Revista|24 dic 2005, 12:00 AM|1|POR Simón Guerrero

¿Existen seres vivos en otros planetas?

Como en comics y el chachachá: "los marcianos llegaron ya..."
Santo Domingo. La posibilidad de que haya vida en otros planetas es algo que ha obsesionado a nuestra especie desde tiempos inmemoriales. Sólo el hallazgo de vida en algún lugar de la vasta geografía extraterrestre reemplazará en la imaginación de la gente lo que ha sido durante los últimos cinco siglos el acontecimiento más notable en la historia de la humanidad: el Descubrimiento de América.

Le oí decir una vez a un presidente de la Academia de Ciencias, que estaba "científicamente demostrado" que los extraterrestres no existían. Una afirmación tan categórica es indemostrable y no puede ser científica. La posición de los científicos sobre la existencia de seres vivos en otros planetas es mucho más cautelosa: no existen evidencias de la existencia de tales seres, ya que las pruebas que usualmente se presentan nunca son concluyentes. Los partidarios entusiastas de la existencia de ovnis y extraterrestres tienden a pensar que es absurdo que en un universo infinito, que cuenta con millones de galaxias, sólo exista vida en un pequeño planeta del diminuto sistema solar.

Este argumento se llama en lógica "Reducción al Absurdo", precisamente porque trata de demostrar la verdad de una afirmación, porque si aceptamos su contradictoria caemos en conclusiones absurdas. Se trata de un argumento muy usado en geometría. Fue precisamente aplicando este tipo de argumento que se sospechó que existía el planeta Plutón antes de que pudiera verse al telescopio, pues se observaba una desviación inexplicable en la órbita de Neptuno, lo que hizo pensar en la presencia de otro planeta más alejado del sol.

La mayoría de las veces este argumento sólo sirve para formular una hipótesis, que son las suposiciones que hacemos en ciencia como explicación provisional de un hecho cuyas causas ignoramos, y que está siempre pendiente de una verificación empírica. El problema es que muchas veces nuestras hipótesis nos parecen tan lógicas que las confundimos con hechos comprobados.

La desviación de la órbita de Neptuno llevó a suponer que debía haber otro planeta cerca. Sin embargo, hasta que ese otro planeta no fue observado, su existencia era una simple hipótesis. De igual manera, por muy absurda que nos parezca la idea de un universo infinito con un solo planeta habitado, no podemos afirmar que hay vida en otros planetas hasta que no se presenten pruebas convincentes. Como decía el francés Claude Bernard, pionero de la medicina experimental, "en la naturaleza, lo que es absurdo según nuestras teorías, no siempre es imposible".

La desesperación con que los humanos se aferran a la ilusión de que hay vida en otros planetas, es hija del terror que nos produce la sospecha de que tal vez estamos solos en el Universo; de que quizás nuestro resplandeciente planeta azul es el único habitado. De ser esto cierto, la lucha por la conservación de la biodiversidad adquiriría matices dramáticos, ya que todos los organismos vivos del planeta tendrían que ser considerados endémicos.

Y continúa siempre a la deriva nuestra hermosa nave Tierra, con su preciosa y frágil carga, mientras nos inventamos máscaras y mitos para poder sobrevivir a la angustia de una soledad infinita, que la ilusión de los viajes espaciales no logró disminuir. Cosmogonías fantasiosas, mitos y máscaras con los que tratamos de ocultar nuestro profundo miedo colectivo. "Y detrás de los mitos y las máscaras, el alma que está sola".

destra@tricom.net
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