El cuerpo principal de la casa cuando está completamente cerrado parece un gran cubo blanco ubicado en medio del campo, sin puertas ni ventanas a la vista. Luego, se apertura el portón corredizo, revelando parcialmente el interior de la vivienda; y, por última, esta se abre a cabalidad.
El deck está amueblado con sillones de hierro, catres de madera, colchonetas y almohadones. Los altos ventanales, por su parte, se descubren como fachadas laterales al abrir las celosías, otorgándole luminosidad y amplitud al interior de la vivienda.
El pasillo, construido con vigueta de vidrio en forma de “U”, conforma un puente translúcido que une la habitación con el resto de la casa, permitiendo el ingreso diurno de la luz natural y funcionando como una lámpara nocturna.
En el interior de los ambientes de la Casa de Loma Verde se repite la combinación de maderas, como la Guayubira (de la región del Iguazú e implementada en el deck y los pisos), y la madera Paraíso (utilizada en las paredes y techos que, con diferentes cortes y medidas, conforman la trama del revestimiento interno).
A su vez, los tejidos utilizados en todo el hogar son a base de algodón, que convive con los linos, los lienzos y las lonas con lana merino y alpaca.