ESPACIOS - CITADINOS|15 feb 2013, 12:00 AM|6|POR Olga Agustín (Editora de Lacasa) / Fotos: Maglio Pérez
GUARDADO EN:Arquitectura, interiorismo, Arq. Felipe Rangel
Con buen gusto y mejor vlbra, este apto. de 95 m2 se convirtió en el hotel particular de su dueño.

En La Esperilla, una suite por todo lo alto

Con buen gusto y mejor vlbra, este apto. de 95 m2 se convirtió en el hotel particular de su dueño.
El comedor del apartamento de Felipe Rangel es capaz de imbricar armónicamente la modernidad de su mesa y sillas, con el clasicismo de su lámpara y vajilla (de orfebrería colombiana).
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Sin anteponer su vocación de ser un buen anfitrión a su pasión por ser un mejor arquitecto -ni viceversa-, Felipe Rangel se encargó de hallar el balance perfecto dentro de su apartamento ubicado en el decimoquinto de una torre en La Esperilla.

Lograr que en una superficie de menos de 100 metros cuadrados convergiesen: la hazaña de recibir cómodamente de 10 a 12 personas y su gusto por vivir tan confortablemente como la suite de un hotel se lo pudiera permitir, fue otro de los proyectos visualizados en la mente de este profesional (plasmado a la perfección por todo el equipo de profesionales de su estudio Felipe Rangel Arquitectura, Acabados de Construcción, Diseño de Interiores).

 

¡Reforma arquitectónica total!

“No te lo puedes ni imaginar… Donde iba la nevera, ¡construí dos baños de visita!”, confiesa este creativo colombiano, que también aplicó un estuco brillante a todos los techos de su espacio a fin de crear un interesante efecto de amplitud y limpidez. Para el piso eligió, además, un porcelanato que, aunque admite que es ideal para exteriores, fue implementado en todos los rincones.

 

De su lado, con un sinnúmero de luces LED -empotradas en un plafón descolgado- circundó la sala y el comedor y generó diferentes efectos de iluminación, según los ambientes deseados.

El uso de los espejos de forma diagonal, revistiendo algunas paredes de la sala y del comedor, es otro recurso que Felipe Rangel implementó con sobrada osadía y absoluta confianza. “Todo el mundo tiene miedo de usar este elemento, pero bien manejado genera una sensación de amplitud”, explica.

 

Para este arquitecto, la coherencia entre los materiales de construcción y los elementos de interiorismo no solo es importante, sino que es imperativa para la ejecución de un buen proyecto. Tanto así, que él considera –firmemente- que esa correlación, así como el adecuado manejo de los espacios, de la iluminación y de los colores, es el sello característico de todos sus trabajos (residenciales, comerciales y turísticos).

Clasicismo y modernismo van de la mano

“Aunque dé risa, inicialmente pensé en desarrollar algo súper minimalista aquí… Pero con los artículos recibidos a manos de mi familia y los adquiridos en mis viajes al extranjero y en mis recorridos locales, ¡me fue imposible lograr ese estilo! (Risas)”.

 

No obstante a lo inesperado del ‘montaje’ de su hogar, el equilibrio de los materiales, colores y estilos primaron en todos y cada uno de los rincones del apartamento del arquitecto Rangel, sin necesidad de que él tuviera que renunciar a la modernidad o al clasicismo.

Pero, por encima de todas las cosas, Rangel revela lo mucho que le gusta lo cómodo y lo funcional. Tal vez a eso se deba que los 95 metros cuadrados que hoy día ocupa su residencia representen para él su suite particular… Y, ¿cómo no? ¡A todo lo alto!

 @olgaagustin

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