El comedor del apartamento de Felipe Rangel es capaz de imbricar armónicamente la modernidad de su mesa y sillas, con el clasicismo de su lámpara y vajilla (de orfebrería colombiana).
En esta sala imperan los tonos neutros, con un toque de elementos plateados y azules –el turquesa viene dado por una visual hacia el Mar Caribe, a través de los ventanales del apartamento–.
El tono lavanda, ciertas piezas moradas, un par de cojines rojos, la ropa de cama en crema y algunos adornos en una tonalidad azul aqua, se fusionan para generar una atmósfera de paz y tranquilidad en este dormitorio.
El Colonial y el Imperio son dos estilos clásicos que, más allá de sus creencias religiosas, fascinan al arquitecto Rangel y lo mueven a implementarlos en su hogar (como en el caso de la pintura colonial de la Virgen del Carmen, a la izquierda; y de la mesa, las sillas y la base de pared, todo de estilo Imperio, a la derecha).
Aunque los baños de esta residencia disponen de reducidas dimensiones, cuentan con acertadas luminarias empotradas y de superficie, con modernas griferías y muebles de baño, con boceles artesanales y con espejos de adecuadas proporciones.
Tal y como se observa en todos los espacios de este apartamento, las flores y las plantas forman parte de la estrategia de su propietario para dar un toque de frescura.