Lecturas|02 jun|1|POR Ligia Minaya

Mariposa de arena

Es mi más reciente novela. La historia de dos amigas que después de treinta años sin verse, se reencuentran. Está ubicada en su mayor parte en San Pedro de Macorís ¿Por qué en Macorís? Conocí ese pueblo en el año 1981 cuando fue Fiscal allí, y me encantó su gente, su cultura, su comida, sus restaurantes, los cocheros, sus cañaverales y sobre todo La Arena, un lugar donde existieron los prostíbulos más lujosos y caros, y, según me contaron, solo iban los ricos. Las mujeres eran bellísimas. Desde siempre escuché a Carmen Mazara hablar de La Arena, allí vivía El Moreno, quien fue su esposo, un hombre que siempre creyó con honestidad, en que nuestro país podía cambiar para bien si llegábamos al socialismo. También Julio Ibarra me hablaba de su primo, Toñé Ibarra, que allí tenía un cabaret. Rafuche, un abogado muy conocido, me llevó a conocer el lugar. Nos sentamos bajo la sombra una hermosa mata de mangos y allí fueron llegando las mujeres que ejercieron ese oficio y me fueron contando de cómo eran las cosas.

Los personajes, como en toda novela, tienen nombres inventados, pero cada uno es real. La única que vive en ese espacio con su propio nombre es Carmen Catarey, una morena regordeta, conflictiva, malapalabrosa, provocativa, pero que decía ser mi amiga. Contaba haber sido la amante de un abogado capitaleño de mucho prestigio con el que aprendió de buenos vinos. Hablaba como una actriz pero cuando se bebía unos tragos, los insultos, chismes y malas palabras, eran su meta. De ahí, y con esas mujeres, me inventé mi novela. Lucía, de Moca; Crisálida de Macorís, ya son distintas. Una influye en la vida de la otra. Ahí está también Clavel, un individuo manipulador y egoísta, que marca su espacio con la fuerza de un toro rabioso y a veces cariñoso.

Comencé a escribir Mariposa de Arena hace más de quince años, pero dando vueltas y vueltas, cambiando personajes, acciones, vidas y apuntes, hasta que decidí sacarla del baúl y el Ministerio de Cultura la publicó. No sé si será una buena novela. "La novela es para decir cosas que no puedes decir de otra manera" dice Carlos Fuentes. Mis libros hasta pasado un tiempo no los leo. Y es que al leerlos pienso que debí poner algo más, darle más vida a un personaje o borrar alguna cosa. Así dice García Márquez, y así lo creo. Lo que sí siento es que el reencuentro con una amiga de infancia, con la que se compartió colegio, cumpleaños, bailecito de Reyes, juegos y abrazos, es algo esencial y trascendente, que además de traer recuerdos de lo vivido, ya no somos lo que fuimos, ya no pensamos como cuando adolescentes, ya no vivimos como antes. Y por eso Crisálida se convirtió en mariposa ¿y Lucía?

Está dedicado a todos los petromacorisanos, y en especial a Rafuche, Carmen Catarey, José Gracia, a los hombres y mujeres de La Arena que me contaron sus historias. Y a ese Macorís hermoso, alegre, al que recuerdo con tanto cariño. Si quiere leer este libro, que ojalá le guste, búsquelo en la Librería de Cultura, en La Atarazana, de la Zona Colonial.

Mis libros hasta pasado un tiempo no los leo.

Y es que al leerlos pienso que debí poner algo más.

Lo que sí siento es que el reencuentro con una amiga

de infancia es algo esencial y trascendente, que

además de traer recuerdos de lo vivido, ya no somos

lo que fuimos, ya no pensamos como cuando

adolescentes, ya no vivimos como antes.

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