ESPACIOS - MARINOS|28 jun 2013, 12:00 AM|1|POR Olga Agustín (Editora de Lacasa) / Fotos: Iván Méndez

Rusticidad contemporánea en Los Altos Club de Casa de Campo

En 90 mts2, la experta Vera Medrano debía crear un espacio ´de altura´ con un toque de sencillez.
Cocina, comedor y sala comparten el mismo espacio en este apartamento.
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Estar ubicado en el elegante proyecto Los Altos Club de Casa de Campo y contar, a su vez, con solo 90 metros cuadrados, retaron a la diseñadora de interiores Vera Medrano a crear en este apartamento: un ambiente ‘a la altura de las circunstancias’, pero con el toque de sencillez requerido por sus propietarios.

Tras ser adquirido por una familia extranjera, con el mero propósito de vacacionar en República Dominicana, la diseñadora de interiores Vera Medrano fue la encargada de prodigarle a este apartamento de 90 metros cuadrados: comodidad y funcionalidad; un ambiente fresco y de colores claros; y cierto aire marítimo, sin rayar en lo playero.

Desde un segundo piso, la cocina-desayunador, la sala y el comedor comparten el mismo espacio, mientras que el resto de la superficie de vida se reparte entre un balcón, la habitación principal y su baño, dos armarios y un medio baño. No obstante a las reducidas dimensiones, esta profesional del diseño recreó en apenas dos meses una tendencia que describe como “rústico-contemporánea”.

 

A su juicio, la rusticidad viene dada por las texturas de la rafia que recubre la pared de la sala, por la tela que viste a los sofás y a una poltrona multicolor, por los charamicos en los jarrones y por las sogas sobre unas bolas decorativas. Sin embargo, esta sensación campestre fue suavizada por la alfombra coral de la sala, por el fino cortinaje y por el brillo de los marcos de los espejos junto a los detalles en cristal.

 

Los colores implementados en todos los rincones también contribuyen a aligerar el ambiente. El crema y el blanco se lucen junto a los toques de azul (de la alfombra) y al multicolorido (de la poltrona y de los cojines). “Es importante recordar que nuestro clima es tropical y que este país es alegre y colorido”, explica Medrano sobre su selección cromática.

En cuanto a la sala, la protagonista indiscutible es una lámpara con forma esférica y de considerables proporciones que llevó a la diseñadora no solo a crear un pequeño nicho para suspenderla del techo, sino a apodar al apartamento como “el de la lámpara”. En esa misma área fue ubicado un sofá ajustado a las proporciones de la estancia, con una gran alfombra que aporta elegancia y unifica el color.

 

El reducido metraje espacial también impulsó a Vera Medrano a colocar perpendicular a la pared del comedor: una mesa rectangular, que permitiese el libre tránsito, y seis sillas a su alrededor. Este mobiliario, a su vez, logró hacer juego con la madera de la mesa de la sala y del mueble donde reposa la televisión.

En la habitación se produjo un derroche de frescura, a cargo de un mobiliario oscuro, combinado con un tono verde manzana y con un singular wallpaper. Las lámparas laterales asemejan ser conchas de tortuga sobre una base de cristal, mientras la luminaria cenital es una artesanía de jícaras de coco dispuestas en forma de pequeñas flores.

  

Así, con apenas dos meses para desarrollar este proyecto, pero con un equipo de profesionales que la respaldó a capa y espada, Medrano dice estar conforme por el hecho de que los propietarios del apartamento “de la lámpara” lo consideren hoy día como “el refugio favorito para vacacionar”.

 @olgaagustin

 

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