Latinoamérica|12 feb 2013, 12:00 AM|POR Diario Libre

Miradas divididas en América Latina ante nuevo Pontífice

En las casas de apuestas, incluso, ninguno de los favoritos es latinoamericano.
Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) fue elegido como el 265º papa el 19 de abril de 2005.

MÉXICO. Latinoamérica tiene el mayor número de católicos en el mundo y eso haría pensar a varios que es momento de tener un Papa de la región.

Pero tras el anuncio de Benedicto XVI de que renunciará y más allá de los deseos, la posibilidad de que haya un Papa latinoamericano no es muy clara, en parte porque la mayoría de los cardenales que elegirán al nuevo Pontífice son europeos.

En las casas de apuestas, incluso, ninguno de los favoritos es latinoamericano.

Las opiniones entre analistas y expertos se dividen entre quienes ven que la región sí tiene posibilidades y quienes son más cautelosos. También hay prudencia entre obispos ante las preguntas de si es el momento de que haya un Papa latinoamericano y se limitan a decir que será Dios el que escoja al sucesor de Benedicto XVI.

Algunos nombres de cardenales ya comienzan a ser mencionados entre expertos en religión como "papables", entre ellos los brasileños Joao Braz de Aviz y Odilo Pedro Scherer, y el argentino Leonardo Sandri.

"En término de números, la iglesia latinoamericana, americana en su conjunto, es mayoritariamente católica en el universo internacional, pero no está en el mejor momento; al contrario, está pasando por una severa crisis que además nunca antes la había experimentado", dijo Bernardo Barranco, experto del Centro de Estudios Religiosos mexicano.

Proceso de selección

Las leyes que gobiernan la selección son las mismas que en el caso del fallecimiento de un pontífice.

Primero el Vaticano convoca a un cónclave de cardenales que debe comenzar entre 15 y 20 días después de la abdicación de Benedicto XVI el 28 de febrero. Después, los cardenales que pueden votar, aquellos menores de 80 años, son aislados.

Todo varón católico bautizado puede ser elegido Papa, pero desde 1378 sólo han sido escogidos cardenales.

Dos rondas de votación se realizan cada mañana y dos por la tarde en la Capilla Sixtina. Se requiere una mayoría de dos tercios para proclamar al nuevo pontífice. En el 2007, Benedicto repuso la regla de la mayoría de dos tercios, revirtiendo una decisión de 1996 de su antecesor Juan Pablo II, quien dispuso que se podía invocar mayoría simple después de 12 días de votaciones sin decisión.

Las boletas se queman después de cada votación. Si de la chimenea de la Capilla Sixtina sale humo negro significa que no hubo decisión. En cambio, el humo blanco quiere decir que se ha elegido Papa.

Por último, el nuevo Papa es presentado en la Plaza de San Pedro con las palabras en latín "Habemus Papam" (Tenemos Papa), y el pontífice imparte su primera bendición. Ap

Precedentes de renuncias papales

Aunque las renuncias papales son extremadamente inusuales, hay precedentes en los 2000 años de historia de la Iglesia católica. Marcelino: Este Papa de principios de la historia del cristianismo renunció o fue depuesto en el año 304 después de cumplir con la orden del emperador romano de ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Benedicto IX: Vendió el papado a su padrino Gregorio VI y renunció en 1045. Celestino V: Abrumado por las demandas del cargo, este pontífice hermético renunció después de cinco meses en 1294. Gregorio XII: El último papa en renunciar. Lo hizo en 1415 para ayudar a poner fin a un cisma en la Iglesia.

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