Dicen que si Hipólito hubiera ganado, muchas altas posiciones hubieran ido a parar a una misma familia, mejor a conocidas parejas, pues se daba el caso de que el marido peleaba por un lado y la mujer por otro.
Los nombres no hay que decirlos porque por los menos los perredeístas saben de quiénes se trataba. ¿No me digas que Fello y Miguelina, o Vicente y Yadira?
Con Danilo podría ocurrir otro tanto. Que no sería nada del otro mundo, puesto que las administraciones de Leonel tuvieron esa característica.
Ser gobiernos de familias, sin que por ello pudiera hablarse de nepotismo.
¿Que los Germán qué, o los Lizardo, o los Pared, y hasta los Sosa, que son muchos, sin que necesariamente sean parientes?
El problema, que no es problema, no es fácil de resolver, pues se puede discernir, pero no discriminar. ¿La esposa, el marido? Bien.
El asunto es que ambos hicieron campaña, cada cual en su espacio y a su manera, y a la hora del reparto nadie quiere que lo consideren como paquete.
Incluso, pudieron haber andado juntos, pero siempre tuvieron claro que era con separación de cargos. Solo que no hay muchas camas y es justo compartirlas.