Lecturas|29 abr 2013, 08:11 AM|POR EFE
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Marcela Serrano siente que su mayor fracaso es no ser querida

En su nueva novela invita a recorrer un mapa del mundo interior femenino

MADRID.- La escritora chilena Marcela Serrano afirma que su mayor fracaso es no sentirse querida, un sentimiento que recorre "Dulce enemiga mía", veinte relatos con los que se acerca de nuevo al mundo femenino en un periplo por escenarios tan suyos como Chile o tan lejanos como los Balcanes o La Mancha. No fue hasta 2000 cuando la veterana escritora hizo su primera incursión en el cuento, un género en el que ahora confesó, en una entrevista con Efe, encontrarse "comodísima".

"El largo aliento de la novela la deja a una exhausta, mientras el cuento explota en la página, adquiere vida de inmediato", explicó.

En "Dulce enemiga mía" la escritora, una de las voces latinoamericanas más populares, invita a recorrer un mapa del mundo interior femenino. Veinte relatos protagonizados por mujeres frágiles, poderosas, aventureras o temerosas, amas de casa o intelectuales, jóvenes o maduras, cuyas historias dejan un poso de tristeza, porque como reconoce la propia autora estos relatos "no son optimistas".

Y es que aunque Marcela Serrano cree que en el siglo XXI la mujer no ha alcanzado todavía "la igualdad utópica" y que debe mantener "los ojos abiertos", sí se muestra confiada en que hay lugar para la "esperanza".

"En esos términos, la vida de mis hijas será mejor que la mía, la mía mejor que la de mi madre, y la de ella mejor que la de mi abuela. La larga lucha no ha sido en vano. Pero hay tantos momentos en que siento que, en ciertos espacios, todo sigue igual. Aquello me cansa y me desmoraliza", afirmó la autora de "Para que no me olvides" o "Antigua vida mía".

La cuarta de cinco hermanas y madre de dos hijas, Marcela Serrano considera la relación madre-hija como "la más conflictiva" dentro de todas las relaciones. "La madre es el primer objeto de amor y es también el primer modelo de mujer, la primera identificación de rol, muy importante en la formación.

Luego se transforma en rival, cuando empieza el descubrimiento del padre y el complejo de Edipo. La madre es siempre una medida de todo. Una es peor o mejor que ella, es más linda o más fea, es más seductora o menos", afirmó la escritora.

Y Marcela Serrano se atreve en este punto a hacer una confesión personal: "mi madre era escritora, me pase la vida temiendo ser peor que ella, pero también temiendo ser mejor" y además da un consejo leer el libro de Nancy Friday titulado "Mi madre, yo misma".

No obstante, la escritora, distinguida con premios como el Sor Juana Inés de la Cruz por "Nosotras que nos queremos tanto", confesó que para ella el "mayor fracaso" es no ser querida.

"Dulce enemiga mía", que publica Alfaguara en España juntó a la reedición de "El albergue de las mujeres tristes", ahonda, además de en la relación madre-hija, en el maltrato que sufren muchas mujeres en su hogar, en la infidelidad, en el abandono por parte de sus parejas, en las desfavorables condiciones laborales de la mujer, aunque si algún tema le preocupa es el de la violación.

"El (tema) más vejatorio es el de la violación. Es el único crimen que se comete en cuanto a ser 'mujer', al mero hecho de poseer ese cuerpo", afirmó la escritora cuya obra, traducida a dieciocho idiomas, se caracteriza por el análisis de la problemática femenina.

Las diversas localizaciones de los cuentos no es algo "intencionado", más bien tiene que ver con su vida "un poco errante". "Si estoy en Bosnia y veo una imagen que me llama a un relato, lo escribo y punto, no me concentro en 'la coherencia geográfica'".

Y así, recordó que en un viaje a Ciudad del Este, Paraguay, le impresionó "mucho" ver a los soldados norteamericanos rondando por la ciudad, "adueñandose de ella y buscando culpables", de ahí que surgiese uno de los relatos en el que se cruza el terrorismo de Al Qaeda. Todas las piezas de la obra son inéditas excepto "2 de julio", su primer cuento, escrito en 2000, y " Dulce enemiga mía".

Este último relato, que da título al libro aunque en un principio se llamó "La dulce mi enemiga", lo escribió en 2004 para una edición de lujo española donde varios autores rendían homenaje al Quijote.

"Siempre homenajear a Cerrvantes es una oportunidad, un privilegio. Los otros escritores que participaban eran todos 'vacas sagradas' y pensé que la única forma de convivir con ellos en el texto era hablar desde la honestidad, o sea, tomar la única voz posible de El Quijote que me hiciera sentirme en casa. Por eso elegí Dulcinea (como protagonista).

Siempre con alguna idea en la cabeza para un próximo proyecto, Marcela Serrano quiere tomarse un tiempo de calma porque afirma que su anterior obra, "Díez mujeres" y este libro de cuentos le han dejado "un poco cansada". Su situación ideal: "escribir sin publicar", porque, concluye: "esa es la parte que me agota, no la escritura misma".

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