|Elecciones EE.UU.|
| 18 OCT 2016, 6:36 PM
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Los puertorriqueños en Florida son decisivos para la elección en EE.UU.

En el año 2000, Florida protagonizó el aún cuestionado recuento de votos que envió a George W. Bush a la presidencia.

ORLANDO. Un grupo de activistas registra a los votantes hispanos en un complejo de edificios en el centro de Florida, uno de los campos de batalla más importantes en la carrera por la Casa Blanca.

La mala noticia para los republicanos es que la mayoría de los que se disponen a registrarse antes de que acabe el plazo este martes son puertorriqueños.

La demografía de Florida ha cambiado notoriamente desde la elección de 2012. Un millón de hispanos han venido a este estado del sureste desde entonces, la mayoría puertorriqueños que huyeron de la crisis financiera en la isla y se instalaron en el centro de Florida, sobre todo en Tampa y Orlando.

Ana Iris Vázquez, un ama de casa de 54 años, está preparando el almuerzo en su apartamento en Orlando cuando tocan a su puerta. Son dos mujeres de Mi Familia Vota, una ONG que se ocupa de registrar a los hispanos con derecho a sufragar.

“¡Por Hillary!”, exclama Ana Iris cuando AFP le pregunta por quién va a votar. “Si yo voto por este hombre vamos por el piso todos”, dice la risueña boricua, refiriéndose al candidato republicano Donald Trump.

Ana Iris y sus compatriotas tienen una responsabilidad inesperada en la carrera por las presidenciales del 8 de noviembre.

Tradicionalmente demócratas, los puertorriqueños son capaces de inclinar hacia Hillary Clinton la balanza de Florida, uno de los más importantes campos de batalla en la campaña electoral.

“La migración de puertorriqueños ha impactado verdaderamente la cantidad de hispanos registrados para votar en el centro de Florida”, dice a la AFP Mark Hugo López, director de investigaciones hispanas del centro Pew.

A diferencia de otros inmigrantes que deben esperar años para votar, los boricuas son ciudadanos estadounidenses y pueden participar en las elecciones apenas emigran a tierra firme, porque la isla es un estado libre asociado de Estados Unidos.

Actualmente, los 1,9 millones de hispanos registrados para votar representan 15,4% del electorado de Florida. Según Pew, entre 2006 y 2016, la cantidad de hispanos registrados aumentó 61%, la mayoría de ellos con afiliación demócrata.

Estado oscilante

En la oficina de Mi Familia Vota en Orlando, una decena de activistas se preparan para salir a inscribir votantes en supermercados y viviendas. En gráficas coloreadas a mano y pegadas a la pared, un termómetro marca los 28.200 hispanos que el grupo ya ha logrado registrar en el centro del estado.

“Hacia donde se mueva la tendencia política de los puertorriqueños, hacia allá va a ir la tendencia de los hispanos”, dice Soraya Márquez, coordinadora estatal de la ONG.

Con 20,2 millones de habitantes (24,5% de ellos hispanos), Florida es el tercer estado más poblado del país.

Pero lo que lo vuelve clave en las elecciones, además de su tamaño, es su oscilación entre una y otra tendencia con muy pequeño margen entre ambos candidatos.

En el año 2000, Florida protagonizó el aún cuestionado recuento de votos que envió a George W. Bush a la presidencia.

Y desde hace décadas, los republicanos no han ganado la presidencia si no triunfaron en Florida. La última vez que esto ocurrió fue en 1923, con la victoria de Calvin Coolidge.

Esto explica que ambos candidatos cortejen tan ferozmente a los floridianos en la recta final de la campaña.

Florida es complejo electoralmente porque no es homogéneo. Básicamente, el sur es demócrata, el norte es republicano y el centro, foco migratorio de puertorriqueños demócratas y jubilados republicanos, es el verdadero campo de batalla.

“Cualquier cosa puede pasar porque el estado está dividido muy equitativamente”, dice Kevin Hill, profesor asociado de política y relaciones internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

Según Real Clear Politics, al 14 de octubre Clinton tenía 6,7 puntos de ventaja sobre Trump a nivel nacional, pero en Florida lo superaba con sólo 2,7 puntos, una diferencia que fácilmente puede darse vuelta.

No se van a escapar

Donald Trump se ha ganado a pulso la antipatía de los latinos, sobre todo desde que acusó a los mexicanos de ser criminales y violadores y prometió construir un muro infranqueable en la frontera.

“Ese señor nos discrimina, nos denigra, qué futuro nos va a esperar con esa persona y ¡de la manera que habla!”, dice Ana Iris, removiendo la carne para los tacos.

Según una encuesta de Pew divulgada el 11 de octubre, cerca de seis de cada diez latinos registrados para votar en el país (58%) están a favor de Clinton, mientras apenas el 19% apoya a Trump.

Ahora que cierra -este martes- el plazo para registrarse, la cuestión será combatir la abstención.

Es la preocupación de Mi Familia Vota, que aunque pregona no tener afiliación partidaria sí se ocupa de la defensa de los inmigrantes.

“Vamos a tocar casa por casa a todas las personas que se inscribieron para motivarlas a votar”, dice Soraya Márquez. Y ríe: “O sea, no se van a escapar”.

por Leila MACOR

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