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El crepúsculo de los dioses (3 de 3)

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El crepúsculo de los dioses (3 de 3)
Gracias a las nuevas tecnologías muchos de los trabajos realizados anteriormente por banqueros son ahora realizados por computadoras.

Reporte especial: Banca Internacional. Dice Jonathan Rosenthal que la banca de inversión enfrenta un futuro más magro y más humilde, a pesar de que algunos bancos emergerán de la crisis financiera aún más grandes, y más poderosos 

Uno de los optimistas es Jamie Dimon, presidente y gerente general de JPMorgan Chase, el banco más grande de los Estados Unidos. "Activos invertibles están en aumento, no disminuyendo. El comercio mundial está creciendo, no disminuyendo...la tendencia subyacente [para la banca de inversión] es hacia arriba", les dijo recientemente a analistas en una llamada". "Crecerá con el tiempo." Dimon no está solo en pronosticar un crecimiento saludable para la industria bancaria.

Glenn Schorr, un analista de Nomura en Nueva York, cuidadosamente resume mucho del pensamiento entre los banqueros de inversión mayores. Señala que los ingresos por servicios financieros en general han sido estrechamente correlacionados con el PIB mundial, y por tanto debería por lo menos tener ese desempeño en el futuro. Michael Poulos de Oliver Wyman, una empresa consultora, piensa que los servicios financieros son artículos de lujo, con la demanda creciendo más rápido cuando los países se hacen más ricos.

Lo peor está aún por llegar

Sin embargo, alineados contra estos factores positivos, están fuerzas poderosas que podrían refrenar tanto el crecimiento de la industria como su rentabilidad. La primera es el decepcionante crecimiento económico de gran parte del mundo rico. Esto es cíclico y cambiará con el tiempo, pero la recesión se está prolongando más de lo que esperaban los banqueros. Bajas tasas de interés record en gran parte del mundo rico están también sufriendo las consecuencias, deprimiendo el rendimiento de la mayoría de los activos y disminuyendo la volatilidad que genera beneficios en muchas empresas comerciales. Michael Sherwood, vicepresidente de Goldman Sachs, dice: "Los ingresos de la banca de inversión es probable que permanezcan estáticos en el corto plazo, de manera que estamos concentrados en mantener los niveles de desempeño e identificando donde hay oportunidad para nosotros para incrementar la participación de mercado."

También operan fuerzas estructurales más duraderas. La más inmediata de estas es una serie de regulaciones que cambiarán fundamentalmente el negocio de la banca de inversión. Estándares más altos de capital que ya han sido acordados pero que todavía no han sido implementados obligarán a los bancos a contraer sus estados de situación y hará a muchos de sus negocios mucho menos rentables. Normas que todavía están en el tablero facilitarán el rompimiento de los bancos de inversión, menos capaces de emplear depósitos minoristas baratos para financiar sus negocios comerciales y a asumir riesgos, y en consecuencia, menos rentable (aunque más seguro).

Otra amenaza que enfrentan los bancos es la marcha del progreso. Al igual que la competencia ha hecho los vehículos, vuelos y computadores más baratos con el tiempo, la banca está también presionada para que ofrezca más por menos. Gracias a las nuevas tecnologías tales como los sistemas de comercio algorítmicos, muchos de los trabajos realizados anteriormente por banqueros son ahora realizados por computadoras que no se unen a firmas rivales ni demandan grandes bonos. Por otra parte, muchos de estos sistemas los están comprando los clientes de los bancos, permitiéndoles comerciar directamente unos con otros o exigir mejores tasas en las divisas o tasas de interés de intercambio más baratas.

Ken Moelis, un banquero veterano que ahora administra su propia empresa, recuerda que cuando él empezó en la industria en 1981 en Drexel Burnham Lambert, una empresa que fue pionera de los altos rendimientos del mercado de bonos, "no había otra empresa en el mundo que supiera cómo fijar el precio de los bonos basura", de manera que el emitirlos y comerciarlos era enormemente rentable. Estos días, dice él, pueden ser comerciados y sus precios descubiertos electrónicamente hasta tres cifras decimales. Las comisiones y márgenes, los ingresos que los bancos pueden tener del comercio, ya han sido implacablemente comprimidos en las partes más sencillas de su negocio tales como la negociación de acciones o el intercambio de divisas. La reducción de los márgenes ahora se extiende a negocios más complejos tales como la negociación de bonos y derivados.

Este entorno creará tanto ganadores como perdedores. Los principales beneficiarios es probable que sea un puñado de muy grandes bancos mundiales que, en general, son capaces de cosechar los beneficios de escala y combinar la banca de inversión y las negociaciones con la banca corporativa.

La geografía favorecerá a los bancos con grandes mercados en casa y reguladores amistosos. Entre los que es probable que les vaya bien está ciertamente JPMorgan, que ha logrado dominar la mayoría de los grandes mercados de capital. Otro es Goldman Sachs, el banco de inversión que casi todos sus rivales desearían emular debido a su predominio en la negociación de renta variable y una reputación de astucia que le ha ayudado a atraer muchas de las mejores mentes de la banca. Otros dos candidatos menos obvios son Citigroup y HSBC, ambos bancos comerciales grandes que en el pasado encontraron difícil competir en la banca de inversión.

Se beneficiarán de sus grandes redes mundiales y su estrecha relación con sus clientes corporativos. El futuro de los principales contendientes de Europa parece estar más en un proceso de cambio. Los dos bancos más grandes de Suiza, UBS y Credit Suisse, han sido obligados por los reguladores a hacer recortes y están enfrentados con la difícil tarea de hacerse al mismo tiempo más pequeños y más rentables. Barclays y Deutsche Bank, los dos "monstruos del flujo" de la región (con enormes volúmenes de negocios basados en las ordenes de sus clientes), han continuado expandiendo durante la crisis, pero sus mercados nacionales están sufriendo de un crecimiento anémico y la expansión en el exterior se está haciendo más difícil en la medida que surgen nuevos competidores regionales en los mercados emergentes de rápido crecimiento. Las nuevas leyes en los Estados Unidos dificultarán también a los bancos nacionales y extranjeros allí.

Con el riesgo de repetir el error de este periódico del 1963, este informe argumenta que los días de gran rendimiento de la banca de inversión son cosa del pasado. Esto no significa que los ingresos de la industria no se recuperarán de sus bajos niveles actuales. Es posible que haya algún crecimiento en la medida que los clientes corporativos de los bancos recuperan su apetito por las adquisiciones y empiezan a vender bonos y acciones, y en la medida que los mercados de renta variable atraen a los inversionistas a negociar más. Sin embargo no es probable que esos ingresos regresen a sus recientes picos en un futuro cercano, y la RC no tiene casi oportunidad para regresar a sus abundantes niveles

© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com