SANTO DOMINGO. Hoy no escribimos orientaciones para el empleo, sino que hacemos una reflexión sobre cómo mejorar aspectos fundamentales para la empleabilidad.
El mercado de trabajo en un entorno globalizado exige cada vez más una mayor diversidad de cualificaciones para las personas que buscan empleo. La elevada especialización en diversos sectores productivos, así como la creciente importancia que adquiere la capacidad de adaptación a un ritmo de cambio acelerado, requieren perfiles que no siempre se ajustan a las competencias tradicionales.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha reconocido esta evolución. El tema de la movilidad de cualificaciones desde distintas perspectivas, ha ocupado un puesto preponderante en las agendas de algunos países también.
En diferentes foros encontramos coincidencias sobre aspectos relacionados a las cualificaciones: primero, el desfase del punto de vista clásico de que la educación conduce a un perfil laboral estable, concepto que debe modernizarse hacia el estudio durante toda la vida.
Segundo, la posibilidad de avalar los conocimientos, las destrezas y calificaciones adquiridas de manera empírica, y poder certificarlas de manera que las cualificaciones y experiencias de cada persona, sean reconocidas para su desarrollo individual.
Tercero, se resalta el papel del Estado, donde los Ministerios de Trabajo y sus respectivos Servicios Públicos de Empleo como generadores de información sobre el mercado laboral, contribuyan a que los hacedores de políticas de educación formulen los procesos de cualificación, vinculando la formación al mercado laboral, garantizando unas transiciones uniformes de trabajadores cualificados para el empleo, es decir, sintonizando la educación con los sectores productivos.
Asimismo, las propuestas y discusiones no deben concluir en torno a alcanzar un alto grado de cualificaciones, sino que hay que dar un paso firme hacia la integración de una mano de obra con poca o ninguna cualificación en el mercado de trabajo, ajustando la formación a las demandas que se van presentando.
En nuestro país, para poder atender oportunamente a los demandantes de empleo, a las personas desempleadas con escasas cualificaciones, hay que ampliar el apoyo que requieren las instituciones de formación técnica, de manera que tengan la posibilidad de capacitar a una mayor cantidad de personas, las cuales requieren ser instruidas en oficios que realmente respondan a la demanda de las nuevas industrias, servicios, sectores productivos, que serán el espacio del mercado laboral para insertar a la población en edad de trabajar. La formación para la empleabilidad todavía es una tarea, un desafío que tenemos pendiente.