The Economist|02 jul 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

Una bifurcación continental

Geoeconomía latinoamericana. La región está cayendo detrás de dos bloques alternativos: la Alianza Pacífico dirigida por el mercado y la más estadista Mercosur 

El 23 de mayo en la ciudad colombiana de Cali los presidentes de cuatro países latinoamericanos - Chile, Colombia, México y Perú - firmaran un acuerdo eliminando los aranceles a 90% de su comercio de mercancías. También acordarán un calendario que no exceda de siete años para la eliminación de los aranceles del restante 10%. Ya han eliminado el requisito de visados para los ciudadanos de cada país y proclamarán sus aspiraciones de proceder con rapidez para establecer un mercado común. La Alianza Pacífico, como el grupo se denomina a sí mismo, "es lo más emocionante que está ocurriendo en América Latina hoy", según Felipe Larraín, el ministro de finanzas chileno. Algunos de fuera piensan lo mismo también. Costa Rica y Panamá desean unírseles; el primer ministro canadiense, Stephen Harper, y sus contraparte española, Mariano Rajoy, han dicho que asistirán a la reunión de Cali como observadores.

La Alianza Pacífico aspira a cambiar eso. "Está basada en la afinidad, en lugar de la proximidad", dice José Antonio García Belaunde, un exministro de relaciones exteriores de Perú que fue instrumental en el lanzamiento del grupo en el 2011. "Su integración con aquellos que sean capaces de hacerlo." Detrás de la emoción está el sentido de que la Alianza Pacífico es un acuerdo de negocios, en lugar de la usual retórica banal de las cumbres latinoamericanas. Bajo los gobiernos de izquierda que dirigen gran parte de Sur América, ha habido muchas conversaciones sobre integración regional, pero muy poco se ha hecho en la práctica. El comercio intrarregional solo representa el 27% del comercio total de América Central y del Sur, comparado con 63% en la Unión Europea y 52% en Asia.

Los cuatro miembros fundadores son mercados libres y principalmente economías de rápido crecimiento que han abrazado la globalización, con una red de acuerdos regionales de comercio y expandiendo sus vínculos comerciales con Asia. Su PIB combinado es de alrededor de $2 trillones - 35% del total de América Latina y no mucho menos del de Brasil, el gigante de la región (ver tabla).

Los sectores privados de los países miembros han desempeñado un papel importante en el establecimiento de las prioridades de la Alianza. Las bolsas de valores de Chile, Colombia y Perú han creado una sola bolsa regional. Los negociadores trabajan para suavizar los procedimientos fronterizos y estandarizar las reglas, tales como el etiquetado. Han hecho progresos en armonizar las reglas de origen - qué tanto contenido nacional los bienes deben contener para ser libres de aranceles - en los acuerdos comerciales existentes entre ellos.

"Están tratando de resolver el problema del tazón de espaguetis de los acuerdos regionales de libre comercio", dice Antoni Estevadeordal del Banco Interamericano de Desarrollo. Agrega, este "ejercicio en convergencia reguladora" podría ser un modelo para otras partes del mundo.

Regionalismo abierto

La Alianza Pacífico señala el regreso a los principios de "regionalismo abierto" - idea que prevaleció en América Latina en los años de 1990, que consideraba que la apertura al comercio mundial sería más ventajosa si se combinaba con la creación de un mercado regional más fuerte para aprovechar las economías de escala. Esta idea estaba detrás de la fundación de Mercosur en el 1991, un grupo originalmente formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Pero los gobiernos de izquierda a cargo de esos países durante gran parte de la pasada década han convertido a Mercosur en un tipo diferente de entidad. "Hoy es prácticamente un frente completamente político" con "tendencias internas proteccionistas que frecuentemente chocan con los principios originales de Mercosur", según Luiz Felipe Lampreia, un exministro de relaciones exteriores de Brasil.

Esto fue subrayado el año pasado cuando los otros miembros suspendieron a Paraguay (debido a la destitución de su presidente de izquierda) y admitió a Venezuela, gobernado entonces por Hugo Chávez. Bajo la egida de Brasil, gran parte del bloque ALBA antiestadounidense de Chávez está siendo absorbido por Mercosur. El 9 de mayo la presidente de Brasil, Dilma Rousseff le dio la bienvenida a Nicolás Maduro, el sucesor elegido por Chávez que el mes pasado fue elegido presidente por un estrecho margen, y afirmó su "asociación estratégica". Brasil busca también estrechar sus relaciones con Cuba, que este mes ofreció enviar 6,000 médicos al país.

Los dos socios regionales principales de Brasil, Argentina y Venezuela, tienen economías controladas por el estado de lento crecimiento, y sus políticas coquetean con la autarquía. Eso les hace mercados cautivos para las empresas brasileñas de construcción y exportación de bienes de capital no competitivos. El año pasado Brasil tuvo un superávit comercial con Venezuela de $4 mil millones.

En el resto del mundo, Mercosur solo ha firmado acuerdos de comercio regionales con Israel, Egipto y la Autoridad Palestina. Argentina ha estancado un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea cuyas conversaciones se iniciaron en el 1999. Brasil ha apostado a la ronda Doha de negociaciones comerciales mundiales. Se celebró el hecho de que Roberto Azevêdo, un diplomático brasileño, fuera elegido este mes para dirigir la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero muchos expertos comerciales consideran que la Ronda Doha está prácticamente muerta y el OMC es cada vez más irrelevante. En la práctica, la política comercial no es "una prioridad" para el gobierno de Rousseff, que está "muy concentrado en el mercado nacional", dice Welber Barral, un exfuncionario comercial.

Esta postura alarma a la oposición de Brasil y a algunos de sus empresarios, que temen que el país se haya desligado de las cadenas de valor mundiales para los productos manufacturados. "O Brasil recupera el tiempo perdido y reformula su estrategia de negociación comercial, o cada vez más estará más aislado del mundo real del comercio e inversión mundiales," escribió recientemente Rubens Barbosa un ex diplomático y consultor de la federación de industriales de São Paulo.

Ese es el mundo en el cual la Alianza Pacífico aspira a tener un papel cada vez mayor. Pero la clase de cadenas de suministro regionales que vinculan a China con sus vecinos apenas si existen en América Latina, más allá de unos cuantos negocios, tales como algunos productos textiles. México ha creado esos vínculos con los Estados Unidos pero no con sus vecinos del sur. El crearlos implica superar grandes distancias: Tijuana está aproximadamente tan lejos de Punta Arenas como las Islas Shetland lo están de la Ciudad del Cabo. Y las conexiones para el transporte son pobres. Estevadeordal ve la Alianza como un incentivo para desarrollar el "hardware físico de la integración", tales como puertos y otros sistemas de transporte.

En su corta vida, la Alianza Pacífico ha demostrado ser una brillante herramienta de mercadeo diplomático. Ahora tiene que sumarle sustancia. De hacerlo, Mercosur podría encontrar difícil equiparar a los países del Pacífico en su carrera hacia el desarrollo. Los países de sur América de ambos bandos insisten en que no son rivales, sino amigos. Sin embargo, la competencia se ha iniciado. Con la decadencia del auge de las mercancías, que beneficiaba a toda Sur América, el crecimiento económico futuro tendrá que provenir de la productividad, la inversión y la eficiencia. Estos son los objetivos que la Alianza Pacífico espera lograr.

En su corta vida, la Alianza Pacífico ha demostrado ser una brillante herramienta de mercadeo diplomático. Ahora tiene que sumarle sustancia. De hacerlo, Mercosur podría encontrar difícil equiparar a los países del Pacífico en su carrera hacia el desarrollo. Los países de sur América de ambos bandos insisten en que no son rivales, sino amigos. Sin embargo, la competencia se ha iniciado. 

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

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