Internacionales|09 may 2013, 1:44 PM|POR EFE

La Unión Europea celebra el Día de Europa pensando en los retos entre dudas y esperanzas

Más de medio siglo después, la solidaridad que creó la entidad está aprueba con la crisis económica

BRUSELAS, Bélgica.- La Unión Europea celebra hoy en varias ciudades el Día de Europa y lo hace en un momento de profunda crisis y de desconfianza ciudadana hacia el futuro y el liderazgo europeo, pero también con cierta autocrítica y esperanza.

"Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho", dijo hace hoy 63 años el entonces ministro francés de Exteriores, Robert Schuman.

Esa cita forma parte de la declaración que leyó el 9 de mayo de 1950 en París y en la que proponía la creación de la Comunidad del Acero y el Carbón (CECA), embrión de la UE, empezando por la administración conjunta de estos materiales de dos enemigos históricos entonces: Alemania y Francia.

Más de medio siglo después, esa solidaridad de la que hablaba Schuman ha sido sometida a una dura prueba en la crisis económica y financiera, sobre todo en los cuatro rescates completos a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre y el bancario a España, pero también en la gestión de la respuesta anticrisis general de los países.

La división entre norte y sur y entre los defensores de la austeridad y del crecimiento, los efectos de los ajustes sobre la sociedad con niveles récord de desempleo, han acrecentado las dudas sobre la solidaridad y la legitimidad democrática y la rendición de cuentas de la UE y sus instituciones ante los ciudadanos.

Ellos han hablado en la urnas, donde han cambiado de signo político muchos gobiernos, y líderes europeos como el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Barroso, comprende las "preocupaciones e incluso el pesimismo" de algunos europeos, según dijo hoy en una conferencia sobre el estado de la Unión en Florencia. Pero en ese clima de fatiga ciudadana resurge la amenaza del "nacionalismo" y "populismo", advierte, que "ofrece soluciones fáciles a problemas complejos" y "corroe la confianza".

Un sondeo del Eurobarómetro de finales del año pasado reveló que el 57 % de los europeos desconfían de la UE, un porcentaje que alcanza el 72 % en el caso de España. Asimismo, el 64 % piensa que su voz no cuenta en la UE y el 45 % no está satisfecho con cómo funciona la democracia en la Unión.

También el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha afirmado con motivo del Día de Europa que "con el creciente nivel de frustración y sin esperanzas de un cambio real en el actual estado de las cosas, las perspectivas para la UE son un reto".

Pese a todo, la mayoría de los europeos (el 58 %) tiene claro que no podría afrontar mejor el futuro estando fuera de la UE. Para Barroso, Europa debe ahora precisamente demostrar que sus políticas "van en la dirección adecuada" y que "la alternativa europea es la mejor, en la que más se puede confiar".

Y pese a todos los retos que quedan aún por resolver, -como "actuar más en el frente del desempleo", según reconoció, no se pueden olvidar los logres de la UE a lo largo de su historia y hay que velar cuidadosamente por que éstos no se "deshagan".

Tampoco se puede obviar que Europa ha evitado la desintegración de la eurozona: la "amenaza existencial al euro se ha acabado esencialmente", sostuvo Barroso, quien abogó por ejecutar con "la misma velocidad y determinación la agenda de crecimiento que la que hemos aplicado en la consolidación fiscal", y dibujó algunos rayos de esperanza para los ciudadanos y el futuro de la UE.

En el plano económico, la agenda de reformas de la UE ha arrojado ya resultados con una lenta mejora de la competitividad en algunos de los países más vulnerables, menores primas de riesgo y tipos de interés y mejores tasas de exportaciones, afirmó, no sin advertir de que se trata de un progreso que "toma tiempo, compromiso y aguante".

Y en el político, hay un reconocimiento de que la integración europea -en la que se vislumbra una unión política- debe desarrollarse de manera "abierta y transparente", porque "los tiempos en que ésta se produjo por acuerdo implícito de los ciudadanos se ha acabado", sostuvo.

Por su parte, para el presidente de la Eurocámara, el mensaje es que "ser proeuropeo no significa elegir Europa tal cual es, sino trabajar para hacer que tu Europa sea real. Celebrar hoy Europa significa comprometerse a cambiarla". Una buena oportunidad para ello son las próximas elecciones europeas que se celebrarán entre el 22 y el 25 de mayo de 2014.

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