Habitat|08 mar 2013, 12:39 AM|POR EFE

"Bairro Alto" sigue en la vanguardia de Lisboa 500 años después

LIABOA.- A sus 500 años, Bairro Alto y su mezcla de tiendas modernas, tradición e intensa vida nocturna se mantiene como la zona más dinámica de Lisboa sin perder la huella que dejaron en sus calles empedradas grandes descubridores e intelectuales lusos.

Durante todo este año, y en especial en verano, este barrio con puntos tan destacados como el mirador de San Pedro de Alcántara o la Plaza de Camões, celebra su medio milenio, caracterizado por la capacidad de "reactualizarse y reestructurarse", explica a Efe el arquitecto e historiador Hélder Carita.

Tiene una dinámica muy particular, afirma, por su capacidad de atraer a una población "más abierta y liberal", lo que le permite ser hoy el lugar de la "movida" lisboeta. Una "movida" que se asocia a un ruidoso ambiente nocturno que también genera tensiones vecinales y medidas polémicas, como la limitación de los horarios de apertura de locales o la colocación de cámaras de seguridad en las calles.

Sin embargo son las galerías de arte, las librerías o la presencia del conservatorio nacional de danza lo que más caracterizan al "bairro", como lo denominan sus moradores. Además, en sus escaparates de moda todavía no gobiernan las firmas de lujo o las grandes cadenas "low-cost", como en otras zonas de Lisboa.

En Bairro Alto predominan las pequeñas tiendas que mezclan diseño luso con las últimas tendencias internacionales y los talleres de los creadores que desfilan en las pasarelas nacionales.

El mejor acento portugués impera en esta cosmopolita zona alta de la ciudad, "un barrio que conmemora los avances", dice Carita, como el de haber acogido el primer trazado geométrico de Lisboa, a partir de 1513, y albergar el florecimiento de la política y la cultura de la época.

Las obras de aquel proyecto urbano que ahora cumple medio siglo empezaran unas dos décadas antes, para liderar la reestructuración de la ciudad y asentarla como "cabeza" del Imperio luso. Durante los cinco siglos siguientes Bairro Alto, conocido antes como Vila Nova de Andrade, acogió al autor del primer diccionario portugués, vio a los jesuitas cultivar sus conocimientos y fue lugar de encuentro de las tertulias de liberales y republicanos.

Sus edificios han logrado sobrevivir a muchos cambios y al gran terremoto de 1755, y conservan una arquitectura "coherente" de piedra y cal que para Carita es "casi una pieza musical" por la regularidad métrica de los subrayados de sus molduras y esquinas.

"A pesar de estar en el centro de la ciudad, esta homogeneidad le otorga cierta intimidad", opina Carita, también comisario de una de las exposiciones fotográficas que han abierto las celebraciones del aniversario, "Bairro Alto: mutaciones y convivencias pacíficas", situada en uno de los palacetes que salpican la zona.

Estos edificios de similar construcción se sitúan en calles con nombres como "Diario de noticias" o "Prensa nacional" que recuerdan como durante el siglo XIX y parte del XX albergaron los más importantes periódicos e imprentas del país.

El último resurgimiento del "Bairro" se produjo tras la Revolución de los Claveles de 1974, aunque fue sobre todo a partir de los años ochenta, cuando se empezó a convertir en sinónimo de vida nocturna.

En el Bairro Alto la noche se vive en la calle, donde rebosa la clientela errante de los locales de copas, entre la que abundan los estudiantes y el acento internacional de los becarios Erasmus, una de las contrastadas poblaciones dominantes en la zona.

"La mayoría de los habitantes son personas mayores y jóvenes de paso como los Erasmus, además de algunos intelectuales más estables", explica a Efe Irene Lopes, presidenta de uno de los concejos que forman Bairro Alto. Cerca de 6.000 moradores mantienen en movimiento un barrio que para Carita, cuenta con atractivos para garantizar su futuro "por muchos más siglos".

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