Opinión
27 Junio 2012
Difícil quitar a Celso después de...
El affaire entre Marranzini y el Congreso son de esas situaciones raras en que una cosa mala se convierte en una buena.

Mao, el de China, la había asumido como enseñanza revolucionaria cuando no se habían hecho tan populares los libros de autoayuda.

Los legisladores consideraron que el sector eléctrico era un barril sin fondo y lo llamaron a explicar. Nada del otro mundo, aunque ponía a prueba mecanismos constitucionales.

Marranzini no se resistió, pero cambió ánimo y ambiente al recrear la interpelación en un contexto diferente. Dijo: "quieren el cargo...". Esto es, la dirección de la CDEEE.

Dicho así pareció una forma de defenderse atacando, pero dejó claro que la diferencia no era coyuntural, por lo del Presupuesto Complementario, sino que venía de más atrás.

Los peledeístas nunca han tragado a Marranzini, y creen que es un intruso al que nunca debió habérsele confiado un área tan importante.

El senador Galán no quedó convencido y pertenece a la comisión de transición, de la parte de Danilo. Y Segura, de quien nada se sabía, reapareció.

Aunque después de este espaldarazo ¿cómo quitar al incumbente?
De Diario Libre