Asistimos hoy a un 30 de Mayo muy especial en el que celebramos el 51 aniversario de la fecha en que un grupo de dominicanos, valientes por demás, decapitaron una de las tiranías más horrendas que el mundo haya conocido y la cual cercenó todos los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Como en años anteriores, hemos visto culminar el proceso electoral y como resultado del mismo fueron declarados por la Junta Central Electoral los ganadores. Vayan nuestras sinceras felicitaciones a éstos, así como también al pueblo dominicano y a la Junta Central Electoral, en lo que respecta al rápido manejo de los cómputos e informaciones al momento de la presentación de los resultados de la contienda.
En estos momentos de profunda crisis económica a nivel internacional y local, y como consecuencia del deterioro gradual y sistemático de todas nuestras instituciones, nuestro país se encuentra al borde una crisis de dimensiones desconocidas.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, es que numerosos sectores de la sociedad, así como el propio candidato electo, han planteado la necesidad de lograr un gran pacto entre los partidos políticos y estos sectores para poder, al decir de dicho candidato "alcanzar el progreso, el desarrollo y la transformación nacional."
Este llamado concuerda con el planteamiento que sobre gobernabilidad hicimos hace cuatro años en este mismo lugar, en que decíamos que dicho concepto "se encuentra íntimamente ligado a una sobrecarga de demandas sociales frente al estado, y que la ingobernabilidad está asociada a la falta de eficacia de los estados para responder a los crecientes reclamos de la sociedad en el marco de las condiciones económicas existentes, y, por otro, a la pérdida de confianza de la ciudadanía hacia los políticos y las instituciones democráticas al no encontrar cumplidas sus demandas." Y concluíamos con la siguiente reflexión: "Es por esto que es necesario que todas las instituciones de nuestro país, sociedad civil, la iglesia católica, partidos políticos, el propio gobierno y todas las demás instituciones de la nación, debemos sentarnos, no a dialogar, sino a tomar acciones que de una u otra forma nos lleven a crear una sociedad más justa y gobernable."
Han transcurrido cuatro años desde que hicimos esa reflexión y no hemos avanzado nada hacia esa sociedad más justa y gobernable, y muy por el contrario hemos retrocedido en prácticamente todos los renglones y parámetros que miden el grado de desarrollo de una nación, por la falta de nuestros dirigentes, tanto públicos como privados, de responder adecuadamente a esos reclamos.
Para demostrar de una forma gráfica lo antes mencionado, hemos tomado como parámetro cuatro áreas críticas para tratar de conseguir satisfacer una estabilidad social.
1. Corrupción: El índice de control de la corrupción (Banco Mundial 2010) el cual refleja las participaciones del grado en que el poder público es ejercido para el beneficio privado, refleja que la República Dominicana ocupa el lugar número 17 de 19 países de América Latina, con un índice de -0.83 en una escala de 2.5 a -2.5. El índice de percepciones de Corrupción de Transparencia Internacionales (2011), que refleja el nivel de percepción de corrupción del sector público, la República Dominicana ocupaba la posición número 127 entre 177 países del mundo.
Como podemos observar, nuestro país ocupa lugares de los cuales no podemos estar orgullosos y muy por el contrario, avergonzados.
En fecha 27 de abril del año 1962, mediante la Ley número 5875, el Consejo de Estado creó dos Juzgados de Instrucción y una Cámara Penal, con la finalidad de que los mismos instruyeran y juzgaran de los procesos que fueren apoderados por el Procurador General de la República. Estos fueron creados para que procesaran a los asesinos de las Hermanas Mirabal y a su chofer Rufino de la Cruz, así como también a los de los Héroes del 30 de Mayo, asesinados en Hacienda María.
Dichos tribunales, con jurisdicción nacional, procesaron a estos asesinos y fueron condenados mediante sentencias a cumplir diversas penas. Algunos de ellos, entre los cuales se encontraba Alicinio Peña Rivera, cumplieron parte de su condena y luego en la revolución del año 1965, con la complicidad de un oficial de las Fuerzas Armadas, se fugaron de la Fortaleza Ozama, y otros como Ramfis Trujillo, aunque condenados, nunca cumplieron condenas. Esto se trae a colación en razón de que si bien es cierto que todos evadieron en una u otra forma el cumplir con las condenas impuestas, no es menos cierto que los tribunales creados al efecto cumplieron su cometido.
Nos parece bastante acertado sugerir, que algo similar sea creado para procesar los delitos de corrupción, con la variante de que los jueces y fiscales de ese organismo jurisdiccional sean nombrados o removidos por un organismo creado para tales fines, cuyos miembros sean destacados y prominentes representantes de las diferentes instituciones de nuestra sociedad, como serían la Iglesia Católica, gremios laborales, profesionales y patronal, Suprema Corte de Justicia, etc., Esto, desde luego, deberá estar enmarcado dentro de las disposiciones constitucionales y legales vigentes.
2. Educación y Salud: De conformidad con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (P.N.U.D), la calidad de vida promedio medida por la educación y salud, se deterioró en términos relativos, cayendo en el año 2010 a la posición 81 entre 135 países, que esa es la misma posición que teníamos 30 años atrás, es decir en 1980. Es necesario destacar que en el año 2000 ocupábamos la posición 69.
Respecto al tema de la salud no podría hacer ningún comentario puesto que carecemos de datos precisos en qué fundamentarnos, sin embargo, en cuanto a la educación se refiere cabe expresar, a propósito de la campaña del 4% del presupuesto nacional a la misma, de que si bien es cierto que estamos de acuerdo con un aumento, no es menos cierto que éste se debe enfocar más hacia la calidad del sistema educativo que a la cantidad de escuelas que se puedan construir.
Siguiendo con las estadísticas, vemos que de conformidad con el índice de competitividad mundial ocupamos el lugar 136 de 142 países en el mundo en calidad del sistema educativo; 139 en calidad en la educación de matemáticas y ciencias y 140 en calidad de educación primaria.
3. Delincuencia: En cuanto a la delincuencia igualmente no tenemos datos precisos que nos permitan de una forma acertada, medir el grado de la misma con respecto a los demás países del mundo o del área, pero es evidente que el grado de la delincuencia ha aumentado de una forma dramática en los últimos tiempos, atribuyéndose esto a las drogas, a la falta de control por parte de las autoridades, a la implementación del nuevo Código Procesal Penal, etc.
Aquí quisiera citar dos pasajes de un artículo escrito por el dilecto colega, amigo y socio Santiago Rodríguez Tejada, publicado en el Diario Libre, titulado: La violencia que no pueden resolver los códigos: "opino que la delincuencia de los individuos funciona como contrapunto de la delincuencia de los gobiernos. En todas partes del planeta, los Estados contaminan, avasallan a las minorías, declaran guerras, aplacan las sublevaciones, reprimen las manifestaciones, encarcelan a los opositores, practican la tortura, las detenciones arbitrarias, ahorcan, arrestan, en todas partes compran silencio y complicidades, desvían fondos en cantidades faraónicas y otras preciosidades reportadas parcialmente por la prensa cotidiana. Esta violencia no encuentra nada por encima de ella, y es eso lo que la hace llamarse legítima (Michael Onfray): "la filosofía feroz".
Esa violencia objetiva o estructural no puede ser disminuida ni de ninguna manera diezmada modificando el régimen de medidas de coerción establecido por el Código Procesal Penal, haciéndolo más drástico, ni mediante la creación de penas o medidas e seguridad más gravosas, dado que esa no se origina en los sujetos o individuos, sino que estos son en gran medida sus engendros, tal y como lo consigna la conocida anécdota de Picasso, quien durante la Segunda Guerra Mundial recibió en su estudio la visita de un oficial alemán, quien al ver la Guernica y, sorprendido por el "caos" vanguardista del cuadro, preguntó a Picasso: "¿Esto lo ha hecho usted?". A lo que Picasso respondió: "¡No, ustedes lo hicieron!".
Esta última expresión nos invita a reflexionar en el sentido de que ese auge de la delincuencia, no tiene su origen únicamente en el delincuente en sí, sino que más bien es el resultado también de las fallas sociales y estructurales antes mencionadas.
Es por todas las razones antes expuestas que es necesario que procedamos todos los sectores de esta sociedad, sean civiles, militares, políticos, religiosos, empresarios, ricos, pobres, etc., a que nos aboquemos a suscribir un pacto social que nos encamine nuevamente por los senderos del progreso y la paz.
Finalmente, quiero terminar este discurso con las mismas palabras pronunciadas en el 43 aniversario del ajusticiamiento, a propósito de celebrarse en este mes también el Día de las Madres. El homenaje a las madres no tendría sentido si no honráramos a sus esposos, hijos y familiares cercanos que de manera desinteresada expusieron sus vidas. No tendría sentido que no honráramos a quienes soportaron con estoicismo la amenaza a ser descubiertos por los esbirros de la tiranía antes del tiranicidio, teniendo en muchos casos como depositaria de sus confidencias a su compañera de vida. No tendría sentido que no honráramos a las madres que presas de terror fueron encarceladas y vejadas, mientras escuchaban los alaridos de sus esposos o hijos torturados. No tendría sentido que no honráramos a aquellas madres que se entregaron por completo para salvar a los participantes del complot. Rendimos, pues tributo a todas las madres dominicanas que de forma directa o indirecta fueron víctimas de la tiranía, a todas aquellas mujeres que vivieron la gran persecución que se desató durante los seis meses de sangre, represión y muerte que caracterizó la agonía de la dictadura acéfala. Para ellas y para los que, sin medir las consecuencias, no pusieron freno ni excusa alguna a su gesto solidario, vaya nuestro eterno reconocimiento.
Veamos el porvenir con esperanza y espíritu de unidad. Regresión, jamás.!
Muchas gracias.