Habitat|28 ene 2013, 12:14 AM|POR EFE

Macedonia reclama a Alejandro Magno con un megaproyecto arquitectónico

SKOPJE.- El Gobierno de Skopje se ha afanado en construir un gigantesco complejo arquitectónico para evocar la gloriosa época de Alejandro Magno, rey de la antigua Macedonia, y reclamar así su paternidad frente a Grecia, un proyecto que además ha levantado las iras de una población empobrecida.

En "Makedonija", la plaza central, ya se erige una enorme estatua ecuestre de bronce de unas 50 toneladas del rey Alejandro III de Macedonia (356-323 a.C.), mundialmente conocido como Alejandro Magno, el soberano que extendió su imperio desde los Balcanes hasta la lejana India.

A poca distancia de él, al otro lado del río Vardar, entre la niebla del invierno se vislumbran las estatuas de su padre, Filipo II, y de su esposa, Olimpia, que aún están en obras.

Estas estatuas forman parte del plan "Skopje 2014", patrocinado por el Gobierno macedonio, que prevé también la construcción de otras estatuas, puentes y edificios monumentales.

Un museo arqueológico, un teatro, e incluso el Ministerio de Exteriores, son algunos de los templos neoclásicos que completan este megaproyecto, lo que ha levantado aún más ampollas en la vecina Grecia que la ha considerado una "provocación" y un intento de robarle la antigua historia helena.

Desde que Macedonia se independizó de la antigua Federación Yugoslava en 1991, Atenas no ha aceptado que su vecino septentrional se denominara con ese nombre.

Como miembro de la OTAN y de la Unión Europea (UE), Grecia ha bloqueado el ingreso de su país vecino a estos organismos internacionales ya que, según mantiene, el nombre de "Macedonia" esconde pretensiones territoriales sobre la región septentrional helena con el mismo nombre.

La Antigua República Yugoslava de Macedonia, denominada provisionalmente así por las Naciones Unidas, lleva ya un largo proceso de negociaciones diplomáticas con Grecia, bajo el paraguas de la ONU, para buscar una solución al litigio, hasta ahora sin éxito alguno.

El proyecto "Skopje 2014", iniciado en 2009 en medio de la crisis económica global, ha sido criticado también por la oposición izquierdista macedonia, que ha acusado al primer ministro, Nikola Gruevski, de usar fondos públicos para sacar beneficios políticos y populistas.

"Se trata de lavado de dinero. Se está destruyendo la identidad de Skopje", reiteró el líder opositor socialdemócrata Branko Crvenkovski a sus seguidores en una manifestación del pasado fin de semana organizada en la turística ciudad de Ohrid.

Pero Gruevski ha rechazado las acusaciones de la oposición, mientras se ha manifestado convencido de que "el tiempo demostrará la importancia de este proyecto".

Algunas organizaciones cívicas, como "Sheshi Liria" han calificado de "escandalosos" los cambios arquitectónicos a los que se está sometiendo la ciudad, que costarán al pueblo, uno de los más pobres de Europa, 80 millones de euros, según el Gobierno, y 800 millones, según la oposición.

"Este paisaje se parece al de la Europa de 1914. En vez de construir una ciudad moderna, estamos levantando columnas clásicas ridículas", dijo a Efe Nikola Naumoski, miembro de "Sheshi Liria".

Además, estas renovaciones han provocado la ira de los albaneses musulmanes -una tercera parte de la población de este país mayoritariamente cristiano ortodoxo- que se sienten discriminados.

Pero hay macedonios a los que les gusta este "traje antiguo" que se está poniendo la capital, donde la estatua en miniatura de Alejandro Magno es uno de los regalos predilectos de los turistas.

"Me gusta mucho. Cada día veo algo nuevo. ¿Veis el museo arqueológico, los puentes sobre el Vardar, la estatua de Alejandro?" ¡Qué hermosos!", señala Kristina, de 53 años, sentada en una de las cafeterías de la plaza central.
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