Fútbol|12 abr 2013, 12:00 AM|POR Nathanael Pérez Neró

Niño dominicano de 10 años está en la mira del AC Milan

Roberto Gasparella Herasme impresiona al histórico equipo
Roberto Junior Gasparella Herasme en visita a DL.

SANTO DOMINGO. Italia parece perseguir a Roberto Junior Gasparella Herasme. Nacido en Vicenza (al norte de este país europeo) hace 10 años, de padre italiano y madre dominicana, Roberto ha vivido en suelo quisqueyano desde antes de comenzar a gatear, y hoy está en el radar del equipo con más torneos internacionales ganados en la historia, incluyendo siete Ligas de Campeones del Viejo Continente.

Una participación en el verano pasado en la primera edición del Milan Junior Camp, celebrada en el país, llamó la atención de los "ojeadores", como se llama en el fútbol a los cazatalentos.

De los 150 niños que participaron, Gasparella estuvo entre los 45 mejores que viajaron a Colombia a un torneo con equipos de los 55 países donde el AC Milan tiene academia o acuerdos de trabajo.

De esos 2,475 jugadores entre sub-11, sub-13 y sub15 en suelo cafetero, el protagonista de esta historia fue finalista entre los seis "muy talentosos", lo que le permitió viajar a Milán para participar en un campamento en el equipo propiedad del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

Allí quedó en el "Equipo Élite Internacional del AC Milan" categoría sub-11 y entre junio y julio participará en torneos en Orlando y Tulsa (Estados Unidos) defendiendo la portería.

"Me sentí feliz y al mismo tiempo triste. Feliz porque me estoy destacando y porque sé que voy a llegar lejos, no sé, posiblemente, y triste porque tengo que dejarla a ella y a mi hermano aquí", dijo Gasparella, al visitar a DL acompañado de su progenitora, Laura Herasme.

El programa de trabajo que le impone el equipo italiano consiste en cuatro horas diarias de entrenamiento, otras cuatro con un entrenador personal en la parte atlética que incluye fuerza, resistencia y músculos, además de una hora a la semana para técnicas de portería y jugar al menos tres partidos al mes. Para cumplir con esta apretada rutina estudia a distancia.

Su pasión por el balompié comenzó a los cuatro años, como delantero y luego pasó al mediocampo. Pero un día faltó el portero, le sugirieron jugar allí y desde entonces comenzó un romance que puede permanecer por décadas.

Ha jugado en el colegio Saint Thomas y la escuela Jorge Rolando Bauger.

NPerez@diariolibre.com

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