Urbanismo|23 ene 2013, 12:00 AM|POR Hábitat

Diez propuestas para una nueva Barquita

Los proyectos fueron entregados por ingenieros, ambientalistas, arquitectos y constructores.
Las fuertes lluvias dejan al sector intransitable.
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Las propuestas para rescatar a los residentes de La Barquita fueron entregadas al padre Gregorio Alegría, quien las remitió a la presidencia de la República.

El padre Gregorio Alegría, párroco de la iglesia San Vicente de Paul y líder de la comisión encargada por el presidente Danilo Medina de buscar una solución definitiva a los problemas de La Barquita, agotó una primera parte del proceso: recibió las propuestas - 10 en total- y las remitió al Palacio Nacional.

Cuando fue consultado por Hábitat, en diciembre pasado, no sabía cómo seguiría el proceso. Entrado el mes de enero, esperaba todavía por novedades.

El presidente Danilo Medina visitó la parroquia San Vicente de Paul en septiembre pasado, en una de sus apariciones sorpresivas, tras la inundación que sacó a flote, de nuevo, la realidad de La Barquita. El drama de las viviendas humildes inundadas motivó la presencia del mandatario y el anuncio que no se podía seguir con el drama social de la comunidad cada vez que venían aguaceros torrenciales. Dijo que quería soluciones radicales, definitivas, para poner fin al drama social.

También manifestó que no quería a políticos de por medio y por eso nombro al padre Alegría como coordinador entre la comunidad de La Barquita y la Presidencia de la República.

El sacerdote dice que la reacción no se hizo esperar entre profesionales y empresas interesadas en dar soluciones al problema con un conjunto de obras. Acudieron a la parroquia. Ingenieros, ambientalistas, arquitectos, constructoras y le llevaron propuestas con objetivos que incluyen: saneamiento del río, saneamiento de la rivera del río, la construcción de nuevas viviendas, la construcción de centros de servicios comunes (como hospitales, escuelas, iglesias, centros de formación laboral, estación de bomberos, cuartel policial, sede de la Defensa Civil).

El padre precisa que nadie le autorizó a recibir las propuestas y lo que hizo fue llevar a la secretaría de la Presidencia los documentos que recibió. Entiende que esas propuestas van a estudiarse para tomar una decisión.

PROPUESTA PARA UNA SOLUCIÓN DEFINITIVA

Hay propuestas que plantean sacar a los residentes de la zona y reubicarlos en otros lugares. Otras proponen mejorar la zona para que sigan allí.

El padre estima que tres o cuatro de las 10 se decantan por la no movilización de los residentes en La Barquita de su hábitat, de manera que las obras se centren en reacondicionar los espacios para hacerlos realmente habitables.

Son mayoría los que plantean el traslado de la comunidad a un nuevo lugar, en terrenos que han identificado, con

LAS CIFRAS DE LA POBLACION DE LA BARQUITA

Hasta finales del pasado año, según confirma el padre Alegría, no se contaba con un censo que indicara en forma exhaustiva la cantidad de familias de La Barquita y su composición.

Se maneja la cifra de 1,200 familias, aproximadamente, que integran unas cinco mil personas, entre adultos y niños. El sacerdote indica que son unas 500 las que se consideran en condiciones más vulnerables

"Hay un censo, pero no es fiable", apunta el párroco, con advertencia de que cuando se vaya a ejecutar la obra "hay que hacer un censo serio, confiable, con gente experta, porque puede haber muchos vivos".

Alegría toma en cuenta los datos que registra el centro de atención primaria San José, del Ministerio de Salud Pública, que funciona en el corazón de la comunidad, pero indica que para los fines se necesitan datos de más calidad.

El hecho de que una vivienda vivan varias familias y de que haya una gran movilidad -gente que viene y va con mucha frecuencia- es una dificultad que el sacerdote entiende que debe ser tomada muy en cuenta, y que impone un censo poblacional.

A la hora que se quiera entregar una vivienda a un beneficiario del proyecto que se apruebe, se debe tener muy claro quién es el propietario de la unidad que se reubicará. "...es el hijo, el padre, el inquilino..." se pregunta el sacerdote con mucho conocimiento de causa por los años que lleva como principal guía espiritual católico en la zona.

REUBICACION CONFRONTA INVOLUCRADOS

A la raíz de las inundaciones que motivaron la visita del presidente Medina, el decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y urbanista, Omar Rancier, opinó que el traslado de la población a nuevos proyectos habitacionales y la conversión del lugar en un parque era la solución más responsable.

La Barquita, explicó a Hábitat, entonces, es una zona de riesgo que siempre se va a inundar y por lo tanto, como toda zona de riesgo, no puede ser habitada.

Tiene claro que el problema se deriva de la pobreza. "Las familias que emigran a la ciudad sin recursos se instalan en zonas de riesgo: cañadas, de deslizamiento, suelo de basura..." puntualiza.

Sin dejar de lado el drama social que implica los desplazamientos del campo a la ciudad de familias, recordó que la Ley sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, en su artículo 110, faculta al ministerio encargado de su ejecución a no permitir la ocupación de zonas de riesgo.

Eridania Rosario, presidenta de la Junta de Vecinos Agustina Bervere, considera junto a Nicolas Benavides y Agustín Vásquez, otros dos líderes comunitarios de La Barquita que para ellos toda solución debe hacerse con reubicación en el mismo entorno.

Entiende que dragando el río y construyendo un muro se da solución a gran parte del problema, y se asegura que las familias que viven del "chiripeo", que son casi todas, no pierdan su fuente de vida por un traslado a un lugar que les impedirá ganarse "el diario".

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