Ecos|13 may 2013, 12:00 AM|POR Simón Guerrero

Cría cuervos, y no te sacarán los ojos

La inteligencia de los cuervos es un hecho reconocido. Foto Pedro Genaro R.

Nota Introductoria: Se celebra en este mes el "Festival de las Aves Endémicas del Caribe", evento regional en el que participan más de 20 países del Caribe insular. Este año quiero dedicar el Festival al "Parque Nacional Sierra de Bahoruco", un área ¿protegida? donde pueden verse la mayoría de las aves endémicas de nuestra isla, y que está siendo destruida ante la mirada indiferente de la mayoría de los que podemos hacer algo al respecto. Hablaré en mis próximos artículos de las aves endémicas de este singular ecosistema.

Con el título "El cuervo, mascota predilecta en Miches" apareció un simpático reportaje en la edición de Diario Libre del primero de mayo del año en curso, en el cual se reseña la práctica común en esa región de criar cuervos como mascotas y se cuentan anécdotas que reflejan la inteligencia de estas aves. La pregunta obligada es cómo se explica que esto ocurra.

Supongo que luego de leer ese artículo, la Dirección de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente habrá iniciado una investigación para determinar porqué se permite abiertamente una práctica ilegal que atenta contra la supervivencia de una especie endémica amenazada.

Existen en nuestra isla dos especies de la familia de los cuervos. El Cuervo (Corvus leucocognaphalus), que es la mascota popular en Miches, y el Cao (Corvus palmarum), más pequeño y cuyos ojos no son rojizos como los del "Cuervo". Ambas son especies endémicas amenazadas, cuyas poblaciones descienden vertiginosamente por las razones de siempre: destrucción de su ambiente y cacería excesiva. En el caso del Cuervo, otro factor importante es el saqueo de los nidos para el mercado de mascotas.

La inteligencia de los cuervos es un hecho reconocido por los científicos que estudian las aves. Abundan las pruebas, pero con una basta: Los cuervos son capaces de reconocer (por la vestimenta y los equipos que usan) a los ornitólogos que hacen censos de nidos y los siguen. Cada vez que el investigador descubre un nido en un árbol o arbusto, los cuervos visitan el lugar inspeccionado para devorar los huevos o polluelos de los nidos. Participé en un taller para localizar nidos, y uno de los entrenamientos era entretener a los cuervos. La táctica recomendada consistía en visitar muchos árboles sin nidos para despistarlos.

El mito de que los cuervos le sacan los ojos a la gente tiene dos probables orígenes. Como algunas especies son carroñeras merodean cerca de los cadáveres y los ojos, por blandos, son más fáciles de comer. Otra interpretación tiene que ver con el hecho de que en muchas especies los machos llevan objetos brillantes a la hembra durante el cortejo y el brillo de los ojos puede inducirlos a picotear. Sin embargo, el etólogo Konrad Lorenz comenta que unos córvidos criados por él mostraban una inhibición que les impedía poner el pico en dirección a sus ojos, como para evitar la tentación. Claro, esto sucedía porque él los crío desde pequeños y se produjo el imprinting, ese apego hacia lo primero que ven ciertos animales durante el período crítico y cuyos efectos duran toda la vida. Tal vez un cuervo salvaje que no haya tenido esta experiencia reaccione diferente.

Pesa sobre los cuervos la misma maldición que pesa sobre todas las aves que imitan la voz humana: la gente las quiere de mascota, porque hablan y son inteligentes y afectuosas. Tal vez un novio o una novia podrían llenar ese vacío. Los novios son ocasionalmente cariñosos y aunque raras veces son más inteligentes que los cuervos, hablan mucho más disparates.

guerrero.simon@gmail.com

La inteligencia de los cuervos es un hecho reconocido por los científicos que estudian las aves.

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