Foro abierto|29 jul 2013, 12:00 AM|POR Arquitecto Pedro Mena

Un país carente de política de movilidad urbana

La movilidad urbana no se resuelve sólo construyendo cosas de costo multimillonario
Los problemas del tránsito en Santo Domingo son un reflejo de la falta de una política de movilidad urbana.

SANTO DOMINGO.-Mientras las decisiones sobre movilidad urbana estén en manos de quienes piensan que todo se resuelve construyendo "cosas" de costo multimillonario y que de paso no resuelven los problemas, el tránsito urbano seguirá caótico en las grandes ciudades y el transporte permanecerá costoso e ineficiente.

Una voz clama en el desierto, proponiendo una ley marco para su regulación, otro experto proclama -exagerando- que con esa ley se resolverá todo. Santo Domingo, la ciudad, se autodestruye desde hace quince años con una política fallida de seudo autopistas urbanas, un metro costoso que, según recientes mediciones, transporta menos pasajeros que el "motoconcho".

Los efectos crecientes de esta ausencia de política de movilidad están a la vista: incremento de las llamadas patologías de la movilidad, descreimiento en las autoridades, desobediencia a la dirección ineficiente, cansancio crónico, estrés del tráfico, ira del tráfico, inseguridad, contaminación acústica, atmosférica, accidentalidad y secuelas. También están la congestión creciente, costos, calidad del tiempo decreciente ¿Puede alguien negar que a pesar de los metros y elevados, la movilidad en general es hoy de peor calidad que hace diez años?

Mientras la obsesión de construir está presente, brilla por su ausencia una política de movilidad urbana sostenible, acciones de organización y cambio de patrones de uso urbano, cuyo efecto optimice la movilidad. Seguramente, quienes deben formularla no conocen -ni les interesa conocer- sobre las buenas prácticas que otras sociedades, después de haber descartado por fallidas sus propias soluciones infraestructurales, han implementado para motivar a la población para que proactivamente adopten cambios.

Para que no se alegue ignorancia, conviene enunciar algunas de esas políticas:

1. Vivir cerca del lugar de trabajo o estudio.

2. Trabajo en la casa, flexible, horario escalonado.

3. Días feriados flexibles y escalonados.

4. Hacer compras pequeñas, diarias por el camino.

5. Recrearse cerca del lugar de residencia, trabajo, estudio o por el camino.

6. Caminar y pedalear.

También otras, que corresponden a las autoridades y gobiernos.

1. Conectividad intraurbana, vial, interzonal e inter fluvial con puentes bajos de corto recorrido y uso multimodal coexistente.

2. Arcos hidroviarios.

3. Peaje intraurbano. Recaudatorio y disuasivo.

4. Ejes estructurales de transporte y densidad.

5. Multipolaridad urbana y campus universitarios.

7. Traffic calming o pacificación del tránsito.

8. Transporte de superficie inteligente.

Para completar este catálogo, otras, de las que les gustan a los "tomadores de decisiones"

1. Conclusión de los "expresos" en el eje 27 solamente.

2. Sistema Inteligente de Control de Tráfico, el cual, de paso, mitigaría la vampiresca sed de recursos sin necesidad de "subir las placas".

3. Regulación horaria mediante pantallas.

4. Revisión de las zonas de entrecruce y cambio de dirección de vías afluentes a los dos ejes "corredores"

5. Pantallas indicadoras informativas y semáforos reguladores del ingreso a los "corredores".

6. Pares viales norte sur y pares viales paralelos a los ejes estructurales JFK, 27 y Luperón.

Para concluir, revisar y sustituir los tres conceptos equivocados de movilidad: velocidad, concentración y masividad, por estos otros, más razonables y viables: fluidez, desconcentración e individualidad. Advertencias que probablemente no serán tomadas en cuenta, pero advertidos están.

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