Actualidad|25 feb 2012, 12:01 AM|POR Inés Aizpún / Foto Marvin del Cid

Emiliano Larizza: "para hacer buenas fotos tienes que obsesionarte"

Emiliano Larizza.
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Santo Domingo. Vivir intensamente. Verlo todo. Y contarlo. Emiliano Larizza, fotógrafo italiano que desde 2008 vive entre Santo Domingo y Roma, entiende su trabajo como una extensión de la vida. Eso le ha llevado a ganar un premio World Press Photo que recogerá en abril.

La explicación es rotunda: "tienes que obsesionarte". Lo aprendió de una de sus editoras que trataba de explicarle qué hace que una fotografía sea buena. No es sólo captar un momento. Hay que contar una historia. Y para lograrlo, para que el espectador vea en una imagen todo lo que el autor quiso contar, el fotógrafo tiene que haberse preparado: "esa es la diferencia; el verdadero fotógrafo se prepara, estudia, lee, interioriza lo que se va a encontrar. Si no entiendes lo que vas a retratar, es muy posible que no lo veas cuando lo tengas delante."



Al hilo de la conversación Emiliano Larizza deja explícita esa pasión que hace que su trabajo sea el medio para vivir la vida como él quiere. Un trabajo, añade, que es perfecto para contar historias. Pequeñas historias de gente, de hechos, de momentos que se tropieza mientras satisface su otra gran pasión: viajar. "La fotografía no es mala manera de conseguir un medio de vida", ríe.

El trabajo que le valió el Premio World Press Photo es un reportaje gráfico en blanco y negro realizado el año pasado en Haití. En Saut d´Eau, cascada de agua del municipio Ville Bonheur a 50 km de Puerto Príncipe, esta cascada acoge cada 16 de julio una peregrinación que conmemora la aparición de la Virgen en 1847.

Ya conocía Haití. Ouanamite en un primer viaje y después, Larizza fue uno de los primeros fotógrafos que llegó a Puerto Príncipe tras el terremoto de 2010. Sin seguir una línea pre marcada de trabajo, trabajó en varios temas: la policía, los cementerios, el vudú...

P. Para un fotógrafo Haití es...

R. Algo increíble. Muy difícil de fotografiar porque las condiciones de pobreza, la mala gestión de un gobierno que no sabe levantar el país a pesar de las muchas ayudas desde fuera... Todo se une para poder ver en la gente un malestar, no quieren que les tiren fotos. Puerto Príncipe es una ciudad en guerra, vive como una ciudad en guerra. Es muy difícil. Normalmente yo viajo solo, pero en Haití necesitaba un traductor. Pero necesitas también alguien que te cuide. Puerto Príncipe no es una ciudad amigable, tienes que tener mucho cuidado, tienes que cuidarte mucho.

P. El fotógrafo, sobre todo en el fotoperiodismo, es un testigo pero también un "invasor".

R. El fotógrafo tiene que desarrollar, si no la tiene innata, esa capacidad de mimetizarse, de integrase. Debe fundirse en la escena y combinar esto con la capacidad de controlar, de estar pendiente de la imagen, separado de lo que te rodea por tu cámara. Eso es lo que te permite controlar tu foto, lo que da tu manera de contar la historia. Personalmente me gusta escuchar, comprender, acercarme antes de hacer fotos. Quizá esté dándome un recuerdo de ese momento a mi mismo antes que a los demás. Una cosa que me impresiona mucho de mí, de cualquier fotógrafo, es que puedo llegar a ser muy lúcido, concentrarme en mi trabajo, abstraerme de lo que ocurre a mi alrededor. Es realmente una sensación extraña.



P. ¿Un fotógrafo aspira a captar el momento o a contar una historia?

R. Contar una historia. Eso es lo que caracteriza a todos los fotógrafos que han hecho algo importante. Todos los grandes fotógrafos han sido intelectuales. Bueno, más que "intelectuales", mejor digamos personas muy curiosas. Si no hablas con la gente, lees un libro o ves una película... Si no te vas enriqueciendo personalmente, sólo harás fotografías vacías y todo el mundo se dará cuenta. Tu recurso visual es diferente cuando tienes una vida interior e intelectual interesante.

P. Recibir un World Press Photo significa...

R. Estoy feliz. La vida sigue, claro, pero es una excelente vitrina para que la comunidad de la fotografía, en todo el mundo, conozca mi trabajo. Estoy especialmente satisfecho por ganarlo con una foto que no es de muerte, de conflicto. Yo quiero contar pequeñas historias: de sitios donde se baila la salsa, un rito vudú o la vida en una fábrica...

P. ¿Qué momento vive el fotoperiodismo?

R. Es algo que necesitamos todavía, no puede desaparecer, pero al mismo tiempo la misma tecnología lo ha hecho cambiar mucho. La maravilla de la tecnología hace que cada vez que ves los catálogos de nuevas máquinas te asombres de lo rápido que avanza todo. Antes tenías que tener el timing perfecto, captar el clímax de la escena que tienes delante. Ahora las cámaras prácticamente hacen películas...

P. ¿Cómo fue el trabajo del reportaje ganador?

R. Había tenido un incidente muy perturbador en un viaje anterior: hubo tiros, perdí todo el equipo... pasé realmente miedo, y no quise volver a Haití. Pero quería ver lo que se produce en esa peregrinación. Cuando llegué al Saut d´Eau, en ese preciso instante se desprendió una piedra y mató a cinco personas. Tomé fotos todo el tiempo, había un hombre debajo de la roca, sólo se veía una pierna. Lo sacaron entero pero el peso lo mató. También mató a un niño y un foto reportero español estaba allí tomando fotos del niño ¡con flash! Todo era un desastre, la roca, los muertos, la lluvia...Yo no creo en el vudú, pero cuando estoy en Haití, creo full... Ese fotoperiodista iba a provocar otro desastre. Lo cogí y le dije "nos van a matar, esta es tu primera vez en Haití, pero tienes que hacerte una idea de adónde vas". Es fundamental respetar.

P. Las fotos ganadoras del premio son en blanco y negro.

R. Comencé a fotografía en 2001 en blanco y negro, cuando empecé a tomarme en serio este trabajo. Yo revelaba e imprimía en mi cámara oscura. Es una experiencia que todavía me conmueve. Tomas tu foto y la mañana siguiente mi mamá se levantaba y veía todas las fotos pegadas en la pared. Me levantaba y veía todo mi trabajo y viendo esa sucesión de escenas sabía cómo podía continuar si quería seguir la historia. En Haití yo iba con una idea editaba mis fotos cada día pero siempre me dejé conducir por mis instintos y mis emociones

La tecnología digital ha terminado con esa experiencia personal, ese control del autor sobre el revelado. ¿Deben los fotógrafos que han empezado directamente con cámaras digitales aprender también el trabajo analógico?

Yo tengo mi computadora, mi cámara digital, pero indudablemente es otra experiencia. Trabajo mis fotos con photoshop y mi blanco y negro es resultado de un estilo personal que me hice con mis programas... Me permiten recrear un ambiente, sin necesidad de la cámara oscura ¡confieso que en el fondo siempre me dio ansiedad la cámara oscura! Para el joven que empieza, ya en digital, también sería bueno pasar un proceso analógico para entender exactamente cómo "surgen" las imágenes, el proceso verdadero. Un compañero ganó otro World Press Photo trabajando una historia en el Japón post sunami con una cámara analógica.

P. ¿Alteras mucho las imágenes? Ese tema siempre provocadiscusiones...

R. No me admito cortar, modificar, alterar... Sólo trabajo la luz, aclarar oscurecer, pero nunca el encuadre. El encuadre es el mío, el de la toma. Los que lo hacen, añadir o cortar... eso se ve.

P. ¿Género preferido?

R. He hecho de todo: moda, paisaje, publicidad... Y todos los géneros me gustan pero creo que todos confluyen en el reportaje. Un reportaje te permite mejor que cualquier otro género contar una historia, y ese es realmente mi propósito. Cuando puedes usar tu medio al máximo, mezclando la técnica, la habilidad, tu visión personal, tu equipo, tu intención... haces una buena foto.

P. ¿Free lance como sinónimo de libertad creativa?

R. Ahora trabajo con una agencia italiana Contrasto. Una buenísima agencia que tiene proyectos de tienen de libros, proyectos de prensa, de publicidad... Pero el trabajo de fotógrafo, por la mucha gente que ha traído el digital a la profesión, obliga a crear tus propias historias, a proponer.

P. ¿Cuál es el secreto para triunfar como fotógrafo?

R. Como me dijo una vez mi editora, te tienes que obsesionar. Cuando pasó el accidente en Haití, perdí mis equipos, me dio mucha inseguridad, regresar se me hizo muy difícil. Cuando regresé a los tres días, me sentí mal, me enfermé. Escuché mi cuerpo, y me fui porque entendí que estaba en contra de mi voluntad. Volví para hacer el Saut d´Eau. Quería ver una realidad de Haití que no era "la guerra". Hay que ser muy tenaz, obsesionarte por lograrla si sabes que en algún lugar hay una foto que merece ser tomada.

 

Links importantes
Las fotos ganadoras en el World Press Photo
Página personal de Emiliano Larizza

  

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