|Cuba|
| 01 DIC 2016, 12:00 AM
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“Yo soy Fidel”: el viaje final del líder de la Revolución cubana

La muerte de Fidel reaviva las preguntas sobre el futuro del socialismo en Cuba, y de las relaciones con Estados Unidos ahora que Donald Trump se instalará en la Casa Blanca.

LA HABANA. La caravana con las cenizas de Fidel Castro emprendió su viaje de cuatro días a través de Cuba, desandando la histórica ruta de la Revolución cubana, ante hileras interminables de personas que salen a despedirlo en el camino.

Cubierta por la bandera cubana, la urna de cedro con las cenizas de Fidel Castro partió desde La Habana sobre un armón adornado con flores blancas que arrastra un vehículo militar y se dirige hacia Santiago, en el oriente de la isla, donde sus restos serán inhumados el domingo, tras un viaje por casi un millar de kilómetros, que recorrerá 13 de las 15 provincias de Cuba.

“Yo soy Fidel”, “Todos somos Fidel” y “!Vida Fidel!”, gritaban cientos de miles de cubanos, que se apostaron a ambos lados de las calles por donde pasan los vehículos, para despedir al hombre que los gobernó por casi medio siglo, y que murió el viernes a los 90 años.

Obreros, estudiantes y médicos se emocionan, muchos hasta el llanto, al paso de los restos del padre de la Revolución cubana, que instauró un régimen comunista a menos de 200 km de Estados Unidos.

“Hemos llorado mucho desde que supimos la noticia. Al ver las cenizas a uno se le aprieta el pecho. He llorado por mi y por mis padres que también fueron revolucionarios y seguidores de Fidel”, señaló en la ciudad de Cienfuegos Orieta Cantero, quien espera la llegada de la caravana.

Altos dirigentes del gobierno y Dalia Soto del Valle, viuda de Fidel, asistieron a la solemne ceremonia militar de despedida de la comitiva, que desandará el camino que hizo el líder en enero de 1959 junto al resto de sus “barbudos”, en la llamada “Caravana de la libertad”.

“Desandar el camino revolucionario”

El último viaje de Fidel Castro está cargado de simbolismo. En 1959 un enérgico líder guerrillero de 32 años salió de Santiago de Cuba hacia La Habana, donde proclamó el triunfo de la Revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista. Este miércoles sus restos emprendieron un largo camino a la inversa por buena parte del país que Fidel Castro transformó con recetas de corte soviético, y en abierto desafío a Estados Unidos.

El cortejo hará su primera escala en Santa Clara, la ciudad donde está enterrado su compañero de armas y amigo Ernesto Che Guevara, a quien Castro conoció en 1955.

El argentino conquistó esa ciudad en diciembre de 1958, después de una dura batalla. Pocas horas después, Batista dejaba el gobierno y huía de la isla. Treinta años después de su muerte en Bolivia en 1967, el icónico ‘Che’ fue enterrado con honores en una ceremonia en Santa Clara encabezada por Fidel Castro.

La relación entre Castro y Guevara fue tan estrecha, que Castro llegó a admitir que soñaba con él años después de su muerte.

“Pasa el tiempo y, a veces, uno sueña con el compañero que murió, y lo ve vivo, y conversa con él”, dijo en la entrevista con Ignacio Ramonet, publicada en el libro Cien horas con Fidel.

Las cenizas de Castro serán depositadas finalmente el 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, donde descansan los restos del también icónico José Martí, héroe de la independencia cubana.

Incertidumbre

La muerte de Fidel reaviva las preguntas sobre el futuro del socialismo en Cuba, y de las relaciones con Estados Unidos ahora que Donald Trump se instalará en la Casa Blanca.

El modelo de economía planificada hizo agua con el colapso del bloque comunista, y hoy Raúl Castro lleva a cabo una cauta apertura al trabajo privado y la inversión extranjera, al tiempo que alienta una histórica aproximación con Washington.

El hermano menor de Fidel asumió el poder en 2006 a raíz de una enfermedad intestinal que obligó al máximo dirigente de la Revolución a soltar las riendas del país. La gran pregunta es qué pasará a partir de 2018, cuando el presidente Raúl Castro, de 85 años deje el poder, tal como prometió.

“Si la muerte de Fidel resulta en un ritmo un poco más acelerado de reformas en Cuba, el acercamiento con Estados Unidos puede ser animado. Es una oportunidad para fortalecer la relación bilateral, pero mucho dependerá de lo que pasa dentro del gobierno cubano”, comentó Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis de Washington.

Trump amenazó con cancelar el proceso de aproximación a Cuba, a menos que la isla acepte negociar un “mejor acuerdo”, es decir, atender los reclamos de mayor apertura económica y en materia de derechos humanos.

Como en los viejos tiempos, cientos de miles de personas se congregaron el martes en la Plaza de la Revolución de La Habana para un acto de despedida del “Comandante en Jefe”, ante los principales líderes de la izquierda latinoamericana. Europa y Estados Unidos se limitaron a enviar delegaciones de bajo perfil a excepción del primer ministro griego, Alexis Tsipras.

“Ahora nos toca a nosotros continuar. Fidel se queda invicto entre nosotros”, clamó el presidente venezolano Nicolás Maduro Maduro.

por María Lorente, con Rigoberto Díaz en la caravana

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