Internacionales|23 ene 2013, 4:52 PM|POR EFE / Belén Delgado

La revolución mantiene indefensas a las egipcias

Solo en El Cairo se registraron el año pasado 462 casos de acoso sexual

EL CAIRO.- La revolución que derrocó al presidente egipcio Hosni Mubarak cumple dos años lastrada por expectativas incumplidas, como las que afectan a las mujeres, que según los activistas siguen indefensas ante la violencia y el acoso sexual.

La plaza Tahrir de El Cairo, que tantas manifestaciones ha albergado en los últimos tiempos, también se ha vuelto conocida por haber sido el lugar en el que algunas egipcias y extranjeras han sido acosadas y hasta violadas, en un ambiente que en demasiadas ocasiones reacciona con pasividad.

Mariam Kirollos, de 22 años, reconoce a Efe que ha sufrido personalmente acoso dentro y fuera de Tahrir, lo que le llevó incluso a gritar para advertir al resto de personas de lo que estaba sucediendo y evitar males mayores.

Su condición de mujer y su sentimiento de "ciudadana de segunda clase" fueron lo que llevó a Kirollos a involucrarse en el activismo social para defender sus derechos, harta de que se viera a la mujer como un "objeto sexual" y se la marginase de la política.

"Nada ha cambiado desde la revolución", asegura la joven, que señala que acude a las protestas en la plaza sin tomar ninguna medida de prevención especial porque "de nada serviría".

El miedo al acoso sexual ha impulsado a distintas organizaciones a organizar cuadrillas de voluntarios que vigilan la plaza para proteger a las manifestantes.

La llamada Operación contra el Acoso Sexual, de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales, recibe numerosas denuncias y acude en ayuda de las víctimas, a quienes luego se ofrece a acompañar a hospitales para que reciban tratamiento médico y psicológico, o a la comisaría para poner una demanda.

Unas 150 personas forman este grupo creado en noviembre pasado, según una de sus integrantes, Dalia Abdel Hamid, que explica a Efe que sus acciones van más allá y pretenden concienciar del problema a los egipcios mediante campañas mediáticas.

Ya no resulta extraño encontrarse a grupos de voluntarios que, con chalecos fluorescentes, se suben a torres y plataformas improvisadas para controlar una plaza de Tahrir vaciada de policías y que sólo en los 18 días de la revolución que acabó con Hosni Mubarak en 2011 dio la imagen de estar libre de acoso sexual.

Actualmente, los activistas tienen por delante el reto de transmitir seguridad en las manifestaciones del próximo 25 de enero, cuando se celebrará el segundo aniversario de la revolución.

Una fundadora del movimiento Tahrir BodyGuard, que prefiere guardar el anonimato, teme que se repitan entonces los casos de acoso sexual, por lo que han movilizado a sus seguidores por las redes sociales para evitar que eso ocurra.

"En caso de producirse algún incidente, nuestros voluntarios, todos hombres, intervendrán sacando a la manifestante de la plaza y llevándola a un sitio seguro. Evitamos cualquier tipo de violencia contra el acosador, pero no siempre es posible", asegura a Efe.

En su opinión, la iniciativa intenta minimizar esos incidentes, aunque -resalta- se requieren proyectos de larga duración y no solo temporales como una reforma de la ley penal o una mayor educación desde la infancia.

Esta última necesidad se percibe cuando las calles del país se inundan de menores decididos a acosar a las mujeres en celebraciones como la del Aid al Fitr, que marca el final del mes sagrado del ramadán, lo que motivó que el Gobierno anunciara el año pasado un proyecto de ley para endurecer las penas a los culpables.

Solo en El Cairo se registraron el año pasado 462 casos de acoso sexual en esa festividad, según un reciente informe del Centro Egipcio para los Derechos de las Mujeres.

Sus datos, recogidos de una encuesta del Consejo Nacional de la Mujer, son elocuentes: mientras el 51,6 por ciento de las consultadas admitieron haber sido acosadas verbalmente, un 32 % dijo haber sido víctima de tocamientos y otros actos físicos, y un 12 %, de secuestros y violaciones.

A la pregunta de por qué ocurren estos sucesos, una cuarta parte de las encuestadas lo atribuyó a la forma que ellas mismas tienen de vestirse y un 17 %, a la manera de caminar, si bien en general un 70% aludió a la falta de educación.

La sociedad ha comenzado a ser "más activa" frente al acoso, consideran en ese centro, que solo en 2012 contabilizó más de 50 marchas contra la creciente discriminación de las egipcias.

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