El contraste cromático aplicado en la fachada de esta casa santiaguera, emplazada en el sector el Embrujo III, fue idea del arquitecto Luis Tavárez. Este profesional decidió crear nuevos volúmenes que unificaron la nueva estructura con la ya existente, consolidándola por medio al color marrón y equilibrándola a través del blanco.
Al acceder al estar familiar, en el primer piso de esta casa, hay que atravesar por una especie de ‘puente transicional’. Una vez allí se disfruta de un mobiliario práctico, cómodo y simple, donde el “color marrón ejerce una fuerte presencia y evoca a los antepasados”, según Luis Tavárez, quien también estuvo a cargo del diseño de interiores y siguió las doctrinas del Feng-Shui.
Toda la infraestructura, incluyendo esta sala de estar -con doble altura-, cuenta con un sistema de iluminación y sonido que prodiga diferentes sensaciones ambientales, tanto de día como de noche.
La habitación principal es la ‘torre de control’ de esta residencia santiaguera. Desde este punto se divisan tanto el área de servicio, como el estar familiar, el patio y la piscina, que se ubican en el primer nivel. Esta estancia está acentuada por elementos rojos, litografías y una ropa de cama ligera y tropicalizada.
Como si de una oficina se tratase, el arquitecto Tavárez habilitó un área intermedia y modular, en el segundo nivel, donde los pequeños de la casa estudian y realizan sus tareas.
El rojo también se pone presente en esta creativa estancia de trabajo.
Este es el cuarto de estudio del segundo piso, donde reina un espíritu trendy y poco convencional, que integra a toda la familia bajo un ambiente recreativo.
En el patio, el verdor se integra con los módulos interiores de la residencia y con el módulo exterior (al fondo), donde se cobijan dos baños, el cuarto de máquinas y una pequeña área de servicio.
El comedor principal acoge a 14 comensales cómodamente sentados. En esta área también se disfruta del jardín interior por medio a un par de ventanales (de Comercial Cristal, al igual que el resto de los vidrios y perfilerías de esta casa). Mientras que los espejos no solo fungen como artículos decorativos, sino como elementos integradores y hasta espirituales, según la disciplina del Feng-Shui (aplicada aquí por el arquitecto Tavárez).