históricos contables). Las leyes de valores en los Estados Unidos con frecuencia funcionan en sentido contrario, exigiendo muchos datos contables pero prohibiendo otras informaciones más impresionables.
La contradicción es especialmente evidente en el corazón simbólico de la Ley JOBS, la disposición que permite el uso de los medios en línea para "financiación de multitudes" de pequeños proyectos. Esto le permitiría a una entidad obtener pequeñas cantidades de capital social directamente de un gran número de personas. En teoría esto sería una forma barata de lanzar una idea innovadora. Más ampliamente, expandiría las oportunidades para incluso los inversionistas más pequeños hacer inversiones en el capital social de empresas de nueva creación.
¿No es eso bueno? A pesar de que las barreras que han evitado que los inversionistas minoritarios comunes reciban información sobre empresas pequeñas a muchos les parecen injustas, un gran número de los distritos electorales las defienden. Mary Shapiro, una funcionaria nombrada por Obama que en noviembre renunció como presidenta del SEC, piensa que la Ley JOBS "eliminaría importante protección a los inversionistas"; fue muy crítica de las disposiciones de financiación de multitudes. Correos electrónicos internos disponibles después de la solicitud del congreso sugieren que ella podría haber ayudado a descarrilar la elaboración de normas en esta área.
Se desconoce si Mary Jo White, la mujer nombrada para completar el período de Shapiro, asumirá la misma posición. Sus antecedentes son como fiscal federal y abogada privada, no en facilitar información. Se cree que parte de las reglas básicas de la ley empezarán a surgir del SEC para finales de abril, pero los debates serán inevitables y la claridad genuina poco probable.
Todo lo cual puede sugerir que la lentitud general en las ofertas públicas que motivó la promulgación inicial de la ley perdurará por años. Los últimos 12 meses realmente no han visto un estallido de obtención de capital por las empresas pequeñas (ver gráfico).
Pero los banqueros dicen que la tubería para futuras ofertas públicas es tan buena como lo ha sido en los últimos cinco años y sigue mejorando. Eso no tiene nada que ver con la Ley JOBS y todo con la volatilidad reciente de los precios de las acciones y las montañas de dinero en efectivo que se encuentran en los bancos y en los fondos del mercado monetario sin acumular intereses que están desesperados por rendimiento. Las disposiciones de la Ley JOBS que podrían desalentar a los inversionistas, tales como menores requisitos de datos financieros, están siendo ignoradas. Hasta cierto punto, entonces, el mercado se está regulando a sí mismo.
Se puede ganar dinero, y a pesar de que sería bueno tener mejores leyes, eso es suficiente para provocar un poco de dinamismo.
A pesar de que las barreras que han evitado
que los inversionistas minoritarios comunes
reciban información sobre empresas
pequeñas a muchos les parecen injustas,
un gran número de los distritos
electorales las defienden.
© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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