Medio Ambiente|10 oct 2013, 12:00 AM|1|POR Mariela Mejía, Redactora Senior

La basura sacada del río Ozama cubriría el estadio olímpico

Un obrero recoge desechos sólidos acumulados a orillas del río Ozama.
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El sector privado, representado por Sans Soucí Holdings, busca presentar una propuesta al Gobierno entre enero y febrero de 2014, para reducir la cantidad de basura que se vierte al Ozama.

Las 76,440 toneladas de basura que en los últimos siete años han extraído de los ríos Ozama e Isabela las cinco fundaciones comunitarias del Distrito Nacional, cubrirían aproximadamente 75 veces la pista del Estadio Olímpico Félix Sánchez.

Así estiman ingenieros consultados por DL, quienes se apoyan en que si la basura recogida se esparce a una altura de 10 centímetros en los 14,863.24 metros cuadrados que el Ministerio de Deportes estima que ocupan el área verde y la pista del Estadio, los desechos pudieran distribuirse en unas 75 capas sobre el citado terreno. Aún más, si esa basura se coloca como una pila, alcanzaría una elevación de seis pisos.

Estos desechos extraídos se suman a más de 600 mil metros cúbicos de basura que Sans Soucí Holdings ha sacado en siete años del área del río Ozama, de poco más de un kilómetro de largo, que comprende al Puerto de Santo Domingo.

Aunque algunas autoridades del Ayuntamiento del Distrito Nacional consideran la cifra exagerada, la empresa se apoya en sus números para defender los US$22 millones invertidos desde 2007 en el dragado anual del Puerto que se realiza para la temporada de cruceros, que incluye extracción de sedimentos.

"Ese ritmo de gasto por esa partida es insostenible porque la actividad que genera el Puerto, desde el punto de vista económico, no lo puede sustentar", afirma el presidente de Sans Soucí Holdings, Lisandro Macarrulla.

La organización Ciudad Alternativa estima que aproximadamente 200 mil personas viven en los barrios ubicados en las márgenes del río, desde Los Tres Brazos hasta la Ciénaga. Aunque la basura que producen es recogida en parte, hay zonas inaccesibles para los camiones cuyos moradores prefieren lanzar los desechos al agua.

Estos residuos sólidos y otros provenientes de diferentes puntos de la ciudad, navegan por la superficie o se alojan en el fondo. Tienen elementos tan variados que van desde caparazones de nevera hasta animales muertos y artículos plásticos. Esta problemática se une a la alta sedimentación -que afecta el calado del río- a consecuencia de la deforestación en la cuenca alta y las lilas que deben ser extraídas para mejorar la navegabilidad.

Aquella que no es recogida por las fundaciones y otras entidades que periódicamente hacen jornadas de limpieza, llega al Puerto de Santo Domingo y se convierte en un obstáculo para la navegación, al punto de que Macarrulla indica que se han producido quejas de capitanes de cruceros quienes han hecho observaciones sobre la basura.

Recientemente, el alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, aseguró que a más tardar dentro de 30 días estaría listo el retén de desechos sólidos (que conlleva una inversión de RD$4 millones) preinstalado próximo al puente flotante y que se rediseñó para que pudiera abarcar los desperdicios que corren por debajo de las aguas del Ozama.

 

¿Tendrá fin el tema de la basura?

Brigadas del Departamento de Dragas y Presas de la Armada de República Dominicana hacen labores periódicas de limpieza del río, desde el puente Juan Pablo Duarte hasta la desembocadura del Ozama. Pero, ¿hasta cuándo se tendrá que lidiar con la basura?

Ante el engavetamiento de sendos proyectos que procuraban rescatar las márgenes de los ríos Ozama e Isabela y reubicar las familias que viven en las riberas, surgen nuevos diseños que buscan poner fin a la contaminación, cuyos proponentes les auguran éxitos.

Sans Soucí Holdings trabaja en una propuesta para presentarla al Gobierno entre enero y febrero de 2014, que persigue reducir la cantidad de desperdicios sólidos que se vierten en el Ozama y convertirlo en un atractivo para la navegación y los turistas.

En una primera etapa se tratarían de retener los residuos sólidos que se vierten a las cañadas. "Eso no debe ser una inversión muy grande, pero creemos que son montos relativamente manejables para el Estado", dice Macarrulla.

"La primera etapa del saneamiento de las cañadas tomaría un año, si hay interés del Estado y se puede conseguir ayuda internacional. Este proyecto completo andaría por alrededor de 500 millones de dólares, con la planta de tratamiento y todo. Sería el proyecto concebido para sanear totalmente el río, sin incluir traslado de personas, solo tratamiento de las aguas y mecanismos para tratar la basura", explica Macarrulla.

A la iniciativa privada, se suma la pública con la intención de la Mancomunidad del Gran Santo, que junto con el Ministerio de Economía, propuso a la Agencia Francesa de Desarrollo un proyecto para que concedan una cooperación no reembolsable, de unos 500 mil euros, que estarían destinados a la elaboración de un Plan Maestro para los ríos Ozama e Isabela, según informa su coordinador Onofre Rojas.

"Esperamos que antes de finalizar este año se lance la convocatoria para que las empresas consultoras capacitadas puedan concursar para lo que sería la elaboración de ese plan ambiental", dice Rojas.

Otra iniciativa es el Proyecto Hábitat Saludable Sostenible (HABISO), que en primera instancia procura intervenir desde 2013 hasta 2015 Los Tres Brazos, Los Mina Viejo, El Dique, El Oxígeno, Gualey, Los Guandules y La Ciénaga, con acciones encaminadas a concienciar sobre el cuidado ambiental y la promoción de intervenciones sociales en las márgenes orientales y occidentales.

Proyecta alcanzar 180 mil personas y cuenta con una ejecución de 589,534.15 euros aportados por la Unión Europea, Ciudad Alternativa, Centro Bonó y CEDAIL, y otras inversiones de instituciones públicas y la comunidad.

En el Distrito Nacional ha sido más exitosa la recogida de la basura a través de las fundaciones comunitarias, que han establecido una relación contractual con el Ayuntamiento a través del pago de US$25 por cada tonelada que es llevada a la Estación de Transferencia. Según sus directivos, del río Ozama retiran 35 toneladas diarias.

Se estudia en Santo Domingo Este rescatar la operación de dos organizaciones similares a estas fundaciones, que dejaron de trabajar en la margen oriental por desacuerdos con la administración de la alcaldía cuando era dirigida por Domingo Batista.

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