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SAUDADES|17 nov 2012, 12:00 AM|7|POR Ligia Minaya

El discurso de Leonel

Creo que Leonel piensa que los dominicanos, gente del pueblo, no saben analizar lo que dice. Pienso que Leonel cree que todo lo que dice es sencillamente la verdad y nada más que la verdad. Él, como todos, sabe que el dinero de los impuestos va al gobierno. Que el presidente, sea quien sea y del partido que sea, es el administrador de esos bienes. Si el administrador cree que invirtiendo más de lo necesario en lujos, en cosas que pagan altos intereses, es lo correcto, no piensa bien. Si piensa que los dueños del dinero (el pueblo) no tienen cómo analizar, con inteligencia y de manera correcta, lo que hace mal el administrador, está equivocado.

El discurso de Leonel, como todos sus discursos y su manera de hablar, tuvo palabras elocuentes, persuasivas, sugestivas y grandiosas. Nadie puede negar que sea un gran intelectual. Que habla por lo alto. Que usa términos que el pueblo debe buscar en diccionarios, en contratos de acuerdos económicos internacionales. Pero todos entendemos que si se gasta más dinero del que se tiene, luego habrá que buscar préstamos y pagar más intereses. Es cierto, en USA, en Suecia, en Canadá, se cobran altos impuestos, pero se emplean en salud pública, educación, y otras tantas cosas por las que la gente no paga ni un centavo, debió decirlo. Cuando estuve en RD, hace unos días, compré una muñeca para una niña discapacitada a la que ayudo un poco. Me costó $345 pesos y pagué de ITBIS $50. Si eso uno lo multiplica por los tantos que somos los dominicanos, verá que se convierte en cientos de miles de millones.

Si con ese dinero se hizo, en un par de meses antes de abandonar la administración, lo que antes no se hizo, construyendo con rapidez hospitales, escuelas, carreteras, etc., etc., parece que no quedaron bien. Se dice que los presupuestos de esas obras se aumentaron hasta en un 100% por ciento. Vi el hospital de oncología, hermoso, elegante, bien diseñado, pero supe que todavía no funciona e igual ha pasado con escuelas, hospitales, carreteras y otras obras. ¿Y entonces? ¿A quién apoyó el administrador?

Leonel en su discurso puso las tarjetas de crédito como ejemplo. El que las tiene sabe que con ellas hay que actuar con austeridad. Que sólo deben usarse en casos de emergencia y si se sabe que el dinero viene en camino. Utilizarlas de manera festiva y descuidada, es un error que se pagará con creces. Ahora el pueblo, dueño del dinero que se gastó con ligereza, tendrá sus consecuencias.

Vi en TV que a los pobres que asistieron a darle apoyo en el discurso se les pagó con pica-pollo, $300 pesos y los trasladaron en autobús. Quiero creer que Leonel no sabía de eso. Que lo hicieron los tumba-polvos. Que tampoco supo de los "paleros" que agredieron a los que protestaban frente a Funglode. ¡Cuidado, eso pasa en dictaduras!

Todos sabemos que Leonel, por su intelectualidad y grandes conocimientos puede competir, rivalizar y emular a grandes Jefes de Estado y lo hará bien, y es posible también que en su administración no hubiera fraude o delito, pero que las cosas hoy no están bien y al pueblo le tocará pagar lo que el administrador creyó hacer bien y no lo hizo.

Denver, Colorado

 

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