Lecturas|24 may 2013, 10:04 AM|POR EFE

Librería "Clásica y Moderna": 75 años alumbrando la cultura en Buenos Aires

Natu Poblet, heredera de la librería "Clásica y Moderna",
BUENOS AIRES.- Emblema histórico y cultural de Buenos Aires, la librería "Clásica y Moderna" cumple 75 años y los celebra con un homenaje al español Emilio Poblet, fundador de un linaje de libreros del que su nieta, la argentina Natu Poblet, es la única heredera.

A principios del siglo XX, Emilio Poblet emigró a Argentina en busca de un futuro para su familia e hizo realidad su sueño cuando en 1916 abrió la "Librería Académica de Poblet e hijos" en Buenos Aires.

Dos décadas después, en 1938, su hijo Francisco decidió crear su propio espacio, sin apartarse de la tradición familiar, y abrió "Clásica y Moderna", hoy referencia para el mundo cultural y literario porteño.

Reconocidos artistas, escritores, periodistas e intelectuales como Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares, entre otros, fueron visitantes asiduos de la librería y contribuyeron a convertirla en parada obligada para los amantes de la lectura.

Durante la última dictadura militar (1976-1983), "Clásica" logró reunir a intelectuales comprometidos para celebrar tertulias y debates que consolidaron su protagonismo en el mapa cultural de Buenos Aires.

No en vano, coincidiendo con su 75 aniversario, que se cumplirá mañana, sábado, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires la distinguirá con un reconocimiento a su trayectoria en favor de la cultura.

Además, Natu Poblet ha querido celebrar esta fecha tan especial con la edición de "La Cuna Verde", un libro de memorias en homenaje a su abuelo, que también se presentará en Madrid y en la feria de Guadalajara (México), y la creación de un premio literario que se otorgará a un escritor argentino.

"La cultura es herencia", sostiene Natu Poblet, quien en su juventud optó por la arquitectura y no por los libros contradiciendo los deseos de su padre, convencido de que, tarde o temprano, su hija se sumaría a la tradición familiar.

Quizá con ese convencimiento, le regaló un libro de arquitectura con la dedicatoria: "Para mi querida hija, que va a continuar la tradición de su abuelo y de su padre".

Tiempo después, Natu cambiaba los planos por los libros y se sumergía de lleno en la gestión de "Clásica" junto a su hermano Paco, fallecido hace quince años.

Pese a su empeño por convencer a su hija para seguir la tradición familiar, seguramente Francisco Poblet nunca pudo imaginar que su librería terminaría convertida en una suerte de centro cultural, con restaurante, barra de bar e incluso piano para conciertos.

La transformación no fue bien recibida por su padre: "A él le pareció una profanación, él tenía una sensación de la librería como un templo del saber", recuerda Natu en una entrevista con Efe.

Tras la muerte de Francisco Poblet, sus hijos rediseñaron el concepto de la librería, dejando de lado la idea de textos ordenados en estantes y creando un espacio cultural y un lugar de encuentro, con el estilo y la tradición familiar, pero complementado por un café y un restaurante elegante y moderno.

"Mucha gente me decía que les daba miedo entrar a la librería de papá, porque era como entrar en una iglesia, tenían miedo de pronunciar mal el nombre de un autor o no saber cuál era el libro que había escrito", comenta Natu, rodeada de libros apilados en una de las mesas del recinto.

Para Francisco Poblet, su fundador, "la librería no era un lugar donde se vendía cualquier cosa, era algo serio, él le daba un valor a los libros que hoy no se les da", según su hija.

"Clásica era como una prolongación de mi casa", recuerda Natu, que, sin embargo, sostiene que "no hay que sacralizar la envoltura, por eso tampoco hay que aferrarse al papel o a su olor".

"¿Qué es un libro? Es su contenido", concluye. EFE
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